Llega la Pedagogía Blanca

pedagogia blanca

Practicar la pedagogía blanca es facilísimo en las primeras etapas de la crianza. No guardo más que buenos recuerdos de los primeros años de Ana. Conectadas – ese es el truco – atender a sus necesidades era una respuesta automática, porque lo que ella necesitaba también lo necesitaba yo. A pesar del terrible parto, la lactancia de Ana y sobre todo el alivio que para mí supuso encontrarme con Carlos González y ser así capaz de dejarme llevar por el instinto, Ana y yo fuimos felices. Pero la lactancia, la crianza se termina y las necesidades de nuestros hijos se vuelven más complejas, a menudo chocan con las nuestras propias y además están enormemente condicionadas por la sociedad en que vivimos.

Hacer pedagogía blanca, que con un bebé no consiste más que en atender y respetar al individuo, se convierte en algo mucho más complejo cuando el bebé deja de serlo y sobre todo cuando empieza a ir al cole. Y los padres en muchas ocasiones nos vemos desbordados entre lo que nos grita nuestro cuerpo y lo que la sociedad exige. Yo tengo un dilema constante con los deberes de Ana: me gustaría que no tuviera, pero si no los hace tiene problemas en el cole. ¿Qué hacer? El fracaso de nuestro sistema educativo salta a la vista, pero personalmente yo carezco de los recursos necesarios para resolver cuestiones como ésta.

Afortunadamente hay sitios donde compartir estas penas. Y desde ahora también hay sitios en los que aprender a cambiar.

La Pedagogía Blanca es un proyecto de Mireia Long y Azucena Caballero. Un programa plagado de expertos cuya principal característica es que quieren educar a los niños desde el respeto, que saben que educar desde el respeto es la única forma válida de enseñanza y que quieren compartir su conocimiento con quien quiera. Reinventar un nuevo paradigma educativo no es sencillo, pero no hacerlo es dejar que la rueda de la pedagogía negra continúe, arrastrando a nuestros hijos y después a nuestros nietos con ella. El verdadero cambio proviene de uno mismo y no hay mejor objetivo que la felicidad de nuestros hijos.

Porque aprender debería ser un placer, porque lo que se aprende con placer, desde el respeto por las necesidades propias, se aprende mejor. Porque nuestros hijos se merecen un mundo nuevo y porque la educación es la mejor arma para empezar a construirlo la Pedagogía Blanca será, sin duda una gran ayuda.

Podéis consultar todos los detalles en la web La pedagogía Blanca o a través de la fanpage de FaceBook. Y también a través de Mireia y Azucena.

Espero al menos haber despertado vuestra curiosidad. Animáos.

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