¿La homeopatía para niños es diferente que la de adultos?

Doctor examining child

“Una de las características de la homeopatía es la individualización del tratamiento según las peculiaridades del paciente, los síntomas de su enfermedad, las causas relacionadas y la constitución del mismo”, según se especifica en el Libro Blanco de la Homeopatía. Al mismo tiempo, cuando es ejercida por un especialista en homeopatía, esta terapia se caracteriza por “el abordaje integral que se hace al paciente, y que tiene en cuenta la totalidad de su organismo para poder mejorar su salud. Además, forma parte integral de la medicina, como cualquier otro método.”

Partiendo de esta base, es importante saber que la homeopatía sigue este proceso metodológico tanto en pacientes adultos como en niños. La indicación de un medicamento homeopático u otro dependerá del tipo de sintomatología que presente el paciente, interesando al médico no sólo el síntoma sino la vivencia particular que del paciente (si el dolor se acompaña de sensación de quemazón o de pinchazo, si mejora con frío o con calor, si es peor en algún momento del día, etc). Los tratamientos homeopáticos pueden estar destinados al abordaje de enfermedades agudas (gripe, tos, diarrea, crisis de migraña, contusiones etc.), en cuyo caso no suele ser necesario recurrir al especialista, sino a un profesional sanitario que conozca los medicamentos más frecuentemente empleados en cada caso. Además, también se pueden abordar patologías crónicas (alergia, dermatitis, asma, afecciones reumáticas, ansiedad etc.), infecciones de repetición (garganta, oídos, ginecológicas, urinarias…) o incluso los cuidados paliativos (control de síntomas como el dolor, alivio de efectos secundarios como las náuseas de la quimioterapia…), abordando al paciente de forma global. En cualquiera de estos ámbitos la homeopatía puede ayudar tanto a los adultos como a los niños, y en este último caso los beneficios de usar un abordaje integral y con escasos riesgos es particularmente interesante.

En el caso de los niños, la homeopatía presenta además otra ventaja y es su fácil administración. Los medicamentos homeopáticos se pueden disolver con un poco de agua en un vaso, en el biberón o en un dosificador o jeringuilla según la edad. A su vez su sabor es dulce, lo que permite que los niños las acepten sin dificultad, y la presentación farmacéutica característica en gránulos está libre de conservantes.

En general, la homeopatía alivia y trata las patologías más frecuentes en los niños como, sobre todo, los procesos gripales, los trastornos digestivos, infecciones de garganta, de oídos, etc., y forma parte del botiquín para esos traumatismos, reacciones alérgicas y quemaduras, muy frecuentes a estas edades.

En cualquier caso, ante cualquier duda te aconsejamos que consultes con un profesional de la salud, que es quien mejor te puede aconsejar en este sentido.

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