Antojos

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Encontré esta imagen en FB a través de Caro, La mamá de Mateo. Y me ha encantado.

Más allá de los típicos antojos de película (cariño, me apetecen fresas), la comunicación bebé-mamá en el interior del útero es algo asombroso. A través de la placenta las necesidades del bebé pueden llegar a modificar incluso el metabolismo de la madre – de ahí, por ejemplo, las variaciones en los mecanismos de absorción de glucosa. En un proceso bioquímico del que todavía se desconoce casi todo, el bebé interacciona con el cerebro materno y así se establece una bonita simbiosis que continúa mucho después del parto.

Conexión mente a mente.

Durante el embarazo de Lara tenía siempre ganas de comer carnes rojas. Hacer caso al cuerpo, siempre que no te pida comer cuatro docenas de churros diarios, es siempre una buena opción. Si te apetecen bollos, tal vez tu bebé necesite hidratos de carbono, cámbialos por pasta y listo. Algunos médicos aseguran que los antojos reflejan carencias del organismo. Siempre con un poco de cordura, si tu bebé te pide algo, dáselo. Y la misma consigna sirve para después de que nazca.

¿Tuvisteis antojos? ¿Qué hicisteis?

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