Un ejemplo de efecto nocebo II

efecto nocebo

La obesidad materna influye en el desarrollo cognitivo del bebé

Así titulaban anteayer un estudio científico en la edición online de un periódico español de tirada nacional. Y así lo recogían en las alertas de I+D de Madrid.org a las que puede suscribirse quien quiera. Alarmista y culpabilizante es lo menos que se puede decir del titular, porque como decíamos ayer, el estudio no afirmaba exactamente eso.

Al parecer la obesidad materna está relacionada con mayores tasas de retardo mental en bebés muy prematuros (nacidos a las 28 semanas de gestación). Así lo asegura un estudio aparecido en Pediatrics, Antenatal Antecedents of Cognitive Impairment at 24 Months In Extremely Low Gestational Age Newborns . Hablar de antecedentes prenatales no es tan dramático como hablar de la obesidad de las madres, entre otras cosas porque algunos antecedentes prenatales no tienen nada que ver con las decisiones maternas. Según el estudio, la obesidad y el nivel socieconómico bajo están relacionados con un mayor riesgo de problemas congnitivos en bebés extremadamente prematuros. Un par de comentarios al respecto:

– Estar relacionado no significa que sea la causa. El estudio afirma que los hijos muy prematuros de madres obesas tienen un riesgo algo mayor de padecer problemas en el desarrollo que los hijos de madres delgadas, pero no que la obesidad sea la culpable de este retraso, aunque al final se establezca una hipótesis para trabajos posteriores.

– La obesidad suele estar relacionada con un nivel socieconómico bajo. La probabilidad de ser obeso en un país como EEUU (en el que se ha hecho el estudio) es mayor si perteneces a una clase social baja en el país de las hamburguesas. Es una cuestión de educación sanitaria y probablemente también de dinero. Comer mal es más barato en un país en el que no hay cultura de legumbres y cereales como el arroz (a diferencia del nuestro, las judías pintas son baratísimas, muy saludables y si no les añades chorizo engordan poco, mucho menos que una hamburguesa con patatas).

– Los bebés prematuros, todos, pero especialmente los nacidos con muy poca edad gestacional, tienen mucho más riesgo de padecer problemas de todo tipo, desde psicomotrices a psicológicos y por supuesto también cognitivos. Independientemente del peso materno. La estimulación temprana y un seguimiento intenso de su desarrollo son fundamentales a la hora de atajar todos estos problemas y ponerles remedio. Por supuesto eso requiere de un gasto sanitario grande. Y por supuesto este gasto sanitario no está al alcance de todos en un país sin sistema nacional de salud.

He tenido una hija prematura. Afortunadamente no fue una gran prematura, pero sí un bebé con un peso al nacimiento muy bajo. El azar quiso que naciera en España y el nivel sociocultural de su madre consiguió que lo hiciera en un hospital donde se realiza mucho gasto sanitario en la atención a prematuros. El seguimiento de Lara me está saliendo gratis y la elección de hospital no me costó demasiado, tengo seguridad social y buen acceso a la información. Aún así por supuesto en aquel momento me sentí culpable. Lo siguiente es que la depresión materna también influye en el desarrollo del bebé, pero la conclusión final es que todos los niños tienen derecho a tener la mejor atención médica, antes y después del nacimiento.

Foto | Polina Sergeeva

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