El parto inducido o aumentado parece estar relacionado con mayor riesgo de autismo

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La tasa de parto inducido en la Comunidad Valenciana es del 32%.

En Europa, los valencianos sólo son superados por la región belga de Valonia. Todo un logro. Si no fuera porque abusar del parto inducido tiene sus problemillas.

Hace unos cuarenta años un ginecólogo irlandés descubrió que suministrando oxitocina sintética a las mujeres de parto el parto podía provocarse (si aún no había empezado) o acelerarse. Todo muy científico y experimental. Hoy, un estudio publicado en JAMA Pediatrics pone de manifiesto que puede existir una relación entre los partos inducidos o aumentados y el riesgo de autismo. Una noticia muy fea, a la par que previsible.

Inducir el parto puede ser una necesidad en algunos casos y existen numerosos estudios que tratan de evaluar el factor riesgo/beneficio que conlleva dejar que la naturaleza siga su curso. Curioso. Curioso que se miren con lupa los riesgos asociados a las pretendidas desviaciones de un proceso fisiológico y sin embargo se necesiten cuarenta años para empezar a mirar con lupa los riesgo asociados a intervenir alegremente en ese mismo proceso fisiológico.

Sin embargo, los partos suelen inducirse por un montón de motivos, la mayoría de los cuales no tienen mucho que ver que con haberte pasado de la semana 42 (que levante la mano la que cumplió la semana 42 sin amenazas de ningún tipo). En Andalucía ya no nacen niños en fin de semana (que levante la mano la que no se imagine cómo se consigue este milagro). Y ya no quiero comentar nada acerca del uso indiscriminado de oxitocina sintética para acelerar las contracciones y que la cosa termine en hora que o bien el gine se tiene que ir a su casa o bien tiene que entrar la siguiente parturienta porque el hospital está colapsado.

El riesgo de autismo es bajo (aunque aumente si te inducen o aceleran el parto) y no es ningún motivo para ponerse tremenda, ni asustarse en exceso. El peor problema no es ése, aunque puedo ponerme ahora mismo en la piel de las familias afectadas, el peor problema sin ninguna duda es la forma en que la ciencia ha enfocado desde siempre todos los asuntos relacionados con el parto y la lactancia.

Cuarenta años después y como madre con formación científica y un parto inducido y aumentado a mis espaldas me gustaría exigir que a partir de ahora los experimentos se hagan bien o si no se hagan en casa y con gaseosa.

¿Por qué lo llamáis ciencia cuando queréis decir control?

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