Las ayudas mal entendidas

lactancia emergencias
Aunque parezca sorprendente – desde aquí ya lo hemos comentado en más de una ocasión – organizaciones como OMS o UNICEF desaconsejan o incluso vetan las ayudas que consisten en donaciones de sucedáneos de leche materna en zonas de catástrofes, guerras o de hambruna. Hay a quien esta medida puede parecerle hasta cruel, esos niños tendrán que comer algo, y sin embargo los expertos lo tienen claro: nada de leches de bote. ¿Por qué?

Además de que para preparar biberones tienen que darse unas condiciones de higiene que suelen estar ausentes en zonas de guerra, pobreza extrema o catástrofes naturales con el peligro inmediato que esto conlleva, “ayudar” a las madres regalando leche artificial tiene consecuencias a medio y corto plazo.

La lactancia materna se mantiene gracias a la ley de la oferta y la demanda. Es la succión del bebé la que provoca que la mamá produzca leche y por eso a menor demanda menor producción. l introducir leche artificial en la dieta de un bebé se acaba consiguiendo que la madre se quede sin leche propia. Así, intentando ayudar conseguimos mujeres que dependen de una ayuda alimentaria para dar de comer a sus hijo y, en algún momento esta se acaba. La leche materna es gratis y las mujeres pobres son las que más necesitan amamantar, por mil motivos.

La política de organizaciones como la OMS o UNICEF es bastante sencilla: en zonas de catástrofes, guerras o de pobreza extrema el principal objetivo de todo aquel que quiera ayudar a los bebés debe ser fomentar la lactancia materna, conseguir que las lactancias que ya están instauradas no se pierdan y proporcionar los medios necesarios para conseguir el mayor número de relactaciones posibles de aquellas lactancias que se hayan perdido. La leche artificial debe ser controlada por agentes sanitarios y prescrita casi como si fuera una medicina. El objetivo a largo plazo es conseguir que las madres sigan siendo independientes con respecto al alimento de sus hijos. Esa es la ventaja adaptativa de los mamíferos, que llevamos la comida de las crías puesta.

Yo, que junto con mi hija he sido la prota de una lactancia en diferido/relactación sé que se puede. Sólo se necesita ayuda bien hecha.

Foto | DFID

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