Evaluación del desarrollo

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Hace un par de semanas Lara tuvo su primera revisión de psicología del desarrollo con el especialista. Lara acude a estas revisiones porque están dentro del seguimiento que el Hospital 12 de Octubre realiza a los bebés prematuros o que han nacido con muy bajo peso y han permanecido ingresados en Neonatos durante un tiempo. En el caso de Lara su bajísimo peso al nacer, así como el haber estado ingresada 49 días, con alguna complicación grave de por medio, podría haber afectado a su desarrollo psicológico normal. Los niños prematuros o con muy bajo peso al nacer tienen, además de mayor riesgo de discapacidades relacionadas con cuestiones fisiológicas (parálisis cerebral, sordera, retinopatías…), más riesgo de presentar problemas psicológicos, cognitivos o de adaptación social.

Los posibles problemas fisiológicos de Lara se fueron descartando paso a paso. Cribados de audición, exámenes de retina, ecografías de la cabeza, visitas al neurólogo…Lara está físicamente bien, aunque sigue siendo una lagartija. Pero…había que pasar por el psicólogo.

Ya os podéis imaginar el ánimo con el que acudes a una consulta de este tipo. Por mucho que una quiera, el miedo a que un experto te diga que tu hijo no es «normal», que tiene o tendrá problemas para adaptarse a la vida en sociedad, o que necesitará un colegio especial o cualquier otra cosa, creo está presente en todas las madres, más o menos agudo y más cuando las circunstancias que han rodeado el nacimiento o los primeros meses de vida de tu hijo no han sido los más favorables. Así que ya os imagináis con que ánimo íbamos.

La cosa no empezó nada bien. Desde que no hace siesta, Lara obviamente duerme todo lo que tiene que dormir por la noche. Así que se levanta tarde. Como no tiene ninguna «obligación» puede hacerlo. Aquel día la levantamos a las siete. Primer error.

Mi hija no es tonta y tampoco tienen memoria de pez. En el hospital Lara lo ha pasado fatal. Ingresos, separaciones de mamá, punciones lumbares, vías hasta en la cabeza…a Lara no le gusta ir al Hospital. En su pequeña cabecita de cachorro de mamífero el hospital es un sitio feo y peligroso (a veces yo también lo creo). Además Lara es tímida y no le gustan los extraños, los adultos extraños. Segundo error.

El estado de ánimo de los progenitores tampoco es que ayudara mucho. Los niños, otra vez como buenos cachorros, detectan el estado de ánimo de sus padres y un par de padres nerviosos no ayuda a que la cosa sea fluída. Tercer error.

Lamentablemente nadie nos explicó de qué iba a ir el asunto. El cociente de desarrollo (que es como se evalúan estas cosas a edades tempranas) consiste en una serie de pruebas «intelectuales» y de manejo de habilidades físicas. Señalar el árbol grande, agrupar fichas por colores, hacer torres, buscar al perrito, construir trenes, ensartar cuentas, saltar, correr, subir escaleras…La escala de Bayley II, escala que se usa para medir el grado de desarrollo de un niño consiste por tanto en juegos de «conocimiento», pruebas de psicomotricidad fina y gruesa y observación del habla y del comportamiento en general. Lo malo es que algunas pruebas no las superan porque son demasiado complicadas para su edad (así también se detectan genios), pero…nadie te lo dice. Cuarto error.

Imaginad cómo se sienten los padres ante la situación. Tu hijo querido intentando meter un collar de cuentas en un tubo estrecho. Lo intenta, no puede, lo vuelve a intentar, se le cae, lo intenta otra vez, te pide ayuda, al no obtenerla lloriquea, vuelve a intentarlo,…Tu instinto tras un rato en este plan es coger el dichoso collar y meterlo en el tubo, no por nada, sino por acabar con la tortura de una puñetera vez. Yo sudaba a mares. Y Lara pedía teta.

En fin, un espanto. El resultado del examen llegó a casa hace un par de días. Lara es «normal». Tiene un desarrollo psicológico y una psicomotricidad fina acorde con su edad y va adelantada casi medio año en psicomotricidad gruesa (y eso que no la ha visto danto voltereras). La adquisición del leguaje (que es lo que a mí más me preocupaba) está dentro de la norma – a pesar de que casi no abrió la boca. Eso sí, Lara «se portó mal» y esto viene reflejado en el informe.

Iba a hacer el post sobre lo que la sociedad actual considera «portarse bien» en un niño, pero veo que la introducción se me ha quedado ya muy larga. Mañana os contaré el final de la historia.

Por cierto, Lara es zurda. La primera de la familia.

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2 Comentarios

  1. Pilar 14 abril 2011

    Bien por Lara! supera todo y además se porta «mal» que es lo que se supone que deben hacer los niños de su edad! jajajaja
    Estoy deseando leer el post de mañana a ver qué hizo tu lagartijilla jajaja
    Besos y felicidades! prueba superada!
    Pilar

  2. Caro 14 abril 2011

    Con lo de ‘se porta mal’ me has dejado helada 0.0 …
    ¿¿¿¿DE VERDAD QUE SE ATREVEN A PONER ESO, EN UN INFORME MÉDICO????
    Yo lo flipo…. pa mandarlos a la mierda, es poco, vamos.

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