Nuevos datos sobre el parto humano

ecografia

Un nuevo estudio realizado en la Universidad de Harvard sugiere ahora que es el metabolismo de la madre y no el tamaño del canal del parto lo que justifica la duración de la gestación en humanos.

Desde hace años se asumía que la bipedestración era la causa principal de que los bebés humanos nacieran a los nueve meses de embarazo, en condiciones que se han dado en llamar «de prematuridad» con respecto a otros primates. Es cierto que otros primates nacen con mayor autonomía que los bebés humanos: son capaces de realizar muchas mayores funciones motoras – como agarrarse activamente a la madre – o incluso cognitivas que un bebé de la especie humana.

El dilema obstétrico, esto es, el hecho de que la bipedestración precisara de gestaciones más cortas debido a que el canal de parto – que no las caderas – ha de ser más estrecho para poder contener las vísceras de la acción de la gravedad o incluso para permitir la locomoción empieza ahora a cuestionarse. Según este nuevo estudio el bebé nace cuando la madre es incapaz de suministrarle la energía necesaria.

A mi modo de ver todo esto tiene bastantes implicaciones en el tema del parto occidental. La primera, obviamente, es que vuelve a cuestionarse el asunto de las desproporciones cefalopélvicas. Es decir, aparentemente y según este estudio, los niños podrían nacer con cabezas aún más grandes o no – para eso están las fontanelas – pero no lo hacen por el simple hecho de que el metabolismo de la madre ya no puede mantener a ambos. El argumento evolutivo desaparece. Las desproporciones cefalopélvicas existen, es un problema que se produce principalmente en África, debido al raquitismo – que modifica el esqueleto materno y por tanto también su pelvis. En Occidente sin embargo las desporporciones cefalopélvicas suelen desaparecer milagrosamente cuando no se obliga a las mujeres a parir tumbadas en posición de litotomía -en un parto vertical el canal de parto se acorta y se ensancha y además los pujos son más efectivos gracias a la gravedad. La desproporción cefalopélvica a exámen.

Otra cuestión que me viene a la mente es el concepto de macrosoma – un bebé demasiado grande – que generalmente suele acabar en cesárea. Si es cierto que es el metabolismo materno el que determina la fecha del parto el terror al macrosoma empieza a diluirse y habría que reconsiderar los protocolos asociados a este tipo de bebé.

Y por supuesto me acuerdo de la placenta y de quién decide cuando se nace. A partir de este estudio es mucho más plausible pensar que el bebé, al detectar que su situación energética corre riesgo debido a una placenta envejecida, mande una señal química a través de ésta que informe al cerebro materno de que el parto ha de desencadenarse, independientemente de su tamaño. Como siempre todo es una cuestión de detectar el estrés y actuar en consecuencia. En un mundo en el que el estrés materno es la norma, tal vez el metabolismo, sobrecargado por las preocupaciones, indique al bebé que tiene que nacer. Y tal vez hallamos encontrado otro de los motivos de los partos prematuros.

Los bebés demasiado grandes detectados por ecografía – con todo el error que una ecografía conlleva – son la segunda o tercera causa de cesárea en España, por detrás del sufrimiento fetal o un parto que no progresa. Muchos de ellos son además causa de cesárea programada o de inducción de parto, que además suele acabar de nuevo en cesárea.

Toca seguir pensando. Aunque no hacen falta estudios científicos para demostrar que hay que cuidar a las madres.

Foto | Nogwater

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