Libertad, libertad

conciliación

Del drae

libertad.

(Del lat. libertas, -ātis).

1. f. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

2. f. Estado o condición de quien no es esclavo.

Ando hoy conversando vía Twitter sobre lo liberadas que estamos las mujeres en Occidente. La discusión surge a raíz de un post aparecido en los blogs de El País, titulado “¿Concilia qué? (SOS acaba el cole)”, que por supuesto trata del tema del momento. Los coles se acaban y los niños ¿dónde van?

¿Esclavas de nuestra propia libertad? Pregunta madrescabreadas, que, como yo, optó por la opción del teletrabajo, con todos sus pros y sus contras – aunque en mi opinión y con una buena organización y corresponsabilidad, tiene más pros que contras, a la sociedad aún le queda mucho por madurar la idea de que quién está en casa trabajando, está trabajando de verdad y a veces más que el que va a la oficina y se la pasa de cháchara en la máquina del café.

Las mujeres en los últimos años hemos accedido al mundo masculino de la producción. En Occidente trabajar es sinónimo de producir, aunque las mujeres trabajan y han trabajado más allá de las labores de cuidado durante toda su existencia. El problema surge porque el mundo masculino de la producción no está adaptado a niños y los niños ¿dónde van?

Hablar de conciliación no puede pasar por montar más campamentos de verano, sobornar a los abuelos mediante chantaje emocional, escolarizar a los niños nada más nacer o contratar una señora que a su vez tiene que mandar a sus hijos a un campamento de verano o chantajear a su madre para que cuide de sus propios hijos. Las mujeres – y los hombres – nos hemos dejado engañar. En este mundo moderno hemos comprado la idea de que quién se queda en casa cuidando de la prole es una esclava alienada por su instinto maternal, mientras que la que sale de casa a cuidar a la prole de otra está liberada y realizada. El trabajo productivo puede realizar o no y la mayoría de las mujeres – y los hombres – del mundo trabajan en trabajos repetitivos, carentes de creatividad, aburridos y alienantes, mientras sus hijos son criados por terceros o en instituciones.

Hablar de corresponsabilidad no tiene sentido mientras los trabajos de cuidado no estén considerados socialmente y para eso, hay que empezar por darles un valor económico. Prolongar obligatoriamente las bajas paternales puede conducir – tal vez no en tu caso, seguro que no, pero sí en otros muchos – a una situación en la que la madre no sólo tenga que cuidar de sus hijos, sino que además tenga al macho alfa apalancado en casa, incordiando. Si educar para la corresponsabilidad fuera fácil no estaríamos así. A nadie le gusta verse obligado a desempeñar una tarea que considera degradante. La educación es imprescindible, pero va lenta y mientras tanto, los niños ¿dónde van?

Aprender a decir que no puede sernos útil a las mujeres si escogemos con acierto el objeto de nuestra negativa. Lamentablemente la sociedad nos vende que los opresores son menores de edad, tienen ojos grandes y son capaces de manipularte a base de llantos y sonrisas, como si no fuera mucho más sencillo manipularte mediante la amenaza de un despido (por ejemplo). La pedagogía perversa en la que los niños son considerados tiranos sigue siendo la corriente mayoritaria, sólo hay que ver algún que otro programa de la tele. El mito de la madre abnegada y esclava que no sólo da su vida por sus hijos – acto que puede suceder si tu hijo se cae a un río – sino que además cede todas sus parecelas de identidad a favor de su familia – en la que se incluye al marido, el mismo macho alfa, porque los otros no permiten esta aberración – sólo ha sido sustituída en parte por el mito de la superwoman, un ideal imposible de alcanzar que nos mantiene a todas corriendo de acá para allá sin descanso y encima impecables.

Y mientras, las tasas de natalidad cayendo en picado, como no podía ser de otra forma.

Limpiar retretes ajenos libera y amamantar esclaviza. Ése es el mensaje que las mujeres occidentales hemos comprado.

Sí, es hora de decir que no, pero hay que saber a quién se le dice, para no correr el riesgo de decírselo a tus hijos o a ti misma.

La maternidad es un derecho. La paternidad también. Y como tal hay que pelearlo. No poder tener hijos hasta los cuarenta, no poder amamantarlos, cuidarlos, acompañarlos al médico, o disfrutar con ellos del verano, si no es una decisión libre, nos convierte en esclavas. Hacerlo en detrimento de nuestra independencia económica nos convierte en esclavas. Y en una maniobra perversa cargamos las culpas en nuestro derecho a ser madres.

La maternidad debe estar protegida por el estado. Tras el parto, en invierno, en verano, en las bronquitis y en los puentes. Ésa es la única manera de que se pueda conciliar, exigir corresponsabilidad y aprender a decir que no para educar a las generaciones futuras en una concepción de la vida, del mundo y de la familia más justa.

Curiosamente los países que protegen la maternidad tienen además más altas tasas de natalidad de Occidente, mayor número de mujeres en altos cargos, mayores tasas de lactancia materna, menor morbi-mortalidad en los partos, menos cesáreas, menos epidurales, menos episiotomías, menos fracaso escolar y mayor concienciación sobre violencia de género, hasta el punto de haber abolido la prostitución reduciendo así cosas tan horribles como el tráfico de mujeres (esto lo digo por todos aquellos modernos que consideran que las prostitutas ejercen su trabajo libremente). Sus economías además son más sostenibles.

Después de los pigmeos Aka, los mejores padres del mundo son los suecos. Yo, como las suecas, lo quiero todo. Así sí me consideraré liberada. Y mis hijas no saldrán perdiendo, que todavía me parece más importante.

Hace tiempo leí a un economista en El País que aseguraba que en el apogeo de un mundo absolutamente liberal, la maternidad se pagaría a precio de oro. Yo no quiero eso, pero si es preciso puedo hacer las cuentas.

Foto | Amiefedora

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13 Comentarios

  1. anaive 21 junio 2011

    Para mi la libertad y la liberación cuando se habla de este tema no es tanto la libertad de elegir si quieres trabajar o no cuando eres madre (que debería estar respetado y protegido, por supuesto) sino la que adquieres respecto a tu pareja-macho alfa-proveedor de dinero o como lo llamemos.

    Yo tengo una buena situación laboral, he renunciado a horas de trabajo y sueldo por cuidar más tiempo de mi hijo, pero… sigo dentro del mercado laboral.
    Si hubiese dejado de trabajar totalmente no sé qué podría suceder en el caso de que fueran mal las cosas y se planteara una separación o un divorcio (ya no digo malos tratos ni nada por el estilo, sino simplemente querer hacer vidas separadas).

    Es otro punto de vista

  2. Author
    Irene Garcia 21 junio 2011

    Luego, la idea del divorcio pendía como una espada de Damocles sobre tu cabeza, a pesar de que te hayas liberado de la sensación de ser una mantenida (lo que es absolutamente imprescindible y a veces muy difícil de conseguir). Si no hubiera existido el divorcio ¿hubieras permanecido en el mercado laboral? Vale, aguantar al marido hasta que la muerte nos separe no es siempre una buena opción, pero
    ¿Si hubieras tenido la posibilidad de una baja maternal como las suecas, de dos años, con la garantía de tu puesto de trabajo, hubieras permanecido en el mercado laboral? Que no digo que no lo hubieras hecho, pero en este caso sí hubiera sido una opción tomada libremente. Para ser libre tiene que haber opción, no se puede elegir cuando no hay opción.

    Por eso hablo de la independencia económica, es fundamental, pero mientras crías alguien tiene que sostenerte económicamente. El marido es una opción, pero no es la mejor.

    Saludos

  3. anaive 21 junio 2011

    No digo que sea la situación ideal, por supuesto que tomé toda la baja maternal disponible y me planteé incluso ampliarla un año o hubiera tomado los dos años si viviéramos en un lugar como Suecia, lo que digo es que en mi caso mi libertad y considero que también la de mi hijo pasa por ser independiente económicamente (exista divorcio o no).

    Si esa independencia-mantenimiento te la puede proporcionar el padre y/o el sector público y se te puede garantizar la reincorporación al mercado laboral (aquí entran en juego las empresas), entonces, adelante, pero ésto aquí y ahora no es muy realista…

  4. Author
    Irene Garcia 21 junio 2011

    Hay que ser optimista, mujer, reivindicar mucho para obtener un poco, el pesimismo inmoviliza. En los países nórdicos no sólo es realista, es real. La situación se está revirtiendo y los padres colaboran más que en ningún otro sitio del mundo, voluntariamente xD. El ideal no es que te mantenga el estado, el ideal es que al final tus redes sociales fuertes, tu tribu, te permita prescindir también de él, eso hoy por hoy no es realista ni en Suecia 😛

    El problema es que reivindicamos mal y cada día estamos peor. Hemos caído en una trampa bien gorda.

  5. Madres Cabreadas 21 junio 2011

    Plas,plas,plas (aplausos). Se puede decir más alto, pero no más claro.
    Yo ańadiría el importante papel de las empresas, que producirían más y sus emoleadosmestarían más motivados si facilitaran la conciliación y la fomentaran. Pero yo las animaría a que empezaran ya a hacerlo, y no esperaran a que el Estado las obligue o las subvencione. Deberían creer en la conciliación por sí misma, no por la ayuda de turno.

  6. María José 22 junio 2011

    Hoy les han dado las notas a mis hijos.Como todos los años no he podido ir a recogerlas con ellos,y aún así me siento privilegiada, que desde la jubilación de mis padres, mis niños no recorren campamentos y granjas de verano.Todos los días me pierdo su despertar,el llevarlos al cole y todos los días se me clava la misma espina en el corazón.Según está el país es imposible conceder ayudas económicas a las familias, pero muchas veces nececitamos otra clase de ayuda que no tenemos, como que tengamos derecho por el estatuto general de trabajadores a quedarnos con nuestros hijos cuando están enfermos o acompañarles al médico,que podamos realizar matrículas en centros públicos en turno de mañana y de tarde o gestiones en banco y/o administrativas.La sociedad actual no está preparada para que las mamás trabajemos, ni los papás tampoco lo están,pues son casi inexistentes las parejas que comparten todo al 50%. Nos hemos tenido que adaptar como hemos podido.Como dice mi abuela: “os creéis que las mujeres habéis ganado libertad porque trabajáis fuera de casa y lo único que habéis hecho es perderla.” ¡Qué razón tiene!

  7. Alejandro Busto Castelli 22 junio 2011

    Hola Irene, aqui el papá que escribe en tus post rodeado de mamás…

    Comparto tanto contigo el artículo, que me hubiera gustado escribirlo a mi. 🙂
    Auque ya se sabe, escrito por un tío, se leería distinto ¿no?

    Hay mañanas que me siento más fuerte para dar esta batalla, hay otras que no veo la solución. Hoy es de las segundas.

    La conciliación en las empresas no es más que un monton de frases en carteles pseudomotivadores al servicio de la imagen corporativa y a más gloria de los accionistas de turno. No hay prácticas reales como tal, más bien existen al contrario.

    Al sistema actual desde lo social y lo profesional, los niños no le interesan. Por lo menos no aquellos que no son educados por él. Es decir, los hijos con mamás y papás presentes, los que toman decisiones con 4 añitos, los que reconocen como se sienten antes de los 5, los que se hacen preguntas pronto, los proyectos de adultos consistentes..estos no interesan. ¿Entonces a que jugamos?…claro que nos han engañado! absolutamente!

    Uno de los mejores engaños es el conocido como “los niños necesitan socializarse y ser independientes cuanto antes”, así las cosas, justificamos la habitacion y cuna propia a los cuatro meses y la guardería cuanto antes mejor y de paso vamos preparando el terreno para que psicologos, logopedas y psiquiatras infantiles tengan con que ganarse la vida. Hay una parte de mi profesión que aborrezco…

    Hace unos días comparti reunión de trabajo con un laboratorio farmaceutico, dueño de la licencia de cierta profilaxis para prematuros y unos cuantos importantes neonatologos jefes de servicio de los mejores hospitales de este pais. Escuchar a estos profesionales contar que son la última mierda del hospital, en presupuesto y decisiones, que sus partidas son constantemente las primeras en ser recortadas y oirles decir con tristeza que a este pais y su sistema no le importan un carajo nuestros niños, es desolador…

    Pero si te fijas, es coherente…es coherente, con nuestros absurdos horarios, es coherente con “los hijos son de las mamás”, es coherente con la mentira de la realización a traves del trabajo, es coherente con las guarderías, escuelas infantiles, campamentos, ludotecas…es coherente con la ceguera emocional de los papás en general, que trabajan, engendran, cortan el cesped o arreglan las herramientas los 15 días de baja paternal y vuelven a trabajar…eso si en las reuniones de elección de cole, levantan la mano y preguntan si el cole tiene pizarra digital…que el modelo educativo sea un abortador de conciencias y un asesino de la voluntad…eso no parece importante.

    En fin que como siempre me caliento y me siento muy muy solo. Vosotras por lo menos os teneis, escribis libros juntas, revolucionais la maternidad, mandais a paseo con dos cojones a los machos alfa de turno y teneis la claridad del amor como único camino, para criar a vuestros hijos y os veo y admiro haciendo lo que podeis y lo que el sistema os deja. Pero y nosotros? ¿que coño estamos haciendo los tíos para darnos cuenta de una puta vez de los que nos estamos perdiendo? ¿que estamos haciendo para darnos cuenta lo que de verdad es importante?..Y un día nuestros hijos serán padres…eso es lo peor..

    Pido perdón por las generalizaciones, son injustas por definición…lo se.

    Y te diré que a veces sin opciones, cansado y vencido, si que me siento libre. El mundo es muy grande y nada esta tan lejos. Igual tenemos que asumir que este es un pais mediocre y con muchas ganas de seguir siendolo.

    Perdona el speach..
    Un besazo.
    Alejandro

  8. Cavernoma 27 junio 2011

    Qué difícil es todo esto……
    La sociedad hoy día, está como está y todos intentamos dar lo mejor a nuestros hijos, aunque a veces se nos pasa por alto que lo que ellos necesitan es nuestra presencia. Yo estoy harta de escuchar a mi hija pedirme que la lleve al colegio, cosa que nunca puedo hacer. He leído unos posts más arriba, que una madre comentaba el tema de recoger las notas. Yo tampoco puedo hacerlo nunca. Y tantas cosas más.
    Antes de tener a mi hija, hacía un horario partido, comercial. Aguanté reduciendo las horas que la economía me permitía, hasta sus 3 años. Y al final tomé la decisión de buscar otro trabajo que me permitiese tener las tardes libres. Cuando empiezan el horario escolar, tú tienes que adaptarte a ellos (si puedes). No estaba dispuesta a ser madre de fin de semana, así que renuncié a más sueldo y a fines de semana libres por poder ir cada día a recogerla al colegio y pasar tiempo con ella. Y estar, estar ahí. Sé que podría estar cobrando bastante más de lo que cobro ahora, pero estoy tan segura de mi decisión que cada día me alegro más. Ya han pasado dos años, y ahora vuelvo a estar embarazada, otra niña. Quizá tengamos que apretarnos más el cinturón, pero, mientras pueda, seguiré estando presente para mis hijas. Ellas no necesitan el colegio de mayor renombre, o las mejores clases de inglés, o la mejor ropa de marca……NECESITAN A SUS PADRES.

  9. Lady Vaga 2 septiembre 2011

    Ah, nena, has estado absolutamente perfecta, impecable y contundente. Se puede decir más alto (deberíamos) pero no más claro.

    Ole y ole.

    Besos rendidos,
    Lady Vaga.

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