Comadres

matronas

En la antigüedad y aún hoy en muchas partes del mundo, el embarazo, el parto y el postparto son procesos vitales estrictamente femeninos, en los que el hombre no interviene en ningún aspecto.

El ser humano es uno de los pocos mamíferos que paren en compañía. En general las hembras mamíferas tienden a esconderse cuando se acerca el momento del parto, buscando así que los niveles de adrenalina, que son capaces de frenar las contracciones, sean mínimos. Aunque fisiológicamente el parto humano no difiere gran cosa del parto de cualquier otro mamífero, los humanos tenemos la gran ventaja de poder puentear a la naturaleza cuando ésta se tuerce. Los humanos pensamos, esta es nuestra gran ventaja adaptativa. Así nacen las comadres, mujeres que acompañan a otras mujeres durante el proceso de parto. En tiempos antiguos probablemente las comadres eran la propia madre de la mujer de parto o alguna otra madre experimentada del clan. O varias.

Pero los humanos pensamos. El parto humano tiene un enorme componente psicológico que puede determinar su curso, para bien o para mal. Es curioso leer por ejemplo las notas de Frederik Leboyer sobre los partos en la India en las que describe como el resto de mujeres del pueblo se colocan alrededor de la parturienta y bailan, conduciéndola a un estado de calma, de desconexión, que facilita el trabajo de parto.

Según la Organización Mundial de la Salud, la comadrona o matrona es la encargada de atender a la mujer durante el embarazo y el postparto y sobre todo durante el parto si este se desarrolla de forma normal. Durante el parto la función de la matrona es la de comprobar que todo se desarrolla normalmente e intervenir en caso necesario. Las matronas están capacitadas para atender partos vaginales y son las responsables de informar al obstetra en caso de que se precise su intervención, para un parto instrumental o una cesárea. Una matrona es capaz de traer al mundo a un bebé con una complicación del tipo “vuelta de cordón”. Para la OMS el parto es un proceso multifacético y la matrona ha de ser capaz también de atender a las necesidades psicoafectivas y sociales de la madre.

Según los estudios estadísticos de los que da cuenta la OMS, los embarazos y partos atendidos por matronas , principalmente en el caso de los partos, se complican menos y requieren menos intervenciones que los partos atendidos por tocólogos. El motivo de esto, según los expertos, es que las matronas están más familiarizadas por su formación con el proceso fisiológico del parto, mientras que los médicos tienen una visión del tema desde el punto de vista patológico, enfocados a ver problemas y resolverlos.

Una matrona ha de ser capaz de acompañar a la mujer en muchos aspectos. Las buenas matronas pueden sugerir a la madre un cambion de postura que faciliten la colocación del bebé, saben detectar si alguien está interfiriendo y por supuesto detectan cuando la cosa pasa de normal a patológica, siendo ellas las responsables de tomar la decisión de intervenir ellas mismas o acudir al médico.

En Occidente el papel de la matrona varía mucho de unos países a otros e incluso de unos hospitales a otros. En Holanda, donde más de un 30% de mujeres tienen partos domiciliarios, es la matrona la principal encargada del parto. Esto también suele ser así en países como Suecia o Noruega, donde el parto fisiológico es algo habitual y se siguen las recomendaciones de la OMS. Estos países tienen la tasa de intervenciones más pequeña, manteniendo buenas tasas de mortalidad materno-fetal. La matrona es el profesional encargado del parto, tiene total poder de decisión y el ginecólogo sólo hace acto de presencia cuando la matrona así lo requiere.

En España, el papel de la matrona es variable, dependiendo de la comunidad autónoma, el hospital y el tipo de sanidad, si es pública o privada y por eso merece otro post (o varios).

Para terminar recordar el consejo de Michel Odent, que aunque es médico, suele actuar de matrona. Las matronas según Odent, han de ser como los gatos, sigilosas: observar sin que se note su presencia, dejar espacio y estar en silencio. Y sólo aparecer cuando sea estrictamente necesario.

Foto | eyeliam

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2 Comentarios

  1. Isa 3 septiembre 2010

    Tuve un parto largo pero estupendo, tranquilo y muy emocionante y sé que no habría sido así de no ser por mi matrona. Estuvo conmigo en todo momento, apoyándome, dándome cariño y paliando los momentos más duros. La llamo Hada Madrina 🙂

  2. Author
    Irene Garcia 3 septiembre 2010

    Ya ves, sin embargo mi matrona fue una bruja, aunque obviamente no estaba haciendo de matrona. Ya hablaré del papel de las matronas en algunos casos. No digo que fuera ella la culpable de que mi primer parto acabara en cesárea, pero fijo que algo tuvo que ver. Eso sí, gracias a lo bruja y a que no tenía mucho que agradecerle, se me pasó el síndrome de estocolmo enseguida. 😉

    Besos

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