¿Qué hacer cuando tu hijo tiene miedo al agua?

miedo al agua

 

Para la mayoría de los niños ir a la piscina o a la playa es motivo de alegría y diversión. Bañarse, nadar, jugar a la pelota, tirarse de cabeza…, las diversiones que proporciona el medio acuático son muchas y la mayor parte de los chavales las disfrutan, pero ni son todos ni a todas las edades.

Entre niños muy pequeños es común que se produzcan etapas de aversión al agua. Al fin y al cabo los seres humanos somos animales terrestres y playas y piscinas no son nuestro hábitat natural. Los niños pequeños temen lo desconocido y poseen sistemas de alerta que les avisan de los riesgos. Para tenerlo claro: es normal que un niño que no sabe nadar le tenga miedo al agua, para él es un peligro. El movimiento de las olas, el no hacer pie o que haya mucha gente suelen ser los factores principales que hacen que los niños no se atrevan a meterse en el agua. Indagar qué es exactamente lo que le molesta o le da más miedo puede ser una buena manera de superar esta etapa, pero no siempre es sencillo. Además es posible que el miedo sea al agua en sí.

El miedo al agua suele superarse de forma natural sin hacer nada. Todos conocemos a algún amigo, hermano, primo que tenía un miedo tremendo al agua cuando era muy pequeño y que después era como una rana, pero es posible que a tu hijo nunca llegue a gustarle del todo eso de hacer de mamífero acuático. La realidad es que no pasa nada.

Los padres nos preocupamos mucho cuando nuestros hijos muestran un miedo desmesurado al agua y en seguida queremos remediarlo, cuando realmente no existe necesidad. ¿Hay algún problema porque a alguien no le guste el chocolate? Pues con esto es lo mismo.  La verdad es que las piscinas y las playas son sitios para divertirse y no todo el mundo posee los mismos gustos. Si a tu hijo no le gusta, pues no le gusta. Es posible que con  la edad se le pase o que no. Y también es posible que a lo largo de su vida pase por diferentes etapas, ¿o a ti te apasiona lo mismo el agua helada que cuando tenías 11 años?

Lo fundamental es ser paciente, comprensivo y respetuoso. Jamás amenazas, jamás hacer mofa y por supuesto jamás se debe obligar a un niño que no quiere a meterse en el mar, ésa es la mejor manera de convertir un miedo normal en una fobia. Meterse con él, animarle o hacer ver que es divertido pueden ser buenos trucos siempre que no se usen para presionar, pero sobre todo lo principal es entender que nuestro hijo es una persona diferente a nosotros. Y que si no va a ganar la medalla de oro en 200 metros mariposa la verdad es que da lo mismo.

 

Con estos consejos y una correcta higiene ocular las molestias oculares derivadas de estas prácticas pueden ser más llevaderas durante la época estival. En este sentido destaca Euphralia, una solución oftálmica de Laboratorios Boiron, utilizada como limpiador ocular en adultos y niños a partir de un año, en caso de irritación, molestias oculares o sequedad ocular ligera de origen diverso (esfuerzo prolongado, agua de mar o piscina, fatiga ocular, humo, polvo o aire).

Foto | Lars Plougmann

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