El año que viene le pido a los Reyes Magos que…

Reyes magos

Veo estos días mucha discusión sobre los Reyes Magos, en posturas irreconciliables (aparentemente) están los que defienden que la noche de Reyes es una forma como otra cualquiera de mentir a los hijos y los que defienden que es pura magia. Me confieso como miembro del segundo bando, aunque no entraré en el debate.

En mi casa la noche de Reyes no siempre era el día 5 de enero. Como miembro de una extensa familia de emigrantes a veces, por causas de fuerza mayor – como que mis tíos tenían que volver a su país de residencia a trabajar para ganarse la vida – había que adelantarla, o hacerla en cómodos plazos. Siempre nos dio igual, mi primo, que ya tiene casi 40 años aún recuerda aquella noche en que de verdad, de verdad vio a los Reyes Magos bebiéndose el champán que dejábamos en el salón de mi casa. Tal vez era día 5, pero tal vez ni siquiera eso.

Recuerdo también cuando descubrí la verdad. El disgusto. Y la habilidad de mi madre para inmediatamente hacerme partícipe de la «conspiración» – ventajas de ser la mayor. Empecé haciendo de Reina Maga para mi hermana pequeña y ahora lo hago para mis hijas. Y es aún mejor. Aunque confieso que ser Reina Maga única es un poco estresante.

Antes de ayer aún me quedaban por envolver todos los regalos, pero mis hijas decidieron que no se iban a dar ninguna vuelta, ni con su abuela, ni con su abuelo, ni a sacar al perro…había que hacer guardia, parece ser. Envolver en el trastero no está mal si no fuera porque la luz se apaga cada sesenta segundos. Y el suelo está frío. Muy frío. Subir los regalos fue otra odisea y a punto estuve de que me pillaran. Pero lo peor sin duda fue colocarlos.

Las dos y media de la mañana y que no se duermen…menos mal que de magia yo sé un rato. Y que saben que a veces por las noches me levanto muchas veces a hacer pis.

No han traído muchas cosas los Reyes este año, pero nos han gustado mucho. Tenemos una norma no escrita que recomienda pedir sólo tres cosas, así que mis hijas se lo piden todo. Y luego pues ellos ya eligen y lo hacen con cuidado.

Hace ya unos años que el día de Reyes se celebra con la familia en mi casa. Y es más que un caos. Así que para el año que viene le pido a los Reyes Magos poder seguir disfrutando de la ilusión de las niñas. Que no traigan más juguetes con pegatinas. Y que se queden a recoger.

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