No necesitas nada

Esa es la realidad. Con un bebé recién nacido no necesitas nada.

Los cachorros humanos se conforman con bien poco: un poquito de leche, algo de calor, unos ojos que miren y una piel que acompañe.

Ni cunas, ni chupetes, ni bibes, ni humidificadores, ni carros, ni cómodas con bañera incorporada, ni miles de juguetes, ni termómetros acuáticos, ni patos para el baño, ni esterilizadores, ni mantas especiales, ni monitores de vigilancia, ni ositos con el sonido del útero, ni por supuesto métodos. Y ni siquiera libros.

Un bebé chiquitito no necesita nada que se compre con dinero y que tú ya no tengas. Tu cama con tus mantas, tu cuerpo con tu ropa, tu leche sin envases, tus brazos y tu olor.

Un bebé chiquitito no necesita nada. Y sin embargo es tanto lo que él necesita.

Porque un bebé pequeño te necesita a ti. Y todo lo que eres.

Espejo, cama, nanas. Mecedora y cantante. Alimento, contacto, calor, cariño, casa, consuelo, voz y regazo, risa, bailes. Amor.

Y cuando llegue el día en que él mismo descubra que tú eres tú y no él, que puede existir solo sin mirarse en tus ojos, sin esperar tus besos, sin depender de ti, escogiendo a quien quiera para andar por la vida, ese día será cuando descubras que se te ha hecho muy corto, que el tiempo pasa rápido y que se desperdicia en cosas muy muy tontas y que no vuelve más.

Aprovecha los días, los tenemos contados. Disfruta de tus hijos. Sin métodos, sin libros. Sólo tienes que estar.

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1 Comentario

  1. Cascabeluna 30 junio 2012

    qué bonito, qué cierto. gracias.

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