Tócame, mamá.

haptonomia
Recientemente se ha publicado un estudio que remarca la importancia del contacto físico en las relaciones personales. En una sociedad en la que la proximidad entre las personas cada vez es menor, el sentido del tacto – el menos estudiado de los sentidos – se revela como una fuente de salud, no sólo física, sino también «social»: el sentido del tacto condiciona nuestra percepción de los demás y todas nuestras interacciones sociales, seguramente debido, otra vez, a la famosa oxitocina. Y lo hace de por vida.

Un estudio publicado hace tiempo proclamaba que las caricias maternas, que se realizan inconscientemente con un cierto ritmo, producían en el bebé, picos de oxitocina nada despreciables. Como sabéis, porque una no se cansa de decirlo, la oxitocina, sobre todo en niños, fomenta la formación de redes neuronales relacionadas con el bienestar, la tranquilidad, el afecto y la confianza.

Cuando un niño nace lo más importante para él es sentirse abrazado. La piel es el órgano de nuestro cuerpo más grande, inmenso, lleno de terminaciones nerviosas. La piel nos protege pero también nos pone en contacto con el mundo exterior. El tacto, tan infravalorado, juega un papel fundamental en nuestra vida.

La proliferación de libros y recomendaciones sobre el masaje infantil se basa en estos descubrimientos. Pero para tocar no hace falta ser experto, ni hacer cursillos de Shantala. Coge a tu hijo en brazos, acariciale y dale besitos. Sobre todo cuando llora, responder con contacto físico al llanto de tu hijo es una buena medida contra los trastornos nerviosos del futuro. ¿Que se va a acostumbrar?

No, en tu útero tu hijo está en contacto permanente a través de la piel, rodeado del líquido amniótico y de las mismas paredes del útero que ejercen presión sobre él, es hasta probable que las contracciones uterinas produzcan en su cerebro chorros de oxitocina a través de las terminaciones nerviosas de su epidermis. No se va a acostumbrar, como digo muchas veces, lo que hará a lo largo de su vida será desacostumbrarse al contacto contínuo.

¿Te interesa el tema del tacto? Puedes investigar sobre haptonomía, las técnicas de preparación al parto basadas en el tacto. Desde el mismo momento en que conozcas tu embarazo, toca a tu hijo, a través de tu panza. Te lo agradecerá siempre.

Vía | Tendencias21

Foto | Suhel Skeith

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