Días Internacionales

niños

El 12 de abril se celebró el Día Internacional de los niños de la calle. Que tenga que haber un día como éste, como tantos otros días que reflejan las injusticias provocadas por el hombre da una idea del mundo en el que vivimos.

Me molestan los días internacionales. Cada vez más. Me molesta que se equiparen cosas como el cáncer y la violencia de género, la pobreza extrema o la imposibilidad de acceder a agua potable. Y me molesta porque en la vida el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Y el dolor provocado por el hombre siempre tiene mucho más de sufrimiento.

Que 700000 menores vivan en las calles de Bangladesh, que las bolsas de pobreza aumenten en todo el cacareado Primer Mundo, que las grietas sociales sean cada vez más grandes no es una cosa fortuita e inevitable, como un cáncer, y tratarlo igual, es una irresponsabilidad y un parche, que acalla nuestras conciencias pero no sirve para mucho. Aunque menos da una piedra, claro.

Ahora mismo debe haber días internacionales para todo, incluyendo sartenes y otros enseres de cocina. Que existan días internacionales para atajar los males del mundo me parece cada vez más inocentón. O tramposo. Cierto que el autismo y las enfermedades neurodegenerativas tienen a priori poco que ver entre sí – que habría que verlo – pero pretender que la trata de mujeres, la marginación, la pobreza extrema del Cuerno de África, el turismo sexual o la muerte de miles de niños por enfermedades que tienen vacuna son cosas distintas es tratar de confundir al personal.

Porque hay una causa común para todo eso. Naturalizar los Días Internacionales, como si los motivos que los provocan fueran aleatorios, intangibles, incontrolables como la muerte es un buen truco para conducirnos a la desesperanza y al inmovilismo.

Y es que yo, por ejemplo, creo que me he indignado por debajo de mis posibilidades. El movimiento se demuestra andando, no sólo recordando. Concienciar es un paso y los días internacionales son necesarios, por desgracia. Pero es sólo el primero. Y sin perder la perspectiva.

Echa un ojo al calendario, elige un Día Internacional, enamórate de una causa. Pero no pierdas de vista las demás. Porque siempre hay nodos de conexión que pueden conseguir que las propiedades del conjunto sean mayores que la suma de las propiedades de los elementos. Y es mucho más fácil con las redes sociales. El sufrimiento es opcional.

Foto | Pink Sherbet Photography

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