Son berrinches, no trastornos.

niños riendo

Caminando hacia el abismo, me dice un amigo.

La Asociación Americana de Psiquiatría, que acaba de terminar la revisión del catálogo de diagnóstico de enfermedades mentales (DSM-5), ha decidido, por propia iniciativa y sin contar con evidencia científica, que los niños llorones padecen un trastorno: el Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo (DMDD en sus siglas en inglés), que por nombrecito no sea y que se diagnosticará en niños que tengan unos tres berrinches a la semana durante un año, o sea, en todos. Y eso sin contar con los adultos, que yo particularmente no conozco ninguno que haya conseguido el tan necesario hito de “tolerar la frustración” que a los niños se les exige.

Sin despeinarse. Me pregunto qué clase de trastorno tiene alguien que se inventa un trastorno así. Probablemente avaricia. O no sé. Desde luego no ha visto a muchos niños.

Las rabietas son normales. Sobre todo a partir de los dos años, las rabietas, dicen los expertos más amables, constituyen un paso importante en el neurodesarrollo del niño, que empieza a entender que es un ser independiente y por supuesto con toda la intención de ejercer esa independencia. Además de ser una persona pequeña y con bastante poco manejo del lenguaje, lo que provoca que en vez de mandarte allí mismo, cuando el niño se enfada se eche a llorar y patalee en el suelo. Aunque yo casi que discrepo. Con los expertos más amables, digo. ¿Quién no tendría rabietas si está en una guarde desde los cuatro meses, tiene que comerse el mismo asqueroso puré a diario, no le dejan dormir con mamá y además lo sacaron con fórceps y tiene que acostarse aunque no tenga sueño? Yo tendría rabietas. De hecho yo tengo rabietas. Constantemente. Voy a esconderme antes de que me diagnostiquen algo.

En un mundo cada vez más alejado de las necesidades infantiles, está visto que es mucho más fácil concluir que el niño que no está a gusto tiene un trastorno, en lugar de declarar que lo que tiene un trastorno es el sistema en pleno. Y yo, cada día más antisistema y berrinchosa, me veo en algún manicomio, por si acaso no iré al psiquiatra.

Afortunadamente no soy la única que piensa así. Y no, los que me apoyan tampoco están locos. O tal vez sí, ya que discrepar ahora puede que se considere un trastorno (el Oppositional Defiant Disorder, ¿qué os creéis? Si es que el DMS-5 tiene para todos). A mí particularmente un experto (de los expertos en llenarse el bolsillo con este tipo de numeritos como el Insomnio infantil por hábitos incorrectos) me dice que mi hija la llorona tiene un trastorno mental de desregularización disruptiva porque llora ante las injusticias a las que se ve sometida y la que se desregula soy yo. Y además mucho. Y en plan bestia.

Menos mal que no todos los expertos son iguales. Ante el bullicio que hay en internet estos días a cuenta de la imaginación (o la codicia, y desde luego de la estulticia) de la APA os dejo un poco de cordura. La carta abierta de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas, en la que no sólo se trata este tema sino otros tan importantes como el hecho de que el DSM-5, además, haya bajado los umbrales de diagnóstico de el Trastorno de Déficit de Atención (con o sin Hiperactividad), un trastorno que según ya muchos expertos está sobredianosticado y que se trata farmacológicamente con derivados de las anfetaminas.

A ver si es que al final los únicos locos van a ser ellos. Abismo, camina conmigo.

Foto | Lars Plougmann

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9 Comentarios

  1. ser0t0nina 6 Diciembre 2012

    Cuando antes había “cuatro” enfermedades, como quien dice, ahora parecen multiplicarse año tras año. Esto es especialmente importante en el ámbito de la psiquiatría, en el que el rango de la normalidad es cada vez más estrecho, y cualquier mínima desviación de lo que se considera normal pasa a convertirse en una enfermedad. Curioso que, para esas enfermedades, siempre hay una pastilla que recetar. Al final, no es más que una estrategia de unos pocos para llenar sus bolsillos de dinero.
    Muy triste.

  2. Mamá Burbujita 6 Diciembre 2012

    Soy psicóloga, he estudiado bajo el estigma de los DSM (en aquellos entonces el DSM-IV) aunque tuve un profesor de psicopatología que prefería el CIE-10 (bastante más ajustado en trastornos…), y no puedo estar más de acuerdo con esta entrada.

    Digo yo que ¡basta ya!. Tienes toda la razón del mundo. El trastorno no está en los niños, está en la sociedad… ¿Por qué no la tratamos y dejamos a los niños que sean niños??.

    Me da a mi que en algunas tribus africanas y alguna que otra cultura más respetuosa con los ritmos infantiles no hay hiperactividad, ni insomnio infantil, y a lo mejor ni siquiera tantas rabietas… ¿Por qué será…?. Son enfermedades y trastornos de la sociedad occidental, no de los niños.

    Me enciendo con estas cosas…

    Un abrazo.

  3. Esther 11 Diciembre 2012

    El otro día leí en el prospecto de un fármaco de los que se recetan para el TDAH que una de las indicaciones era la “distraibilidad” Tuve que leerlo varias veces porque no podía creerlo. Da miedo.

  4. Pilar 11 Diciembre 2012

    Bravo Irene!
    es una pena que estemos tan ciegos en esta sociedad…
    Esto lo tengo que tratar yo en mi blog porque es un tema que da para mucho!
    Un abrazo

  5. Eloísa 11 Diciembre 2012

    Bravo,Irene. Me ha encantado tu explicación. Es un bálsamo leer críticas con tanta cordura y sentido común ante tanto sinsentido ¿Será que se están quedando sin trabajo?

  6. Marcela 11 Diciembre 2012

    NO cabe duda que muchos de estos llamados “tratornos” solo benefician a los laboratorios farmacologicos, es un negocio como tantos en cuanto a salud, que esta a la vista!

  7. Liliana 12 Diciembre 2012

    En total acuerdo!
    Dejen a los niños y las niñas en PAZ.

  8. Silvia 12 Diciembre 2012

    Pues por favor que a mi hijo NO LO DEJEN EN PAZ. Que sigan evolucionando y mejorando los DSM y que sigan poniendo nombres a los problemas.

    A ver si dejamos de confundir los berrinches con los trastornos. Me parece, Irene, que la que se confunde eres tú. O me parece que quizá no conozcas ningún caso verdadero de TDAH.

    Yo también pensaba así hasta que diagnosticaron a mi hijo. Desde entonces las cosas han pasado de la noche al día para toda la familia. Y mi hijo es el primero que se siente bien por primera vez.

    Basta de demagogia barata por favor.

    La sociedad es mejorable pero un trastorno no es producto de la sociedad, ni del ambiente. Es neurogenético.

  9. a8572300 11 Febrero 2013

    I’ve said that least 8572300 times. SKC was here…

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