Agua en el parto

Aunque en España tengamos la sensación de que los partos en bañeras o piscinas, lo que se conoce como parto en el agua, es algo exótico y reservado para famosas o hippies recalcitrantes, la realidad es que el uso de agua durante la fase de dilatación del parto no es una idea ni moderna, ni superflua.

El uso de agua durante el parto para facilitar la dilatación es una práctica que acompaña al ser humano probablemente desde sus inicios. En la especie humana existen muchos ejemplos de uso de agua durante el trabajo de parto: las mujeres gahuka en Nueva Guinea, daban a luz sumergidas en el río, el sonido del agua ayuda a concentrarse, el movimiento facilita la colocación del bebé; las mujeres finlandesas hacían el trabajo de parto en las saunas; las mujeres japonesas de pueblos pesqueros daban a luz sumergidas en el océano, en Guatemala las comadres aplican baños de vapor al periné de las parturientas para disminuir el riesgo de desgarros; las mahoríes y hawaianas tienen una larga tradición de partos acuáticos….

A estas alturas nadie duda de las propiedades relajantes del agua y de eso, precisamente, trata el uso del agua durante los partos. El uso de agua en el parto se institucionalizó en los años sesenta, en Rusia, gracias a los trabajos de Igor Tcharkowsky que obtuvo el reconocimiento mundial por sus investigaciones sobre partos en el agua tras la emisión en 1990 del programa “Lettres d ‘un autre monde” en una televisión francesa. Pero fue a partir de los setenta, cuando Michel Odent puso la primera bañera para partos en Pithiviers, Francia, cuando el mundo científico empezó a interesarse por esta modalidad de nacimiento.

Usar agua en el parto no implica necesariamente parir en el agua. Mediante esta técnica que consiste simple y llanamente en meterse en una bañera llena de agua ni demasiado fría ni demasiado caliente (agradable) se consigue relajar los músculos – no hay que olvidar que el útero es un músculo – y disminuir la concentración de adrenalina en sangre, por lo que la dilatación se vuelve menos laboriosa. Estar dentro de una bañera facilita además que la mujer se sienta más aislada de su entorno y de paso favorece que el personal médico que atiende el nacimiento necesite el permiso de la mujer para cualquier tipo de intervención. Con el agua se relajan el cérvix, el periné y la vagina, haciendo más fácil traer al niño al mundo. Además la ingravidez que se experimenta con la inmersión facilita a la mujer adoptar posturas favorables al control del dolor y al descenso del bebé por el canal del parto: estar en cuclillas es mucho más sencillo si estás en el agua.

El uso de agua durante el parto disminuye la sensación de dolor, la angustia y el estrés.

El agua hace los partos más fáciles.

http://www.youtube.com/watch?v=DoIiVszj1EU&feature=related

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3 Comentarios

  1. Lidia 6 julio 2010

    En España se puede hacer?

  2. Author
    Irene Garcia 7 julio 2010

    Claro. La clínica Acuario, en Alicante es la pionera en el uso de bañeras para el parto, pero no es la única. También puedes usar bañeras en Nacentia, el proyecto de Regina Cárdenas en Madrid, en la casa de partos de Migjorn en Barcelona y por supuesto en un parto domiciliario. Seguro que hay algún sitio más que se me escapa. En cuanto a la seguridad social, la mayoría de los hospitales no cuentan con bañeras para este fin, pero algunos sí. Depende de dónde seas, me parece que en Galicia por ejemplo los estaban incorporando. También puedes preguntar a tu ginecólogo si es que vas por una mutua privada, eso ya depende de cada uno.

    Saludos

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