Dolor de espalda en escolares

dolor de espalda

El dolor de espalda empieza a aparecer cada vez más pronto y, lo que es peor, padecer dolor de espalda durante la infancia augura más dolores de espalda durante la vida adulta. Así lo ha puesto de manifiesto el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos que, junto con la fundación Kovacs, advierte del riesgo de sobrecargar la espalda de nuestros niños cada vez a edades más tempranas.

El exceso de peso de las mochilas, las malas posturas y un mobiliario poco adaptado al tamaño de cada niño son las principales causas de que el 51% de los chicos y el 69% de las chicas menores de 15 años hayan padecido ya dolores de espalda en algún momento de su vida, lo que aumenta el riesgo de padecer este tipo de problemas de forma crónica más adelante. Y es que al final vamos a tener que darle la razón a los chavales y va a ser que el cole es perjudicial para la salud, o al menos, que no sólo les provoca quebraderos de cabeza.

El ser humano no nació para estar sentado ocho horas diarias, pero, si no queda más remedio, al menos el COM nos insta a tomar algunas medidas:

– No sobrecargar las mochilas. La mochila de un niño no puede pesar más del 10% de su peso. Si los deberes escolares (otro gran tema) requieren que el niño transporte muchos libros lo mejor es hablar con el colegio, antes que nada está la salud. Colocar taquillas, reducir el uso de libros de texto, cosa muy sencilla en la era de las tecnologías de la información y por supuesto gestionar bien las tareas “para casa” es imprescindible para que los niños, sobre todo los muy pequeños, no sometan su espalda a un sobreesfuerzo.

– Interrumpir las clases cada 40-45 minutos, animar a los niños a que se levanten de la silla, incluso que paseen o cambien de clase no sólo mejora los posibles problemas de espalda sino que, además, es bueno para que su mente se despeje y puedan continuar con las clases. Mantener a los niños sentados dos o tres horas sin moverse del sitio no sólo no tiene ninguna utilidad más allá de implantar una disciplina muy cuestionable sino que, encima, es malo para todo.

– Adaptar el mobiliario. No hay nada peor para un chaval que tener que estar sentado un montón de horas en una silla y una mesa que, además de obligarle a mantener determinada posición, no son de su tamaño. La uniformidad en el mobiliario escolar, es, además de aburrida, perjudicial para la espalda.

– Hacer deporte, sobre todo para divertirse, ya que el deporte de competición también está asociado a mayor riesgo de problemas en la espalda. Si le gusta al niño (más que al padre) mejor, a que así nos aseguramos de que el hábito se mantenga en el tiempo, fundamental para prevenir bien este tipo de patologías.

La espalda sostiene todo nuestro peso, es única en la naturaleza y nos permite andar. Cuidar la espalda es esencial en la especie humana. Y si hay que cambiar algunas actitudes, pues siempre estamos a tiempo.

Foto | Gonmi

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