Ya no soy el rey/reina de la casa, celos entre hermanos

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Celos entre hermanos

¡¡¡A cuántos de nosotros nos ha pasado esto!!!  Desde que nacemos nuestros padres viven por y para nosotros, nos lo dan todo, están pendientes de nosotros las 24h del día, sólo tienen ojos para nosotros pero, de repente,  llega un día en que aparece un hermanito en casa. Alguien que mamá llevaba en su tripa, una personita muy pequeña, que nos han dicho que tenemos que querer mucho. Entonces, ¡a partir de ahora, ya no soy el “único” que está en casa!, mis padres ya no me pueden dedicar única y exclusivamente las 24 horas del día a mí porque tengo un hermano.

Los celos pueden definirse como un estado subjetivo caracterizado por una sensación de frustración al creer que ya no somos correspondidos emocionalmente por las personas queridas (padres, parejas…) o, al menos, con la intensidad y frecuencia que deseamos o necesitamos. Los celos son normales dentro del curso evolutivo del niño y a edades tempranas tras el nacimiento de un hermanito (a partir de 2 años hasta los 4 ó 5 aproximadamente)

Ningún niño está preparado para recibir otro hermano, los psicólogos recomiendan que sean los padres quienes den la noticia a su hijo. Es importante decírselo con mucho tacto y cariño y explicárselo claramente, para que el niño sepa lo que va a pasar. Para evitar que en cualquier momento se sienta desplazado, es importante hacerle partícipe de todo lo relacionado con su hermano, pregúntale sobre la decoración de la habitación, compra algún juguete que él/ella te recomiende, sobre su ropa o incluso… sugiérele que, ahora que ya es mayor, puede dejarle alguno de sus juguetes. Es aconsejable que, a partir del segundo trimestre, cuando la tripa de la madre ya es llamativa, empiece a hablar al hermano incluso, a darle besos.

¿Qué puedo hacer cuando el bebé está en casa para que el mayor no se sienta celoso?

Explícale que tienes que pasar tiempo con su hermano porque es muy pequeño y no sabe hacer nada, que cuando él/ella eran así de pequeños les dedicaste el mismo tiempo. Siéntate y enséñale fotos o vídeos de cuando era recién nacido para que se dé cuenta de que él/ella era igual y necesitaba los mismos cuidados.

Dile que tenga paciencia, que cuando sea mayor podrá jugar con él/ella y será muy divertido. Le podrá enseñar todos sus juguetes y todas las cosas que vaya aprendiendo.

Háblale de los buenos momentos que pasasteis y que seguís pasando, tanto tú como tu pareja, con vuestros hermanos e incluso dile, que cuando tú eras pequeño, también había veces que querías jugar con tus padres y que no podías porque estaban cuidando a tu hermano. De esta forma tu hijo verá que le entiendes porque tú has vivido la misma situación.

Implícale todo lo que puedas en el cuidado del hermano y dale las gracias siempre que lo haga. De esta forma tu hijo se sentirá útil y orgulloso de poder colaborar en el cuidado de su hermano. No se sentirá desplazado, al contrario, se sentirá uno más de la familia. Dile que te avise si le escucha llorar, que te ayude a elegir la ropa del bebé, etc.

Busca un rato cada día para estar con tu hijo mayor sin que esté el pequeño, de esta forma verá que también tenéis vuestros ratos a solas.

Préstale atención siempre que te quiera contar alguna cosa nueva, enseñar algo, cantarte una canción, etc. Aunque en ese momento estés con el pequeño, intenta dejar de hacer lo que sea, y prestarle atención.

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