Yo concilio en casa

handbyhand

Estaba leyendo a Caro, La Mamá de Mateo, que como siempre no tiene pelos en la lengua y me acordé de un término que suelo usar bastante para referirme a los problemas de conciliación digamos…doméstica. El macho alfalfa.

En una sociedad en la que las familias monoparentales están ganando cada vez más terreno, familias que en su gran mayoría están compuestas por un progenitor femenino – la madre – con un padre medio ausente – en parejas separadas – o directamente inexistente – porque cada vez son más las mujeres que optan por la maternidad en solitario y porque además ambos números van a seguir creciendo y si no al tiempo – y vuelvo a preguntarme otra vez por la tan manida corresponsabilidad que exigen las feministas como si la sociedad en pleno tuviera la culpa de que los maridos no ayuden.

Obviamente la corresponsabilidad es un problema social. El hecho de que los hombres aparentemente no se hagan cargo de los hijos es, en mi opinión un problema de educación y en la educación intervenimos todos. Y ese es el quid de la cuestión.

Cada vez que una feminista habla de corresponsabilidad se me ponen los pelos como escarpias. La corresponsabilidad no puede ser obligatoria, es decir, ¿cómo va el estado a obligar a un señor a poner la lavadora? Existen cuestiones prácticas insalvables que hacen que la corresponsabilidad sea una utopía en muchos hogares de occidente. Y ahora vamos al discruso, porque en la educación participamos todos.

El discurso feminista imperante, ése que promueve con uñas y dientes la igualdad, olvidando que ser diferentes es un derecho que yo, por ejemplo, pretendo ejercer, ése discurso que propugna equiparar las bajas paternales a las maternales obligatoriamente, olvidando que para proteger el trabajo de las mujeres no hace falta que trabajen dos días después del parto sino que se persiga a los marginadores, ese discurso es, en el fondo, tremendamente machista.

Cuando la mayor parte de los trabajos de cuidado son realizados por mujeres, mucho antes de intentar que los machos alfalfa colaboren en casa y que los empresarios no discriminen a las madres, has de protegerlas. Y por tanto el único discurso feminista que es feminista de verdad es aquel que no ignora esta realidad. Proteger los trabajos de cuidado es imprescindible para que las mujeres sean independientes.

¿Cómo puedes pretender que alguien colabore en un trabajo que tú mismo estás denigrando? El discurso feminista oficial es machista porque ve el mundo desde los ojos del macho alfalfa, para el que triunfar en la vida es equivalente a ganar mucho dinero y comprarse un buen coche. Y, aunque muchas mujeres tenemos trabajos interesantes y no queremos perderlos, la realidad del mundo es que la gran mayoría de ellas no se realizan en absoluto en trabajos rutinarios, aburridos y mediocres, a los que acuden porque no les queda más remedio para sobrevivir. Un discurso trampa con el que además no se educa a nadie.

En una sociedad de familias monoparentales, en la que además estás familias sufren un mayor riesgo de exclusión social, la corresponsabilidad está muy bien, pero es de adorno – recordemos que en las familias monoparentales no hay padre, más que con suerte un par de fines de semana al mes. Y por tanto proteger a estas familias y proteger los trabajos de cuidado es el primer paso para «liberar» a la mujer.

Una madre con sus necesidades cubiertas, con un trabajo protegido por el estado o que se dedica a cuidar de sus hijos sin perder independencia económica puede tratar de «educar» a su marido si esto es imprescindible. Pero si no lo consigue tampoco perderá tanto.

Y esto es así.

¿Y ellos? Pues sinceramente, si tengo mis necesidades cubiertas, no me queda más que decir aquello de «tú te lo pierdes». La realidad es que yo, que he tenido muchos trabajos, algunos mejores que otros, no he vivido ninguna experiencia en mi vida tan impactante como la maternidad. Y no me da la gana perdérmela. Lo que quiero es que la protejan.

Foto | Isaac Mao

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2 Comentarios

  1. maría berrozpe 7 diciembre 2011

    Sublime Irene. Y lo del macho alfalfa…….. ja,ja,ja,ja,ja,….

  2. MAcarena 12 diciembre 2011

    PUes si señora, totalmente de acuerdo. Lo que deseo es poder pasar el mayor tiempo que pueda con mis hijos con cierta tranquilidad económica que me permita vivir decentemente para poder desarrollarme como madre, que es lo más importante que he hecho nunca. Y ya después habiendo conseguido esto, ya veremos que hago con mi marido, que de todas maneras, es un padre estupendo, responsable, amante de sus hijos y encantado con su papel.

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