Leche materna contra la alergia

estornudo

Un nuevo estudio indica que la lactancia materna reduce el riesgo de padecer alergias y asmas, incluyendo alergias alimentarias, dermatitis y principalmente la alergia a las proteínas de leche de vaca. Y yo tengo que discrepar. El uso del lenguaje es siempre muy importante.

Cada vez hay más estudios que relacionan las alergias con factores medioambientales y hábitos de vida. Es lógico, aunque las alergias tienen un componente genético importante, exponerse a los alergenos (sustancias que producen las alergias) es fundamental para desarrollarlas. Es bien sencillo, si nunca tomas leche de vaca nunca serás alérgico a la leche de vaca.

El principal problema de las alergias es que se producen en cascada. Las alergias son una manifestación de que el sistema inmune está sufriendo (o ha sufrido) algún tipo de estrés – el sistema inmune o la parte del cerebro que lo regula. Esto, junto con una predisposición hereditaria produce que nuestro organismo reconozca sustancias inocuas como si fueran peligrosas y el sistema inmune reacciona en consecuencia. Las alergias son por tanto una sobre-reacción inmunológica y sí, se agravan en momentos de estrés agudo. Una vez que uno se convierte en alérgico a algo, por exposición a ese algo, si existe una predisposición genética a ser alérgico, desarrollará múltiples alergias a lo largo de su vida. Inesperadas, inexplicables. O no.

Los bebes mamíferos están preparados por naturaleza para digerir leche de su especie. La leche específica de cada especie mamífera contiene los nutrientes justos y un montón de compuestos imprescindibles para el desarrollo del cachorro. Los bebés humanos son bebés mamíferos y poco más.

El bebé humano es un cachorro en pleno desarrollo. Sus sistemas nervioso, inmune y digestivo están infradesarrollados al nacer y pasarán algunos años (bastantes) hasta que alcancen sus plenas capacidades y su funcionamiento óptimo.

La lactancia materna no protege contra las alergias. Las proteínas de la leche de vaca que contienen los sucedáneos de leche materna son muy grandes y, a pesar de que las leches maternizadas están adaptadas, principalmente porque se ha reducido la concentración de dichas proteínas, el bebé humano no está preparado para digerirlas. El intestino delgado, muy permeable durante los primeros meses de vida, absorbe unas proteínas que no espera y las incorpora al torrente sanguíneo, donde el sistema inmune hace su labor, que es defenderse de ellas e informar al sistema nervioso de lo que está sucediendo.

Y así es como todo empieza.

Dar teta durante los primeros cuatro o seis meses de vida no va a salvar a tu hijo de desarrollar un asma bronquial si sus genes y su ambiente le condenan a ello, pero no darla no sólo puede complicar el proceso, sino que sobre todo puede acelerarlo. Y eso a su vez es estrés y el estrés lo fastidia todo.

Foto | futurestreet

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2 Comentarios

  1. MERCEDES 20 octubre 2011

    Gracias Irene, cuánto cuesta a las madres explicar esto tan sencillo de entender de tus palabras…
    Por otro lado, tan lógico…
    MERCEDES

  2. Rita 21 octubre 2011

    Gracias , me ha parecido muy interesante, pero además he de añadir que yo a mi hijo mayor le di pecho 8 meses y al ser alérgico a la leche de vaca tuve yo que dejar de comer lácteos elaborados con leche de vaca xq se lo pasaba x mi leche, x lo que yo tb tuve que tomar alimentos de soja o de cabra.

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