Del contacto

Hoy rescato un post de hace unos días de Mireia Long en Bebés y Más (cada día soy más fan de Mieia) para volver a hablar de la importancia del contacto físico en las primeras etapas de la vida. El experimento de Harlow y como sus conclusiones deberían ayudarnos a cambiar nuestro punto de vista en cuanto a las relaciones con nuestros hijos. La ciencia no es capaz de explicarlo todo, pero es obvio en qué dirección apunta.

En los años sesenta Harlow investigaba el concepto de apego, esto es, la manera en que los animales se vinculan entre sí, principalmente aquellos que viven en grupos, para los cuales el grupo es fundamental para la supervivencia, como los primates o los humanos. El experimento de Harlow, que de paso se cargó bastantes de los postulados de Freud, separaba a un mono rhesus de su madre biológica y le daba a elegir entre un muñeco forrado de felpa sin nada y un muñeco de alambre con un biberón.

Es obvio que el cachorro de mono hubiera preferido a mamá, que lo tiene todo y a la que reconoce a través de todos los sentidos (excepto la vista) incluso antes de nacer, pero…los seres humanos y nuestra búsqueda de la verdad.

La cuestión es que el tan cacareado sentido común (y Freud) probablemente nos diría que el cachorro de rhesus se iría directo al biberón, porque comer es esencial para la vida. Y no está del todo equivocado, comer es verdaderamente esencial para la vida. Pero resulta que el experimento de Harlow dice otra cosa. Y es que el rhesus, colocado en una situación en la que no existe el ideal (porque mamá no está) y en la que el estrés le obliga a elegir la solución óptima (la que menos coste para la vida tiene) de momento prefiere al muñeco de felpa. También es obvio que pasado un rato más o menos largo (cuando los niveles de glucosa desciendan) un monito (o un bebé) puesto en tal situación de estrés claudica y se come lo que le den. Pero el experimento de Harlow demuestra cual es la prioridad de un cachorro de primate. Es curioso comprobar cómo el rhesus satisface además su instinto de succión chupándose el dedo.

Existen en la literatura científica y en la conciencia popular muchos más ejemplos de este comportamiento. Desde los más dramáticos – como aquellos experimentos en los que bebés en orfanatos enfermaban y morían porque se les privaba totalmente del contacto físico – hasta algunas perlas de poesía animal, como la de la foto.

La conclusión que se extrae de toda esta línea argumental es que para un cachorro de primate, y los humanos somos primates, el contacto físico es esencial para la supervivencia. Un bebé muy pequeño necesita contacto físico permanente y por eso llorará cuando lo separes de tu cuerpo.

Alguien dirá que esto es prácticamente imposible en la sociedad actual. Hay que hacer otras cosas además de estar pegada a tu bebé todo el día. Y es casi cierto. Hay que hacer otras cosas. Pero a grandes males, remedios que parecen pequeños pero que son enormes.

La solución es simple. Y se llama porteo.

Compra una bandolera (o háztela tú si eres mañosa) y a vivir, con las dos manos libres.

Lo primero es el tacto. Porque la piel es el órgano más grande de todo el cuerpo, era casi de cajón.

Foto | Contra el maltrato animal 2010

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1 Comentario

  1. Chitin 18 julio 2012

    Cuanta razón!!! lo triste es que siempre te encuentras con todo tipo de trabas, que te hacen sentir mala madre, “no le malacostumbres a tenerlo en brazos”, hen perdido la cuenta de las veces que me han dicho esto respecto de mis hijos.

    Yo he procurado tener en brazos a mis niños el mayor tiempo posible siendo bebés, creo q es un cariño que no le puedes volver a dar, donde va a estar mejor un bebé que en el regazo de su madre!

    Con la niña he descubierto las maravillas del porteo y en el pueblo donde vivo, creo que ya me consideran un bicho raro, incluso me han parado en el supermercado y por la calle gente que no conocía de nada para preguntarme el porqué de llevar así a mi bebé! Increible, no?

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