Deshidratación

agua

Como ya hemos comentado, si tu niño tiene una gastroenteritis fuerte lo más importante a vigilar es que no se deshidrate.

Que el ser humano se compone básicamente de agua es un tema de sobras conocido. Esta proporción además es mayor cuánto más joven es un individuo: los bebés son más acuosos y por tanto corren más peligro de deshidratarse. La deshidratación ocurre cuando la cantidad de agua de nuestro organismo disminuye en relación al resto de componentes.

La deshidratación puede ocurrir por varios motivos, el más común es que se pierde más agua de la que se ingiere, por ejemplo en gastroenteritis fuertes con muchas diarreas o vómitos. Si tu niño tiene gastroenteritis deberás vigilar que esté ingiriendo la cantidad de líquidos (agua, leche, líquidos azucarados…) adecuada a su situación.

¿Cómo se detecta una deshidratación?

Los niños deshidratados están decaídos y lloran sin lágrimas (o con muy pocas). El signo más fácil de seguir es la sequedad de las mucosas, boca seca. Si tu niño está deshidratado tendrá mucha sed. Si la deshidratación es mayor puede ocurrir que se observen los ojos y las fontanelas hundidas, se acelera la respiración y el pulso cardíaco. Un signo de deshidratación importante es «el signo del pliegue»: si al pellizcar ligeramente la piel de tu hijo ésta no vuelve a su posición, se queda como plegada, vete a urgencias sin dilación.

Hay que recordar que las deshidrataciones también pueden producirse porque el líquido que se está ingiriendo esté demasiado concentrado. Si no dais el pecho recordad que los biberones no se pueden sobrecargar nunca, seguid las instrucciones del fabricante al pie de la letra. Este tipo de deshidrataciones son bastante peligrosas: no olvideis comprobar que si el fabricante dice que se añadan cinco gramos de polvo por cada 30 ml de agua el cacito sea efectivamente de cinco gramos.

Sobre todo en verano evitad el calor excesivo y la exposición al sol. En invierno tampoco conviene abrigarlos mucho: la sudoración excesiva también puede producir deshidrataciones. Y más si hay diarrea vigilad que el niño beba bien y que no presente ninguno de estos signos. Dar teta a demanda es una buena medida preventiva. A la menor sospecha acudid al médico, la rehidratación se procurará hacer primero por boca, a menos que no tolere (vomite) ningún tipo de líquido.

Foto | Edur8

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