“Muchas mamás acuden a la homeopatía porque se preocupan por las recaídas”

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Laboratorios BOIRON ha entrevistado a Isidro Vigara Lizandra, diplomado en enfermería por la EUE Sant Joan de Déu de la Universidad de Barcelona  y especializado en homeopatía (Heilpraktiker Institut e Instituto Superior de Medicinas Tradicionales). Actualmente se ha especializado en enfermería del trabajo y desarrolla una actividad profesional dentro de la homeopatía. En este último escenario fue donde se gestó la creación de su interesante libro ¡Funciona! Niños sanos todo el año (Ed. Grijalbo), ya que fueron las propias madres las que le animaron a transmitir de forma escrita sus consejos.

El experto nos ha explicado la esencia de su obra, además de resolver dudas frecuentes que tienen las madres en relación con la homeopatía.

¿Por qué te decidiste a escribir un libro sobre homeopatía y niños?

Fueron varias razones. Por un lado, y para mi asombro, había madres que tomaban notas cuando les daba consejos y formas de uso de la homeopatía, incluso alguna, me aconsejaba que debería escribir un libro sencillo y práctico sobre ello. Viendo la gran afluencia de madres que se interesaban por la homeopatía, pensé en hacer caso a sus consejos, ya que podría resultar útil un libro que recogiera una serie de recomendaciones de diferentes afecciones comunes, así como de información básica sobre la homeopatía a la hora de utilizarla con sus hijos.

Como enfermero homeópata, ¿qué consultas más frecuentes suelen hacer las mamás a la hora de tratar a sus hijos con homeopatía?, ¿qué es los que más preocupa a las mamás?

Las consultas más frecuentes suelen estar relacionadas con temas del aparato respiratorio (resfriados y procesos bronquiales) y ORL (afecciones de garganta y oído), aunque en los últimos años, las consultas sobre el comportamiento y la conducta van aumentando en número.

Muchas mamás acuden a la homeopatía porque lo que más les preocupa son las recaídas en determinados procesos y la cantidad de fármacos alopáticos, con sus consecuencias, necesarios para tratarlos.

¿Qué afecciones puede tratar la homeopatía en niños?  

La homeopatía puede utilizarse en todo tipo de afecciones, bien sean respiratorias, ORL, dermatológicas, alérgicas, músculo-esqueléticas, psico-emocionales, etc. Obviamente, en determinados procesos, según el estadío en el que se encuentren, el papel de la homeopatía será menos relevante, pero altamente útil.

¿A partir de qué edad se pueden los bebés tratar con homeopatía?

Desde los primeros días de vida. De hecho, se puede tomar durante el embarazo.

¿Existe alguna diferencia en el tratamiento homeopático de un niño y un adulto? ¿Por qué?

A la hora de elegir el remedio en cuestión, la dilución o la posología no hay ninguna diferencia entre el adulto o el niño. Si bien es cierto, que en niños, la cantidad de gránulos que se suele administrar es menor, pero simplemente porque con menos gránulos o glóbulos ya se consigue el efecto deseado, el resto de gránulos no lo aprovecharán.  Una ventaja al respecto es que no es necesario saber el peso del niño para saber la dosis que necesita.

¿Y dura lo mismo un tratamiento homeopático en un adulto que en un niño?

El tratamiento homeopático es individualizado, no se pueden protocolizar los días de duración de una determinada afección, por lo tanto, la duración del tratamiento durará en función de los signos y síntomas que presente el niño, eso sí, siguiendo una máxima de la homeopatía que es espaciar las tomas a medida que haya mejoría. De todas formas, tener en cuenta que, cuanto más puro es un organismo, la recuperación natural es más rápida.

Los gránulos son las formas farmacéuticas más usadas en homeopatía, ¿cómo se deben administrar a los bebés o a los niños?

Se recomienda añadir los gránulos o glóbulos correspondientes en cada dosis en agua. El agua será la misma que se suele utilizar para preparar los biberones. La cantidad de agua es mínima, la necesaria para que se disuelvan los gránulos o glóbulos, entre 3 y 5 ml. Siempre en recipiente de cristal o plástico. El agua a temperatura ambiente, no calentar para que se disuelvan antes los gránulos. Si se utiliza una jeringa de plástico, será diferente a la que se utilice para un jarabe aromático.

¿Puede ocurrirle algo a nuestro hijo si damos una dosis superior de un medicamento homeopático?

No existe la posibilidad de dosis excesiva.

¿Podemos usar la homeopatía con nuestros hijos para prevenir algunos trastornos como los resfriados o la gripe?

Es muy recomendable. Es una buena manera de estimular las propias defensas del organismo, haciendo que el niño, sea cada vez menos vulnerable a aquellos factores que le favorecían la aparición de estas afecciones. Además, puede ser muy específica y de efecto rápido. Un ejemplo sería el caso de administrar una dosis el mismo día en el cual el niño va a estar o está sometido a un cambio brusco de temperatura o en medio húmedo.

Por último, ¿qué “homeoconsejo” darías a aquellas mamás que quieren tratar a sus hijos con homeopatía, pero que no se “atreven” porque desconocen este método terapéutico?

Que prueben la homeopatía y comprueben la capacidad terapéutica que tiene sin ningún recelo. Es una terapia, sin posibilidad de dosis excesiva, ni se han evidenciado efectos secundarios perjudiciales para el niño. De hecho, la finalidad es conseguir restablecer la salud del niño de la manera más natural y menos agresiva posible, y esto, la homeopatía lo cumple a la perfección. Recordemos una máxima atribuida a Hipócrates, “primum non nocere”, lo primero es no hacer daño.

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