Lactancia prolongada

Escrito por Irene Garcia el 15/01/2010

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Hace tiempo que dejé de contar los comentarios descorteses o incluso malintencionados que surgen, en cualquier parte, a cualquier hora, de cualquiera que pase por ahí, en cuanto que te sacas una teta en público para amamantar a un niño que, ni con la mejor de las intenciones, puede considerarse más un tierno bebé. Y es que, incluso entre los pediatras, la lactancia materna es estupenda, pero caduca. Dependiendo del experto de turno puede llegar a tres meses o a seis, pero caduca. Lo peor que he oído, aparte de “qué asco” o el típico “se va a enviciar”, es “lo vas a enfermar” o “tendrá problemas psicomotrices” (viniendo estas dos últimas del pediatra del ambulatorio dan como “repelús”).

Triste realidad, dar el pecho a un preescolar debe ser un crimen, algo obsceno o peligroso. O sencillamente, como decidí finalmente creer, es que despierta envidia, de la mala-mala, o incluso miedo. Tal vez es que sea, paradójicamente y a pesar del comentario de aquella pediatra ecuatoriana “dar el pecho a un bebé de ocho meses es tercermundista”, transgresor.

En nuestra ignorancia, llamamos lactancia prolongada a diversas situaciones, según nos venga el aire y basándonos en argumentos peregrinos y con nula base científica. Prejuicios, ni más ni menos. Así, si la vecina sólo dió el pecho tres días porque “se le retiró la leche”, un mes ya es una eternidad. Cuando el bebé tiene dientes deja de ser un bebé y se convierte automáticamente en cocodrilo. “En cuanto que te descuides, te muerde”, te avisan esas almas caritativas que no dieron teta el tiempo suficiente para saber que los bebés muerden incluso antes de que les salgan los dientes. Y sí, hacen daño.

¿Y qué hay de esos niños que, como ya andan, son capaces de ir a buscar la teta cuando el primo les quita el jueguete? Malvados seres, ésos que ya tienen destreza suficiente como para buscar el pecho debajo de la camiseta. Pues ni te cuento cuando, después de que el pediatra les haya fastidiado lo indecible, que si vacuna, que si ahora te miro la garganta, que si tal que si cual, el nene suelta un contundente “quiero teta”, señal de que domina ya las frases de dos palabras y por tanto está a punto de convertirse en universitario o ministro, por lo menos…

Y sin embargo, en sentido estricto, una lactancia prolongada sería esa que durase una década más o menos.

La Organización Mundial de la Salud, recomienda “prolongar” la lactancia hasta un mínimo, sí, mínimo, de dos años. Y continuarla después tanto tiempo como se quiera. La razón es clara: el ser humano es un mamífero, y los cachorros de mamífero toman leche de sus madres hasta que su naturaleza les permite prescindir, sí, prescindir, de ella. De hecho el ser humano es el único mamífero que toma leche de adulto, razón por la que los que no padecemos intolerancia a la lactosa no somos más que unos seres humanos mutantes, alejados de nuestros primeros parientes, que como no necesitaban leche más allá del destete, dejaban de expresar los genes que codifican para la lactasa, la proteína que sirve para digerir el azúcar de la leche.

La OMS, sin embargo, se queda un poco corta.

Los expertos señalan que el destete humano se produciría en la antigüedad de forma natural en un lapso de tiempo comprendido entre los dos y medio y los siete años de vida. Las claves para esta afirmación se extraen de la observación, tanto de culturas humanas actuales como estudios etológicos, es decir, estudios de comportamiento animal, principalmente de especies cercanas a la nuestra. Estas observaciones se contraponen a su vez con estudios químicos sobre composición de leche humana y de otras especies, contenido en grasas, proteínas y azúcares frente a frecuencia de las tomas y duración total de la lactancia y se complementan con estudios antropométricos.

La antropóloga americana Kathy Dettwyler es pionera en este tipo de análisis y puedes encontrar más información sobre este tema en su página web. Su opinión es compartida por algunos de nuestros compatriotas, Carlos González por supuesto, pero también sesudos investigadores al más puro estilo, como José María Bermúdez de Castro, director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), codirector de las excavaciones de Atapuerca (Burgos), el yacimiento paleontológico más importante de Europa cuyos investigadores recibieron el Premio Príncipe de Asturias en 1997 de Investigación Científica y Técnica, y un gran defensor de la lactancia materna, que hace un tiempo publicó en prensa un artículo muy interesante con respecto al tema, en el que afirma que los seres humanos deberíamos ser amamantados por lo menos los primeros cuatro años de vida.

Esta afirmación se ha confirmado mediante el estudio de dientes de varios individuos de Atapuerca, lo que permite determinar las distintas fases de su desarrollo biológico.

Así que, ya lo sabes. Cuando alguien te pregunte con retintín si piensas dar el pecho a tu bebé hasta que le salgan los dientes, puedes informarle amablemente de que la plana mayor de los expertos mundiales te da la razón. O puedes simplemente hacer como yo y contestarle “Pues sí, pero los definitivos, nada de los de leche”.

Por cierto, los dientes de leche, que se caen sobre los cinco o seis años ¿por qué se llamarán así?.

Fotografías | elblogdelateta.org | Ecodiario.eleconomista.es

2 Comentarios

  1. yoliflor Escrito el 24/05/2010 a las 17:55 pm | Link Permanente

    Mi princesa y yo llevamos once meses teteando y siempre nos hacen la misma pregunta :”¿Cuándo dejarás de darle teta?”Y yo siempre les contesto:”Uhhhhh y lo que nos quedaaa!!!”

  2. Irene Garcia Escrito el 25/05/2010 a las 9:38 am | Link Permanente

    Pues sí, todo lo que queráis. Según la OMS 11 meses ni siquiera es “prolongado”. La gente es que habla sin saber :) . Disfruta de la lactancia, es genial.

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