Publicidad de Nestlé en Anales de Pediatría

La publicidad de Nestlé en Anales de Pediatría ha montado uno de esos bonitos revuelos en la red, que a mí tanto me gustan.

No Nestlé 200La primera vez que me tropecé con la revista Anales de Pediatría – revista editada por la Asociación Española de Pediatría – fue allá por el año 2008. Yo estaba embarazada de Lara y mantenía una discusión que empezó siendo cordial con un colega de un foro de política. La cosa iba sobre el tópico del sueño infantil. Y como no podía ser de otra forma salió a relucir nuestro querido amigo el de los métodos para dormir niños, que hoy no tengo ganas de mencionar.

Yo argumentaba que los métodos conductistas de aprendizaje del sueño no están avalados más que por la rama de la psicología en la que se sustentan. Ni la neurobiología, ni la antropología, ni la etología, ni las ciencias que estudian el desarrollo infantil, ni prácticamente nadie con un mínimo de conocimientos y en su sano juicio defienden estos métodos, decía yo, que solía ir de listilla, cuando mi colega me enlazó una publicación en lo que pretendía ser una revista científica seria que se titulaba “Diez años del Duérmete Niño”.

La revista Anales de Pediatría no tiene un gran índice de impacto, lo que quiere decir ni más ni menos que sus publicaciones no son citadas en otras revistas científicas. No es Pediatrics, por supuesto. Además la revisión de aquel artículo que mi colega el incauto me pasó para demostrar que la ciencia estaba de su parte mi hizo dudar enormemente de que se rija por el sistema de peer review, el sistema que usan todas las publicaciones científicas serias y que consiste básicamente en tratar de que la revisión de tu artículo le caiga en suerte a tus amigos o que si no hay suerte tus competidores no tengan muchas objeciones a tus conclusiones, para que así te dejen publicarlo (lo sé, a veces hago un uso exagerado de la ironía).

El artículo en cuestión era para nota. Referencias cutres, citas a sí mismo y a sus propias investigaciones una y otra vez…en fin. Más que un estudio a mí me resultó un panfleto. Así que Anales de Pediatría pasó al cajón de las fuentes en las que no suelo confiar – una no puede saber de todo, llega un momento en que hay que escoger las fuentes y tener un poco de fe. Pero lo de ahora es para nota.

 

 

Que la ciencia está patrocinada no es una novedad

Publicidad Nestle en Anales de Pediatría

Hacer ciencia es caro. La mayoría de los estudios sobre lactancia materna están pagados por empresas que se dedican a fabricar sucedáneos de leche materna. La lactancia materna no tiene mecenas, porque no reporta beneficios a nadie, al menos a simple vista. La leche materna es gratis y eso hace que sólo los algunos gobernantes con dos dedos de frente sean capaces de mirar un poco al futuro y ver que si la lactancia materna ahorra dinero público reduciendo el riesgo de contraer ciertas enfermedades que corren luego a cargo de los sistemas nacionales de salud tal vez sea buena idea estudiar porqué. Algo que lamentablemente no suele suceder, claro.

Y claro, hacer ciencia es caro. Y hay que recuperar la inversión, puede que incluso poniendo publicidad en alguna revista médica. Pero una cosa es poner publicidad y otra que la publicidad sea engañosa.

La propaganda que Nestlé adjunta en la revista Anales de Pediatría, y que nos regala amablemente el Doctor Paricio, no sólo por agresiva y no sólo por saltarse todo el Código de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna, sino sobre todo por tendenciosa y falaz ha conseguido que el 60% de los miembros del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría dimitan.

Y a mí, que soy una optimista resignada, lo que me queda es que, bueno, todavía hay un poco de vergüenza en este país.

Podéis leer toda la información en la web del doctor Paricio – TELASMOS – y también en este artículo de Entre mimos y juegos, que me ha encantado.

0
0

0 Comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*