¿Pueden las mudanzas afectar a las notas escolares?

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Mudarse es un rollo. Seguramente todos nos hemos mudado alguna vez y somos conscientes el jaleo que implica y del estrés que genera. Empaquetar y tirar cosas primero, desempaquetar y colocar después y sobre todo, hacerse al nuevo entorno pueden generar una ansiedad considerable. Los adultos tenemos suficientes herramientas para manejar el estrés provocado por una mudanza, sobre todo el estrés social, pero los niños no tienen tantas.

Cambiar de vida puede ser muy positivo y a veces es imprescindible, cambiar de ciudad, de amigos, a veces incluso de país y de idioma no siempre es sencillo, aunque sea también una oportunidad para mejorar, pero hay que tener en cuenta que también tiene su parte de duelo. Lo que se deja atrás se suele echar de menos, familiares, seres queridos, costumbres y hasta la comida son cosas de las que hay que despedirse y para los niños suele ser mucho más difícil.

Las mudanzas pueden repercutir en las notas escolares, dice un estudio reciente que incluye información de más de 19.000 niños estadounidenses, país en el que sus ciudadanos tienen una enorme movilidad geográfica. Según el estudio los menores desarraigados pueden además presentar problemas de desarrollo. El principio es muy básico: la energía de la que disponemos las personas es limitada y si la estás usando para gestionar el estrés, el miedo, la tristeza o la ansiedad, no puedes usarla para crecer o desarrollarte. En el caso de los niños puede ser muy evidente y las notas escolares son la principal señal de alarma.

Es difícil prevenir cuál va a ser la reacción de un niño frente a una mudanza y por tanto, la solución frente a estas vivencias es acompañar y compensar. Entender que nuestro hijo puede estar pasándolo tan mal que le afecte a su rendimiento escolar y evitar presionar con el asunto, centrándonos en ofrecer consuelo y facilitar todo lo que podamos la adaptación al nuevo entorno. Validar las emociones, compartir también nuestros miedos y mantener diálogos frecuentes con el niño y también con el colegio y hacerlos partícipes de la situación suelen ser las mejores herramientas para que la adaptación transcurra más fácilmente.

Foto | ChrisLeishmann

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