Partos y obstetras

Maila en quatre temps

Gracias a La Mamá de Mateo me entero de que hay movidilla en la Vanguardia. El día 15 de este mes La Vanguardia publicó una entrevista con Marta Espar, periodista y madre que se prepara para tener a su tercer hijo y aprovecha para cargar contra los protocolos obsoletos de atención al parto que aún se utilizan en este país. La entrevista ha sido bastante difundida en la red, a través de Facebook y Twitter y podéis leerla completa aquí.

Ahora empiezan a producirse las reacciones, en forma de cartas al director firmadas por supuestos tocólogos. Os dejo una para que valoréis, la que más me ha gustado (jeje).

Quiero pedir perdón a las mujeres y a la sociedad en general. Soy obstetra y ginecólogo con más de 30 años de experiencia. Por lo que se publica en este diario (La Contra,15/ II/ 11) soy culpable. He realizado episiotomías, seguramente innecesarias y sin pensar en sus consecuencias, he roto bolsas de aguas y acelerado los partos haciendo así que las mujeres disfruten menos de ese momento, me he dedicado a aumentar el número de cesáreas y he sido activo en la introducción de la no deseada epidural. Cuando yo empecé la música de las salas de partos eran los gritos de las parturientas e intentaba con muy escasos medios controlar -que no monitorizar- todos los partos, pero esto se ha mostrado innecesario, explicando ahora lo que nunca hemos sabido: el parto es un fenómeno fisiológico.

La mortalidad tanto materna como fetal, tan alta en aquella época, ha disminuido como si fuera fruto del ambiente, del nivel de vida actual y de la presión social. Como cada vez estoy más cerca del final de mi vida profesional me tengo que arrepentir de la cantidad de noches perdidas mirando registros de frecuencia cardiaca fetal, intentando ver alteraciones para justificar cesáreas, hacer correr a todo el personal y despilfarrar así el dinero, todo innecesario.

De la ironía del personaje casi que ni voy a hablar. Sinceramente yo no querría ser atendida en mi parto por un señor que reacciona con tan poquísima clase ante las críticas, justificadas por la OMS, hacia su profesión. ¿Os imagináis la reacción de este señor ante una madre que se presentase en su hospital con un plan de parto? Yo sí. Vaya, que no me la imagino, que es que lo he visto casi en directo. No había nada insultante en la entrevista de Marta, sólo hechos palpables, hechos con los que las autoridades sanitarias de ámbito mundial y nacional están de acuerdo. ¿A qué esta reacción iracunda? Da bastante que pensar. Lo más importante para lograr un parto fisiológico, un parto respetado, es que el profesional que te atiende sea respetuoso.

A cambio de no ponerme demasiado borde, he discutido muchas veces con ginecólogos por aquí y por allá y en muy pocas ocasiones se ha llegado a un punto de encuentro (aunque me alegra decir que en algunas sí) no voy a contestar directamente en La Vanguardia. Podéis hacerlo vosotros, la carta está en este enlace. Pero como no me puedo callar os dejo un comentario que he hecho a otro profesional de la medicina en relación a este asunto. Porque es lo que hay.

La Declaración de Fortaleza de la OMS en la que se «pautan» una serie de buenas prácticas médicas en asistencia al parto es de 1985. A día de hoy la mayor parte de esas buenas prácticas no se cumplen en España, a pesar de que la Estrategia para la Atención al parto normal se firmó en 2007 (basándose en esas recomendaciones de la OMS). Para definir las buenas practicas la OMS se basa en estudios científicos, metaanálisis de la Cochrane, opinión de expertos y lo que es más importante casi, en la observación de las prácticas médicas que se llevan a cabo en países muy avanzados, como Noruega, con índices de morbi-mortalidad maternoinfantil menores que los nuestros. Esta es la cruda realidad. En los años 70 un ginecólogo irlandés descubrió que se podían dirigir partos con oxitocina sintética e inventó el protocolo de manejo activo del parto. Resulta muy curioso observar como es en países de larga tradición católica en los que la atención al parto está más alejada de las recomendaciones OMS (incluyendo también a los USA, que veneran a otro tipo de dioses). Esto es lo que hay y los profesionales de la obstetricia deberían ser los primeros en denunciarlo. ¿Duro? Pues sí, la realidad es fea. Si la mitad de las cesáreas que se hacen en España son innecesarias según la OMS y las cesáreas pueden multiplicar el riesgo de muerte materna hasta 10 veces, lo injusto es callarse.

El porqué la atención al parto en España es tan mala desde el punto de vista emocional y teniendo en cuenta que muchas de las intervenciones son causa directa de otras intervenciones que pueden acabar poniendo literalmente tu vida y la de tu hijo en peligro – no hay que olvidar que las cesáreas son la principal causa de muerte materna intraparto en Occidente – es un misterio que a mí, por curiosidad malsana, me gustaría resolver.

En general creo que es producto de muchísimos factores, entre ellos una arraigada cultura judeocristiana en la que la mujer es ese ser imperfecto que nos expulsó del Paraíso a la que han contribuído alegremente diversos sectores, como la prensa generalista o algunos grupos de…llamémoslas feministas. ¿Cuántas de nosotras nos hubiéramos puesto epidural si nos hubieran contado que aumenta el riesgo de fórceps o cesáreas y por tanto pone en peligro la salud inmediata y futura de nuestro hijo? ¿Cuántas de nosotras nos hemos sentido culpables después de tener que suplicar a gritos la epidural sabiendo que ponía en peligro la vida inmediata y futura de nuestro hijo después de aguantar como jabatas un parto conducido con oxitocina sintética amarradas a la cama?

Sin información, sin opciones, se nos ha dicho que somos nosotras parte responsable de esta situación. Una mentira flagrante que convierte a la víctima en victimario, victimizándola de nuevo.

Si la atención al parto en España es mala, que lo es a pesar de que las tasas de mortalidad materno infantil sean bajas, los primeros que deberían trabajar para cambiarla son los obstetras. Cualquier otra actitud es, cuando menos, moralmente negligente. No es cuestión de tener una buena tasa de mortalidad, es cuestión de tener la mejor tasa de mortalidad con la menor intervención posible: Primun non nocere, lo primero es no dañar, la esencia de la medicina.

Foto | Khaled-El Haded

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8 Comentarios

  1. Ileana 23 febrero 2011

    Tengo un tío ginecólogo, con una conocida clínica en Tampa, Florida. También un par de padres de algunas amigas mías.
    A menudo me pregunto qué pensarán de lo que escribo, si alguna vez lo han visto, o de toda esta nueva sensibilidad, que seguro conocerán aunque no sea por mí.

    Ellos, que seguramente se han pasado la vida cortando chochos y úteros a destajo.

    No los culpo, así se formaron y eso fue lo que se encontraron en su entorno profesional a lo largo de su vida.

    Pero me gustaría creer que tienen al menos la sensibilidad para reciclarse (como se reciclan, no sé, los fotógrafos con la fotografía digital) o como mínimo, la decencia de permanecer en silencio.

    Reaccionar como reacciona este señor de la carta que reproduces, me parece sencillamente penoso.

    Gracias, Irene, un abrazo!!!

  2. Author
    Irene Garcia 23 febrero 2011

    El problema principal es que la obstetricia es misógina, como casi todo en esta sociedad patriarcal. Darse cuenta de que uno es un machista tiene que ser bastante jodido. Yo hasta entiendo la reacción. Lo que no entiendo es el retraso que llevan. Ya no es que no estén actualizados, que no lo están, es que llevan 30 años de retraso con respecto a la evidencia científica. Y como se puede comprobar, mucho siguen sin ninguna intención de cambiar. Y eso sí que es de traca. Sinceramente, después de casi siete años metida en este mundillo, no alcanzo a comprenderlo.

    Besotes

  3. Monica 23 febrero 2011

    Yo no sé que decir… es que me produce una cierta vergüenza ajena (ese sentimiento tan español).
    Por ahora he decidido, después de la mala experiencia de mi primer parto en un hospital, parir en casa. Y a quien me quiera oir, le recomiendo lo mismo. Después si necesito que me abran, cosan, rompan, duerman… para salvar mi vida o la de mi hijo, pues se hará. Como siempre, en la moderación está la virtud. Pero que conste que poner oxitocina a diestro y siniestro por sistema y en contra de la voluntad de la madre, me parece que no puede ser defendible bajo ningún punto de vista.

  4. Nuria 23 febrero 2011

    Tengo dos hijos;los dos han nacido por cesarea.Si fue adecuada en los dos casos, o solo en uno o en ninguno, tampoco me importa mucho;y a riesgo de que me quemeis en la hoguera os diré que me sentí muy bien tratada, no tuve ningún tipo de secuela,mis hijos no han tenido más problemas de salud que otros nacidos por parto normal, y que ,sinceramente,me empieza a cansar tanta polémica,y que parezca que solo hay una manera «correcta» de nacer.¿Ginecólogos misóginos?si, por supuesto.¿Posturas fanáticas?pues también…y ni lo uno ni lo otro me parece bien…es mi opinión.

  5. Caro 24 febrero 2011

    Nuria, no acabo de entender dónde está el problema: por qué piensas que alguien aquí te va a quemar en una hoguera???

    Si tu estas contenta con tus cesáreas (necesarias o no), por mi genial. Yo estoy feliz con que la gente sea feliz. Sinceramente. Pero como conozco más mujeres infelices con sus partos y sus innecesareas, que gente como tú, pues no estoy feliz. Y quiero que las cosas cambien. Que cambien para nosotras, las que no somos felices. Para la gente como tú a la que le ha ido de perlas, que sigan como siempre me parece lo más adecuado.

    Yo no niego que hay mujeres (Y MUCHAS) que han vivido experiencias de partos y cesáreas buenos y respetados. De lo que me alegro profundamente, como no podría ser de otra manera. Pero ¿Me puedes contestar tú por qué hay tantas mujeres empeñadas en negar que lo que pasamos otras ‘tampoco es para tanto’? Yo no niego las buenas experiencias, y que haya mujeres que intenten negar la mala atención al parto que hay en este país me pone de muy mala baba.

  6. Author
    Irene Garcia 24 febrero 2011

    Sinceramente, Nuria, no entiendo tu comentario. Me alegro mucho de que a tí todo te haya ido bien, yo no he tenido tanta suerte.

    Un par de apuntes sobre tus palabras. Las posturas «fanáticas» que denuncian el mal trato que se produce en muchos paritorios españoles – y cuando hablo de maltrato me refiero entre otras cosas a que se utilicen técnicas agresivas OBSOLETAS y no refrendadas por la evidencia científica, por ejemplo la episiotomía rutinaria (un, dos, tres, responda otra vez) de la que tú te libraste afortunadamente, están respaldadas por la opinión de la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Sanidad Español. Me da un poco de yuyu llamar fanático a Bernat Soria, que fue el ministro que firmó la Estrategia para la atención al parto normal, pero vamos, que hay quién lo hace sin despeinarse.

    Yo no he dicho «ginecólogos misóginos». He dicho que la obstetricia es misógina. Es un matiz, quería recalcarlo.

    Y por último, tu expresión «manera correcta de nacer» me ha dejado a cuadros. Existe una forma natural de nacer, que todo el mundo conoce. El resto de formas de nacer son patológicas y por tanto cada una tiene sus problemillas asociados. Que tus hijos no hayan tenido ninguno te da todo el derecho del mundo a sentirte afortunada. Deja que las que no lo fueron tanto manejen su situación como quieran/puedan. Es una simple cuestión de respeto por las emociones ajenas.

    Saludos

  7. Amamadoula 25 febrero 2011

    También me parece penoso el comentario de este médico.
    Y creo que, aunque parezca que hemos avanzado mucho… no lo es tanto. En algunos hospitales están «vendiendo» su trabajo con bañeras, pelotas y habitaciones individuales. Pero el protocolo y la actuación es prácticamente el mismo de antes.
    Y aunque somos muchas las mujeres que estamos a favor de un parto natural y respetado,y luchamos como podemos por que así sea, todavía son muchas, demasiadas diría, las mujeres que consideran que su parto intervenido, con oxitocina, episiotomia, kristeller, fórceps y todo el resto de actuaciones no necesarias… ha sido lo mejor que les podía haber pasado, y están convencidas.

    Creo que hasta que no sea la propia mujer la que con una buena información se conecte con su Ser, con su Esencia, con su Instinto… y CONFÍE en su proceso, se continuará cediendo el poder a los otros.

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