
Un vecino llama a la puerta. Abres. Un par de balas humanas de menos de un metro de estatura atraviesan el umbral raudas como el viento, con un pañuelo en la cabeza como única vestimenta y armadas con cubo, pala y rastrillo, corren por el pasillo con el culo al aire al grito de “¡¡¡Vamos a la playa!!!”, por supuesto en idioma-bebé.
Continuar leyendo

Seis y medio, tres y dos años respectivamente. Tres dementes sueltas en un tren de la RENFE que además sufre un percance a mitad de camino y permanece hora y pico parado en mitad del campo. ¿Se puede sobrevivir a un viaje en transporte público con niños?
Pues se puede, ya que yo lo he conseguido. Madrid-Alicante-Benidorm-Calpe, con dos transbordos incluídos y un autobús para rematar, porque las estaciones de tren nunca quedan cerca de casa. Claro está que no iba sola. Mi hermana y yo frente al mundo y frente a las tres enanas.
Continuar leyendo

No voy a cantar la cancioncilla por no hacer publicidad, pero si hablo de libros de vacaciones imagino que a todas os viene a la mente, en aquella época era el único que había. Invariablemente, año tras año, mi hermana y yo adquiríamos el dichoso librito de deberes para las vacaciones. Invariablemente, al menos yo, hacía dos o tres páginas los dos primeros días (mi hermana no llegaba ni a eso) e invariablemente acto seguido lo dejaba olvidado. A veces volvía a acordarme de él en septiembre, con cierto sentimiento de culpa, pero la culpa con entrenamiento se acaba pasando. Y fin de la historia, 1500 pesetas de las de antes tiradas a la basura sin utilizar.
Continuar leyendo

Ahora que estamos en Semana Santa y a pesar de que algunos nos hayamos quedado en nuestra casa, mucha gente empieza ya a preparar las vacaciones de verano. Viajar con niños puede ser agotador y mucha gente deja de hacerlo por el simple hecho de haberse convertido en padres. Pero viajar con niños también es una experiencia enriquecedora.
Como dice Penélope Leach, los niños van a todas partes. La mejor manera de educar a un niño es integrarlo cuanto antes en las actividades familiares. Tu vida no tiene porqué cambiar radicalmente cuando tienes un bebé. Cambia, sí, pero sólo en la medida en que tú quieras que cambie. Obviamente con un niño no puedes ir a hacer escalada, aunque los hay que escalan incluso el Everest, pero sí puedes ir de viaje donde quieras, es cuestión de organizarse.
Continuar leyendo

¡Vacaciones! ¡por fin! casi un año de espera pero ya estamos listos ¡nos vamos!. Cogemos a nuestros pequeños y nos ponemos en marcha. Avión, barco o coche: arrancamos y nos vamos. Todo en orden: juegos para los niños, botella de agua para la sed, tentempié para el hambre repentina, incluso la paciencia en preaviso ante el “¿cuándo llegamos?” de nuestros queridos niños. Pero entonces, cuando parece que por fin hemos conseguido un viaje tranquilo, oímos la frase de cada año “mamá me estoy mareando, voy a vomitar”…
Tranquilidad, muchos serán los pequeños imprevistos que surjan en vuestras vacaciones… los mareos de los peques en el coche, las picaduras de los bichos, las molestias gastrointestinales, la inflamación de algún que otro golpe o caída o el enrojecimiento solar, en el fondo son algo que puede ocurrir y de hecho ocurre algún que otro verano en mayor o menor medida. Pero no tienen por qué amargaros las vacaciones. Aparte de los consejos para intentar prevenirlos, meter en la maleta un “botiquín homeopático imprescindible” puede ser un buen aliado para aliviar aquellas molestias que no sean graves.
Os dejamos aquí algunas indicaciones para los casos más habituales:
Continuar leyendo