Todos crecen

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Mañana por fin empezamos el cole. A las diez de la mañana Lara dejará oficialmente de ser un bebé para convertirse en una preciosa preescolar, con mochila para la merienda y todo. Hay muchos nervios (y para variar aún no tengo las etiquetas para la ropa).

Hace tiempo que terminó mi puerperio, poco a poco esa necesidad que era incluso física de estar siempre al lado de mi cachorro se ha ido perdiendo, igual que su necesidad de tenerme siempre cerca. Lara ya es capaz de pasar mucho tiempo sin mí, de irse alegremente con otros, adultos o niños, olvidando incluso darme un beso y de divertirse por su cuenta. Aunque cuando estamos juntas Lara sigue reclamando teta y mimos constantes, ella misma ya es consciente de que el pecho ha dejado de ser la fuente de su supervivencia y es capaz de negociar «una vez teta, dos veces teta, toda la teta».

Y yo empiezo a necesitar espacio. Un poco de aire a mi alrededor, recuperar la capacidad de moverme sin nadie en brazos, poder echar el pestillo en el cuarto de baño…
Y tiempo, claro, aunque sea sólo para ver alguna serie o pensar.

En la naturaleza, las mamás mamíferas destetan a sus cachorros casi a dentelladas, sólo hace falta observar de cerca a alguna perra con cachorros, en un baile que probablemente esté sincronizado. Todos los animales crecen y para crecer necesitan un poco de libertad. Intento pensar que mi cuerpo, que hasta ahora ha sido bastante listo, me dice que en mi necesidad de soltarme hay también una señal de que para Lara es necesario ir dejándome. Y aunque el cole no sea precisamente un espacio donde ejercer la libertad alegremente, al menos por unas horas al día la liberaré de mis neuras, que ya es un paso.

Estoy triste. Mis bebés se hacen grandes y no creo que tenga ninguno más. Estoy cansada. La crianza de Lara ha sido de todo menos fácil. Pero sobre todo estoy contenta. El tiempo para la crianza corporal, la que demanda brazos, leche y permanencia constante se va acabando, despacito, paulatinamente y sin demasiados cambios drásticos. Y todos hemos crecido.

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3 Comentarios

  1. MERCEDES 5 septiembre 2011

    Bueno, lo de «todos crecen» es sin duda lo mejor…
    Y además, ¿quién dijo que nuestra naturaleza humana resistiera un bebé más de …3, 4… años?
    Supongo que la naturaleza es sabia y los destetes naturales ,o no, son necesarios… Si no no hubiéramos sobrevivido…
    La melancolía es necesaria para darnos cuenta que tenemos la felicidad anhelada…
    FELICIDADES..

  2. Nebetawy 6 septiembre 2011

    Ayyyyyy, te leo y no puedo hacer más que suspirar. Qué real, qué profundo, y que… no sé, de ley de vida. Ánimo y fuerza para mañana, aunque ya verás qué bien te sientan esos ratos para tí 😉

  3. lamamadeunabruja 6 septiembre 2011

    Da una penita que se hagan mayores… pero como tú dices las mamás también lo necesitamos

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