Padres, embarazos y partos

padres parto

La presencia de los padres en el parto es ya un hecho habitual. Lejos quedan aquellas imágenes peliculeras en las que el padre patrullaba la sala de espera, cigarrillo en mano, arriba y abajo como si fuera el oso del zoo, mientras los médicos o quién fuera se afanaban en solicitar agua hirviendo y pedir toallas (lo del agua hirviendo nunca lo he entendido, ¿qué hacían? ¿escaldarlas?, todo es posible).

La cosa de los padres en los partos es curiosa.

En estos días de locos hemos pasado del padre que sigue trabajando como si tal cosa y llega al hospital en el último momento (con el ramo de flores preceptivo) a la obligatoriedad de que papi esté allí para que podamos espachurrarle la mano y gritarle cosas feas si es necesario. Y es que el cine marca tendencias. No hay término medio.

Creo que la presencia del padre es imprescindible en las cesáreas. Sobre todo si son de urgencias. Sin embargo muy pocos hospitales permiten al padre entrar al quirófano, excepto si es el príncipe azul (literalmente).

Que el padre de la criatura esté presente durante su nacimiento probablemente beneficie a su vinculación con el bebé, sí o sí, pero para eso tiene que estar preparado (*). Sin embargo la presencia del padre en el parto quién debe decidirla es la mujer y ha de quedar claro que en algún momento es posible que se requiera su ausencia, o sea, que te largues que estás interfiriendo. No te lo tomes como algo personal, es que las parturientas somos extrañas.

Si vas a ser papá y vas a estar en el parto y como además quieres participar de todo el embarazo e implicarte porque eres un tío estupendo, hoy te recomiendo un post de Lady Vaga especialmente dedicado a vosotros, los papis. Si eres la mamá te recomiendo que lo imprimas y lo dejes en la mesilla de noche, o mejor aún, que se lo pongas encima de la tostada del desayuno, para asegurarte de que lo lee. Con su estilo inconfundible y ese humor tan corrosivo que a mí me priva, Lady Vaga os da una serie de instrucciones para dar la talla, que lo de dar la talla empieza justo, justo después de lo que habitualmente se viene considerando eso de dar la talla – tú ya me entiendes.

Hala, todos a leer.

Nosotras y vosotros
Queridos, hoy me dirijo a vosotros, con permiso de las féminas presentes, para arengaros sobre un tema que periódicamente me satura las entendederas. Por supuesto, mi perorata es válida también para parejas en las cuales ambos miembros pertenezcan al sexo femenino; en ese caso, se aplica a la parte no embarazada del binomio, si es que se siente identificada con lo que a continuación expondré. Permitidme, no obstante, que haga uso del masculino plural como vocativo, por aquello de generalizar.

(*) Va a parecer una obviedad, pero para estar preparado para asistir a un parto el único truco es prepararse. Tienes nueve meses. Adelante.

Foto | Little Miss LadyBug

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2 Comentarios

  1. Lady Vaga 29 julio 2011

    Querida Irene, con tanto cumplido y cosa bonita me sonrojas. El sentimiento es recíproco, así que ven a mis brazos YA 😉

    Me ha encantado tu reflexión acerca del uso del agua caliente en los partos, «escaldarlas», me he reído muchísimo.

    Besos bienhumorados para el viernes,
    Lady Vaga.

  2. Natalia 5 agosto 2011

    Artículos como estos nos encantan y nos hacen reflexionar continuamente, nos encanta seguiros y publicaros. Además también nos gustaría que os unieseis a nuestro manifiesto que refleja un tema como este, porque para criar a un hijo es necesaria una tribu entera.

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