Amamantar reduce el riesgo de hipertensión

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La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que se desarrolla principalmente en la mediana edad y que tiene una alta incidencia en los países desarrollados. Su aparición está asociada al consumo de alcohol, el tamaño de la familia, el hacinamiento e incluso a profesiones estresantes, indicando por tanto que esta enfermedad puede tener relación con las condiciones de vida desfavorables y el estrés.

Buenas noticias para las madres lactantes. Amamantar al bebé durante el tiempo recomendado por la OMS – seis meses de lactancia materna exclusiva – puede reducir el riesgo de hipertensión en edades posteriores según un estudio realizado sobre 50.000 mujeres por investigadores de la University of North Carolina, en Estados Unidos, cuyos resultados se publican en la revista ‘American Journal of Epidemiology‘. El riesgo de padecer hipertensión si no amamantas aumenta en un 22% según este mismo estudio, que hizo un seguimiento de las mujeres durante 14 años.

Amamantar es natural. Cuando te quedas embarazada el organismo se prepara durante 9 meses para la maternidad y la maternidad en mamíferos incluye la lactancia. La lactancia es, en pocas palabras, una de las mejores adaptaciones biológicas de la naturaleza: ¿qué otro animal además de los mamíferos dispone de comida permanente y contínua para sus crías durante los meses en que éstas son más pequeñas y vulnerables? Es más que probable que el éxito de los mamíferos tras las extinción de los grandes reptiles se deba en gran parte a este suministro constante de alimento para las crías, perfectamente adaptado, en su punto y fundamental para su desarrollo.

No amamantar produce estrés biológico (y psicológico en muchos casos si tu decisión era hacerlo y no has podido). Porque una vez nacido el bebé tu cuerpo espera que lo amamantes y no hacerlo desrregula un montón de mecanismos interrelacionados y, hasta la fecha, prácticamente desconocidos.

Cuando amamantas cambian en el cerebro los niveles de ciertos neurotransmisores y otros compuestos, oxitocina, endorfinas, melatonina, triptófano, cortisol…amamantar regula la mente y reduce el estrés. Sin olvidar que la oxitocina y la vasopresina (la hormona y neurotransmisor que regula la presión sanguínea) son sustancias prácticamente idénticas y que pueden actuar de forma sinérgica (o antitética).

Una vez más la ciencia nos demuestra que el organismo es tan complejo que es más que probable que nunca seamos capaces de predecir cómo un simple hecho como el amamantamiento puede afectar a mecanismos a priori nada relacionados. Y sobre todo que, como siempre digo, aunque la ciencia aún no lo sepa, todo tiene un coste. Alejarse de lo que la naturaleza ha diseñado puede ser caro. Como se puede comprobar en este estudio.

Todo lo que necesitas es oxitocina.

Foto | Christine Rogers

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1 Comentario

  1. Ileana 18 noviembre 2011

    Es muy importante estudiar y divulgar los beneficios que la lactancia tiene para la salud de las mujeres, además de los bebés.

    Que nuestro organismo funcione correctamente (o sea, que nuestras tetas funcionen para lo que son) no sólo es una señal de buena salud en sí misma, sino que tiene repercusiones para la salud futura: osteoporosis, cáncer de mama, hipertensión, etc… son menos frecuentes en mujeres que han amamantado.

    Gracias!

    Besos!

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