Protegiéndonos del sol en familia

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El sol es fuente de vida, imprescindible para nuestra salud. Gracias al sol crecen las plantas y los seres humanos sintetizamos la vitamina D, fundamental para nuestros huesos y otros procesos fisiológicos. No hay duda de que el sol es necesario y hasta saludable, pero…, como todo, lo de tomar el sol también hay que hacerlo con cabeza. La radiación ultravioleta que proviene de nuestra estrella  puede provocar mutaciones en el ADN que pueden irse acumulando, es por esto que se dice que la piel tiene memoria de las lesiones solares que ha sufrido y que el efecto del sol es acumulativo. Y es por esto por lo que hay que cuidarse de la exposición solar desde la infancia.

Por todo ello, hoy os queremos traer unos consejos para que tanto nosotros como nuestros hijos, aprendamos a cuidarnos del sol sin desaprovechar sus beneficios, que son muchos, pero sin ponernos en peligro.

1. Los bebés menores de seis meses nunca pueden exponerse al sol de forma directa. Aunque necesitan estar en ambientes luminosos y soleados el sol nunca puede incidir directamente sobre su piel, por lo que tienen que estar a resguardo en la sombra.

2. Los niños han de ir todo lo posible cubiertos con ropas ligeras y frescas a ser posible, preferentemente de colores claros y tejidos naturales.

3. La cabeza y los ojos deben estar protegidos por sombreros de alas anchas, gorras con viseras y gafas de sol. Las gafas deben adquirirse en establecimientos especializados y tener cristales con filtro solar.

4. Es mejor no exponerse al sol en las horas centrales del día.

5. En la playa se ha de estar bajo la sombrilla todo el tiempo posible. Para esto es muy útil llevar juegos tradicionales de mesa, o cartas, que mantengan a los niños bajo la sombra.

6. Usa protección solar. Sigue las instrucciones de uso y no seas tacaño.

7. Enseña a tus hijos que deben protegerse del sol dando ejemplo.

8. Las recomendaciones son especialmente importantes para niños pequeños, sobre todo si tienen la piel y los ojos claros, son rubios o pelirrojos. Los niños muy morenos pueden exponerse algo más sin peligro, pero deben proteger se igualmente.

Y, por supuesto, no olvides hidratarte. Las quemaduras no son el único efecto adverso del sol. La deshidratación y los golpes de calor son también asuntos que hay que tener en cuenta. Añadir mucho líquido y fruta fresca a la dieta y en especial a la mochila de la playa es esencial para no tener sustos.

Disfruta de la playa con salud.

 

Fuente | Pediatría en Familia

Foto | Hernan Piñera

 

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