
En la bibliografía que había leído hasta ahora se consideraba que el hecho de trabajar fuera de casa no influía demasiado en la duración de las lactancias. Este hecho que a primera vista parece sorprendente no lo es tanto si te pones a pensar. Las lactancias fracasan por muchos motivos y entre ellos el trabajo no es el principal.
Continuar leyendo

La alimentación infantil: junto con el sueño, el tema estrella de todo padre primerizo.
Es de sobras conocido que cada vez hay más niños obesos. También se sabe que la obesidad empieza cada vez más pronto. Así no es dificil encontrarse niños de dos o tres años realmente gordos. Otro dato a tener en cuenta es que los niños de biberón son, a partir de cierta edad, más gordos que sus primos de teta. Según las nuevas tablas de crecimiento de la OMS los niños alimentados con biberón en los países industrializados que hace un par de años se consideraban normales en cuanto al peso (y de hecho se utilizaban para marcar el estándar ideal) ahora son gordos. Y los niños que antes eran gordos ahora pueden tener un problema.
Existe un mito universalmente extendido que dice que a los niños hay que enseñarles a comer y que hay que hacerlo desde el principio. ¡Cómo si los adultos comieramos bien!. Si esto fuera así ningún adulto, o muy pocos adultos, sería obeso. Y cada vez son también más. Bien, tal vez tenga cierta parte de razón y haya que enseñar a los niños a no comer como comen sus padres. Claro que esto es muy dificil, porque los niños principalmente aprenden con el ejemplo.
Pero ¿sólo con el ejemplo?
¿Qué entiendes tú por enseñar a comer? Bueno, tu bebé es muy pequeño, así que de momento nos conformamos con que coma de forma sana. Los modales o aprender a utilizar los palillos chinos están fuera de su capacidad, así que, mientras no tenga la habilidad suficiente para llevarse la cuchara a la boca, nos olvidaremos de enseñarle etiqueta y nos conformaremos con que adquiera hábitos saludables. Una postura muy lógica, si no fuera por uno pequeño detalle: tu bebé come mejor que tú. Continuar leyendo
Una de las principales preocupaciones de mamás y pediatras con respecto a los niños es la ganancia de peso y altura durante los primeros años, curiosamente sobre todo incidiendo en el peso más que en la talla. “No coge peso“, “está bajo de peso” o “no está en el percentil” son algunas de las frases más comunes entre las mamás recientes, muchas veces motivo de un estrés innecesario y en un buen número de casos responsables del fracaso de muchas lactancias.
Cuando una tiene un bebé pequeño lo primero de todo es actuar con sentido común. Por mucho que una quiera nuestro bebé que pesó tres kilitos al nacer y perdió 300 gramos la primera semana no puede estar igual de gordo que el de la vecina, que como era el cuarto y la mamá tenía diabetes gestacional peso cuatro kilos y medio y no perdió nada a pesar de que el pobre tuvo sus hipoglucemias.
El peso del que se parte es importante, no sólo el peso con el que nuestro bebé nació, sino el peso mínimo que alcanzó después del parto. Todos los bebés pierden peso al nacer debido a que tras el nacimiento se produce una pérdida de líquidos sobrantes, todos los bebés nacen con cierto grado de edema.
Los niños suelen ser más grandes que las niñas. Los primogénitos suelen ser más pequeños. Si tú eres bajita y delgada es muy posible que tu hijo también lo sea.
Hay que tener cuidado con las tablas de crecimiento. Que un bebé no esté en el percentil 50 no significa nada. Un bebé que está y se mantiene en el percentil 3 no tiene porqué estar enfermo o tener algún problema, el 3% de los niños sanos estarán más delgados que él.
Continuar leyendo