¿Por qué lloran los niños?

sonrisa

Como todos los animales el ser humano posee conductas innatas o instintivas que permiten la supervivencia de la especie. En especies altriciales como la nuestra, en la que las crías nacen muy inmaduras y las crianzas son largas ya que los cachorros dependen en gran medida de la madre (una característica típica de mamíferos y en especial de carnívoros, que tienen la facultad de ser capaces de adquirir nuevos comportamientos mediante el aprendiaje y por supuesto de primates), las conductas instintivas están encaminadas no sólo a la mera supervivencia física – un ejemplo de esto sería el reflejo de búsqueda o de succión – sino también al establecimiento de relaciones con los miembros del grupo que puedan garantizar en mayor medida la supervivencia. Porque además el ser humano es un animal gregario, que vive en grupo y para el ser humano el grupo es imprescindible para sobrevivir.

Esto, que se produce también en aves (podemos recordar a los gansos de Lorenz) en mamíferos se focaliza primero en la madre, que es la que lleva la comida puesta, y más tarde empieza a diversificarse hacia otros miembros del grupo. Es lo que los etólogos llaman conductas vinculantes y sirven para formar el apego.

Casi al momento de nacer el bebé te mira. Con esos ojazos la respuesta es inmediata. Mirar a los ojos es una conducta vinculante que se mantiene a lo largo de la vida. Quién te devuelve la mirada reconoce tu existencia y quién la rehúye no es de fiar. Eso es lo que los adultos sentimos instintivamente y por eso el primer signo de comunicación es mirar a la otra persona.

Más tarde mientras el bebé duerme practica una media sonrisa. Mamá, que después de haberle mirado por primera vez ya no puede dejar de hacerlo, es testigo de este hecho y piensa feliz que estará soñando con algo bonito, tal vez con una tetita repleta de leche calentita, y a su vez sonríe. La sonrisa es otra de las típicas conductas vinculantes y afortunadamente también se expresa en los adultos. Unos meses más tarde el precioso bebé es capaz de sonreir con su sonrisa de media luna a placer, sonríe-le sonríen reforzando las conexiones neuronales que controlan esta conducta y haciendo que evolucione de instintiva a aprendida.

Tocar, abrazar, besar, son todas conductas vinculantes que comienzan de forma instintiva y se van modificando con el aprendizaje.

Sin lugar a dudas la mejor herramienta de vinculación humana es el lenguaje. Todos los animales poseen un lenguaje que les sirve precisamente para comunicarse con su grupo. Pero el lenguaje humano es complejo y requiere de muchos meses, incluso años, de aprendizaje. El lenguaje verbal de los bebés al inicio consiste básicamente en el llanto. Un poco después aparecen los gorgoritos y los ajos, mucho después el silabeo y mucho, mucho después las primeras palabras y frases con sentido.

Mientras el lenguaje verbal es escaso y rudimentario, el bebé se expresa llorando o riendo. La risa es otra conducta vinculante, similar a la sonrisa. La risa es contagiosa. La risa expresa bienestar. El llanto expresa necesidad.

Cuando un bebé llora mucha gente afirma que su intención es manipularte. Y tiene razón. Ningún animal es capaz de vivir sin manipular el medio que le rodea. Para un cachorro de una especie altricial la única forma de manipular el medio es a través de los otros. Si tu bebé llora te está diciendo que te necesita. Si acudes refuerzas una conducta vinculante, que con el paso del tiempo y a medida que su lenguaje verbal se haga más sofisiticado y complejo y se parezca más al tuyo le servirá para comunicar sus necesidades de forma clara, porque habrá aprendido que hablando se entiende la gente. En algún momento de su vida hablará tan bien que prácticamente nunca tendrá que llorar para expresar una necesidad.

Aunque esto también lo hacemos a menudo los adultos, cuando el lenguaje verbal falla, los mayores lloramos, por si alguien nos escucha y nos presta una mirada, un abrazo o una sonrisa.

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1 Comentario

  1. anaive 20 julio 2011

    Me ha encantado

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