España baja cuatro puestos en el ranking de países para ser madre

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Y que yo quiero ser vikinga. Noruega, Islandia y Suecia, otra vez, se colocan como los mejores países del mundo para ser madre, según el decimotercer informe sobre el asunto que realiza Save The Children. Los mejores países para ser madre, mujer y niño y por tanto hombre, aunque sea a años vistas.

Como siempre los nórdicos demostrando que las políticas de protección a la maternidad mejoran la calidad de vida de todo el mundo. Protege a las madres y estarás protegiendo a las generaciones futuras y por tanto también a los hombres.

España, por su parte, retrocede cuatro puestos con respecto al 2011 y queda por debajo de ¡tachán! Portugal «tri puá». Ya no nos viene tan mal emigrar para mejorar un poco, mira, que Portugal está cerca y no hay excusa. Y esto a pesar de que, de momento, en España se mantiene una de las mejores esperanzas de vida para las mujeres del planeta. Que si no…

Domina a la mujer y estarás dominando a las generaciones futuras y por tanto también a los hombres, dice Mónica Felipe-Larralde y tiene razón. Porque la mujer es la que pare y cría y en la mayor parte de los casos también la que educa. Siempre me ha resultado muy revelador que países como España, Irlanda o Italia tengan tasas de cesáreas elevadísimas, en contraposición con otros países del entorno, como Francia, donde el porcentaje es alto, pero no tanto. Y siempre me ha resultado muy revelador cómo, según vas avanzando hacia el norte toda la política relacionada con la mujer mejora, mejoran los partos, las lactancias, la conciliación, la corresponsabilidad, el acceso de las mujeres a posiciones de poder…dando como resultado mujeres (madres) más libres y por tanto personas más libres.

Con nuestras bajas maternales exiguas, nuestras nulas políticas de conciliación, o aquellas que sólo piensan en regalarte cheques de guardería para que dejes a tu cachorro en una – por supuesto si es privada, mejor – los escasos avances en el tema del parto respetado, los bajos índices de lactancia materna y ¿para qué seguir? menos mal que aún seguimos viviendo largos años, muy largos de hecho, con este panorama.

Que las nórdicas se lo han montado bien, vaya. Y nosotras no. Afortunadamente no estamos muertas y podemos seguir dando la tabarra hasta conseguir ser igual que ellas. Porque en esta igualdad yo sí que creo. Y que en realidad no quiero ser vikinga. Yo quiero ser como las vikingas.

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