Transmisión de la información genética a través de la lactancia materna

lactosomas

María Berrozpe, de Reeducando a Mamá nos trae hoy una información interesantísima sobre lactancia materna.

La leche materna es un compuesto «vivo», que cambia de composición según las necesidades del bebé a lo largo del tiempo, según la hora del día e incluso durante cada toma, los científicos están aún muy lejos de descubrir todas las propiedades de este alimento, que cada día demuestra ser una de las ventajas adaptativas más importantes de la evolución.

Como ya me había adelantado aquella noche que cenó conmigo durante las jornadas del VII Congreso de Lactancia Materna, hoy María nos cuenta lo que son los lactosomas. Y yo os hago un resumen, sobre todo para poner en orden mis ideas, que el asunto es complejo.

Pequeñas vesículas que contienen ARN y una proteína similar a la transcriptasa inversa salen del cuerpo de la madre a través de la leche y, soportando incluso los ácidos del estómago, llegan al intestino del bebé, desde donde pueden ser incorporadas al torrente sanguíneo y viajar por todo el cuerpo. ¿Y esto por qué es importante? Pues porque gracias a esa proteína, el ARN se transforma en ADN y puede insertarse directamente en los genes del bebé. Es decir que, en palabras de María, una cantidad impresionante de información materna en forma de ARN es capaz abandonar las células epiteliales de la madre en forma de lactosomas, para integrarse en el ADN cromosómico de las células del hijo.

¿Y para qué? Pues de momento no se sabe mucho, pero se cree que entre otras cosas tienen un importante función en el desarrollo del sistema inmune del bebé. Yo también sospecho que en cuestiones de regulación de la expresión de los genes.

Os dejo todo el artículo sobre los lactosomas de María para el que quiera profundizar. La cosa, realmente, promete.

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