Andando que es gerundio

niño espejo

Estaba mirando un vídeo bastante tonto sobre carreras de niños gateadores, uno de esos en que se te mezcla un poco el sentimiento de «uf ¿esto no es un poco pitorrearse de los nenes?» con el «ays, pero qué monos xD» y me acordé de todo lo que decía Carlos González en su libro Bésame Mucho, en relación al momento en que los niños caminan.

Los adultos esperamos con emoción los primeros pasos de los bebés, si conseguir la bipedestración fue un logro para el ser humano, no quiero decir nada cuando Juanito avanza medio metro tambaleándose. Un gran paso para la humanidad, sin duda. En la adquisición de la psicomotricidad gruesa, y principalmente en la habilidad de andar los bebés pasan por varias etapas bastante diferenciadas y a cual mejor. Hago un repaso cortito, que no pretende ser demasiado técnico, cada paso probablemente nos ocuparía más de un post.

El arrastre, esa actividad lúdica que consiste en arrastrarse sobre la tripa como si fueran la teniente O’Neil. Muy divertido y útil, sobre todo por su doble función: desplazamiento y abrillantado de suelos. La verdad es que mis hijas se han arrastrado poco, pero era graciosísimo verlas, como si estuvieran en medio del desembarco de Normandía o algo. El arrastre es el primer gran logro en la independencia del niño, el primer gran paso en la consecución de movilidad. El arrastre le permite desplazarse sin tu ayuda y créeme, he visto niños que se arrastran muy muy rápido. Se consigue sobre los seis meses, pero muchos niños se lo saltan – sobre todo aquellos que son gateadores precoces. Cuando puedas, foméntalo.

El gateo. El gateo es importante en el desarrollo físico y cognitivo del niño. Suele conseguirse un poco antes de los nueve meses, aunque como en todo, hay niños más precoces y niños más tardones y algunos niños, como yo misma, nunca lo hacen. El gateo les permite explorar el entorno y modificarlo, por eso influye en sus habilidades cognitivas. Además algunos expertos dicen que gatear también está relacionado con la visión espacial y el perfeccionamiento de la visión binocular, con los dos ojos a la vez. Por eso si puedes es importante estimular el gateo, aunque si tu bebé no quiere, pues no quiere y no pasa nada – me pondría yo de prueba, pero igual mejor no. Eso sí, cuando tu hijo empiece a gatear, procura gatear tú también con él, así podrás ir detectando los peligros a ras de suelo, que son increíblemente, muchísimos. No puedes imaginar la cantidad de pelusas, tornillos y pequeños objetos variados que es capaz de encontrar un bebé a diez metros de distancia, cuando gatean, ya son capaces de ir a por ellos.

La fase de andar de la mano. Esa es la mejor, sin duda. Esa fase en que el niño ya ha descubierto que puede ponerse de pie e incluso que puede dar unos pasos rodeando algún mueble y de repente se percata de que puede agarrarse a tu mano y desplazarse mucho más, salvando espacios vacíos en los que no hay nada a lo que sujetarse. En esta fase ten preparada la manta eléctrica, es la fase rompe-riñones por excelencia. Eso sí, si te pilla en primavera, es estupenda como operación bikini.

Y por último, claro, la fase de andar solo, sin agarrarse a nada. Se consigue normalmente entre los 12 y los 18 meses, un poco antes es una mala noticia (porque te va a tocar correr más tiempo), un poco después es necesario consultar con un especialista, para descartar que se necesite estimulación de algún tipo. Ese gran logro ¿tu chico lo ha conseguido? durante el segundo año de vida lo irá perfeccionado. Prepárate para las caídas y eso sí, no te creas, que aún le falta. En próximas entregas.

Por cierto, el vídeo. No sé si será ético, pero son tan graciosos…

Foto | Crimfants

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1 Comentario

  1. carolina 1 octubre 2011

    ¡Hola! Soy mamá y terapeuta especializada en desarrollo infantil. Comulgo con muchas cosas de las que publicas, ahora bien, esto de decir que andar de la mano es una etapa previa al andar….

    La etapa de andar cogido de la mano no es ninguna etapa, ok con el volteo, el arrastrado, el gateo, posiblemente oseo, rodilleo….pero ¿¿ir de la mano??? Esa es una etapa de mamá pero no de bebe.

    Lo más increible de todo es ver su mirada de sorpresa y a la vez admiración al ser capaz de dar su primer paso, es completamente mágica cuando es capaz de conseguirlo por si mismo, sin ayudas de ningún tipo. Al igual que si nunca lo anduviste poniendo en pie. La primera vez q lo hace por si mismo….es indescriptible, sólo por eso ya vale la pena el esfuerzo (de la mamá o terapéuta) de esperar a que el pequeño se desarrolle a su propio ritmo.

    Esto hace que él se desarrolle armónicamente y segurísimo de si mismo, y así tampoco hay tantas caídas y si cae no hay problema porque….¡sabe caer!

    Enhorabuena por tu página

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