Para siempre

san valentin

Hoy como es el día de San Valentín toca hablar del amor. Y yo, que soy romántica y bióloga a la vez pues no tengo más remedio que hablar del amor desde la ciencia. Las bases neurólgicas del amor se están estudiando desde hace tiempo y aunque a veces parece que se pierde la magia todo depente de con que ojos lo mires. Desde el amor por los hijos, hasta el amor romántico y apasionado de las parejas, pasando por la amistad, todos los tipos de amor tienen cosas en común.

Así que hoy, para celebrar San Valentín os traigo un artículo sobre la neurobiología del Amor Verdadero, ése que dura para siempre, que incluso se fortalece con los años, el incondicional, el que no juzga, el…bueno, ya sabéis. Espero que os guste, porque entre todo el barullo de palabras técnicas y términos extraños, entre todo el rollo de hormonas y neurotransmisores queda siempre una cosa muy sencilla.

Detrás de todos los tipos de amor hay siempre una palabra: oxitocina. Ése neurotransmisor/hormona chiquitito y humilde que interviene en casi todo, el que está presente en las lactancias y en los orgamos, el que nos cuida del autismo o de la depresión, el que permite que los niños nazcan, nos vuelve confiados y empáticos y buenos. Un nonapéptido cuyo gen precursor tiene más de 500 millones de años de antigüedad y está presente en todos los vertebrados.

Y es que para que el amor, sea del tipo que sea, dure para siempre sólo hay un truco: cuidarlo. Y aunque parezca que no, es fácil. Muchos besos, muchos abrazos, muchos mimos, muchas caricias y en definitiva mucha piel. Todos los días.

Todos los días, díselo con una buena dosis de oxitocina endógena. Y que os dure para siempre.

Feliz Día de San Valentín.

Foto | qthomasbower

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2 Comentarios

  1. leydis 14 Febrero 2014

    Super excelente

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