Un blog pensado por y para madres, donde encontrarás todos los consejos, ayuda e información que te harán disfrutar de la maternidad y los primeros pasos de tu hijo.
Este fin de semana se ha celebrado el VII Congreso Español de Lactancia Materna. Igual que el año pasado Elo, de Una Maternidad Diferente, fue la corresponsal de excepción de los blogs de maternidad, twitteando todo el evento a tiempo real y después haciendo una recopilación en su blog sobre las ponencias más importantes. Blanca Herrera, Ibone Olza o el Doctor Jose María Paricio que ofreció la ponencia inaugural, son sólo algunos de los participantes en este congreso, que cada año mejora. Y los temas a tratar muy variados, desde las prácticas obstétricas que benefician la lactancia materna hasta asuntos como la lactancia prolongada.
Aunque a mí particularmente lo que más me ha gustado es el póster de María Berrozpe acerca del debate científico sobre el sueño infantil. No sólo porque María, de Reeducando a Mamá sea coautora del libro Una Nueva Maternidad, del que yo formé parte, sino sobre todo porque esa noche, y gracias a su póster, María apareció por Madrid desde Suiza y por fin pude conocerla.
Las redes de madres en internet son el lugar perfecto para encontrar información, cualquier tipo de información; desde el cotilleo puro hasta la última publicación científica del último congreso de lactancia. Al alcance de cualquiera y sólo atendiendo a lo que necesites, en la blogosfera maternal puedes encontrar de todo y, con cuidado, muchas, muchísimas cosas fiables. Pero sobre todo en las redes de madres yo he encontrado amigas.
Aprovecho pues este post sobre el VII Congreso Español de Lactancia Materna no sólo para dejaros los resúmenes de las ponencias – interesantísimas, estuve siguiendo a Elo por twitter todo el fin de semana – o el póster de María, en el que se explica claramente que los métodos conductistas para adiestrar el sueño infantil no son la única opción que se maneja en el ámbito científico y ni siquiera la mejor como algunos quieren hacernos creer, sino también para animaros a que participéis todo lo que podáis en estas redes sociales que han conseguido que dos madres se pongan cara dos años después de empezar a tejer vínculos.
Si aún no estáis en esto, ya estáis tardando. Merece la pena.
Después de meses de trabajo hoy se presenta en la blogosfera maternal de habla hispana el blog Sueño Infantil, de María Berrozpe y Gemma Herráez. Dos científicas, dos blogueras y sobre todo dos mamás que nos regalan a todas una revisión exhaustiva sobre los mejores artículos y revisiones científicas sobre sueño infantil.
María, autora del blog Reeducando a Mamá y coautora de Una Nueva Maternidad, y Gemma, autora del blog Como una Manada nos presentan un blog en el que el sueño infantil se revisa desde una mirada científica y por tanto crítica. Porque los métodos para enseñar a los niños a dormir no sólo se desmontan desde el corazón o las tripas, sino que además la ciencia de los últimos años no ha aportado un montón de datos empíricos que conviene tener presentes antes de dejar a un niño llorando en la cuna.
La información es poder y aunque después cada familia adopte las soluciones que más se ajusten a sus criterios o a su estilo de vida, conocer todos los datos es importante. Una revisión actualizada y hecha por amor al arte. Si tienes un niño o vas a tenerlo y el tema del sueño te quita el sueño no dejes de entrar en esta nueva web. María Y Gemma han hecho un trabajo muy importante. Y lo dejan a disposición de todo el mundo.
“La irrupción de la ciencia en la cultura popular tendrá unas consecuencias insospechadas en la vida cotidiana de la gente”
Eduard Punset
Dos mujeres científicas, María Berrozpe, doctora en Ciencias Biológicas, y Gemma Herranz, doctora en Ciencia e Ingeniería de Materiales, aúnan su experiencia investigadora con su condición de madres y nos ofrecen una puesta a punto acerca de la realidad del sueño de los bebés humanos.
Cada familia actúa como mejor sabe o puede, pero estamos seguras de que la información de calidad es una herramienta indispensable para hacer una elección consciente sobre las alternativas más saludables y felices para nuestros hijos a corto y largo plazo, y para la convivencia familiar y social en su conjunto.
Los expertos que trabajan como prescriptores y divulgadores de salud: pediatras, médicos, matronas, psicólogos, orientadores, educadores infantiles, periodistas, revistas y empresas editoriales… están éticamente obligados a mantenerse actualizados, a separar sus creencias personales de las evidencias científicas y por lo menos a reconocer las distintas aproximaciones que existen al respecto y sus correspondientes sustentos empíricos, científicos y/o culturales.
Con este estudio comparativo y su exhaustiva revisión bibliográfica -publicado en formato blog de modo que pueda actualizarse periódicamente y ser accesible a todo el mundo- las autoras pretenden contribuir a que tanto padres y madres como profesionales de la salud y la pedagogía, tengamos acceso fácil pero serio a la información relacionada con este tema, y podamos comentar, aportar, difundir… y finalmente comprender entre todos de qué se trata el “problema” del sueño con nuestros niños.
Estamos de enhorabuena.
Son estas cosas que tiene la vida. Llega un día en que tienes que vender un nuevo libro (igual no tienes necesidad, pero oye, quieres hacerlo, que se gana dinerito). Un nuevo libro en el que ya no puedes eludir ciertas cosas, como los miles de estudios científicos que hablan, por ejemplo, de los beneficios de la lactancia materna, que ahora es lo moderno. Llega ese día y como tienes que vender tu libro concedes una entrevista y como eres moderno la haces en un medio digital. Y te encuentras contigo mismo.
El doctor Estivill afirma ahora que las instrucciones que se daban en su afamado libro “Duérmete Niño”, que ha vendido no sé cuántos millones de ejemplares durante los últimos 15 años (más o menos), no valen para niños menores de tres años. Después de haber visto a este señor en la tele, asegurando que su método puede aplicarse desde los tres meses o incluso desde el primer día (ver vídeo) casi no me queda más que añadir sus propias palabras.
“Recientemente hemos publicado el libro ‘A dormir’, que es la actualización de los conocimientos sobre el sueño de los niños. En él, explicamos unas normas para enseñar a dormir a los niños correctamente respetando la lactancia materna, de hecho los estudios científicos que hemos publicado en la revista española de pediatría han sido realizados en niños con lactancia materna a demanda. En el cerebro de los niños existe un grupo de células que es nuestro reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Como otras estructuras del cerebro de los niños, este reloj biológico es inmaduro al nacer. Por esto los niños duermen a trocitos y no pueden dormir de un tirón las horas nocturnas hasta los seis meses de edad. Las normas que explicábamos en ‘Duermete niño’ eran para los niños a partir de los tres años que tenían el denominado ‘insomnio infantil por hábitos incorrectos’. Estas norma no pueden ser aplicadas en los niños más pequeños por esta inmadurez de su reloj biológico. Hay que realizar otras rutinas respetando la lactancia materna a demanda para ir enseñando a este reloj biológico a sincronizarse con el medio ambiente y así llegar de seis meses con un sueño nocturno adecuado de unas once horas y tres siestas diurnas: una después del desayuno, una después de la comida y una después de la merienda. En nuestro libro ‘A dormir’ explicamos estos nuevos conocimientos científicos y damos las pautas adecuadas para que el niño, siguiendo la lactancia a demanda, pueda ir estructurando adecuadamente su sueño.”
- Quiero dormir como un bebé
- ¿Despertándote cada tres horas llorando?
Un chiste muy tonto que ilustra una creencia falsa fruto de la cual se cometen las más absolutas tonterías. Los bebés no duermen “como bebés”. O sea, sí, porque duermen con la conciencia tranquila – cosa que más de un adulto no puede decir – pero no duermen “bien”, en el sentido de bien que le damos los adultos a una buena noche.
Un par de locos, o locas, pueden cambiar el mundo. O al menos comenzar un cambio.
Hace sólo una semana un par de locas que no quieren protagonismo y por lo cual no las nombro, aunque el que sepa buscar lo tiene fácil, decidieron declarar el día 29 de junio como Día Mundial del Sueño Feliz. Con el lema Desmontando a Estivill – es lo que tiene diagnosticar a la gente de loca, que al rato llegan y confirman tus sospechas – se inició una campaña en redes sociales que tenía como objetivo difundir los perjuicios que los métodos conductistas Cry It Out para “enseñar” a dormir a los niños tienen, así como las ventajas de otras alternativas – que hay muchas – que pueden emplearse si el sueño del bebé nos quita el sueño.
Se inició así una campaña coordinada que obviamente no podrá compararse con las campañas virales que generan las grandes marcas, pero que desde mi punto de vista ha sido más que un éxito. No sólo por las cifras.
Una se puede pasar media vida justificándose ante los demás y ante una misma, desmontando métodos y haciendo fiskings exhaustivos a libros enteros y tal y tal para a final darse cuenta de lo que verdaderamente es importante.
Yo colecho. Existen montones de razones científicas y prácticas por las que lo hago. Multitud de organismos y sesudos expertos que me dan la razón – y otro montón que seguramente me la quitan. La muerte súbita, la termorregulación, la lactancia, el ritmo cardíaco, la melatonina, el triptófano, el estrés, las pesadillas…
Yo colecho y lo hago de una forma consciente e informada, respetando las medidas de seguridad – igual que en su día hice cuando compré la cuna en una tienda especializada que cumplía con las normas UNE, o las que fueran – y con el pleno convencimiento de que es lo mejor para mis hijas.
Yo colecho. Y lo hago por comodidad. Porque siempre pensé que tenía que ser mucho más horrible estar toda la noche levantándose de la cama. Porque así era mucho más fácil dar la teta. Porque no me apetecía nada estar oyendo llantos. Porque cuanto antes llegas y los atiendes antes se callan y puedes seguir durmiendo.
Yo colecho y lo hago por instinto. Porque es lo que el cuerpo me pedía a gritos después de tres noches sin pegar ojo, con la niña de la cuna a la teta, de la teta a la cuna, con la mano entumecida entre los barrotes.
Yo colecho y lo hago porque es bueno. Para mí, para ellas, porque hay días que yo también tengo miedo a la oscuridad, porque el invierno es frío y la calefacción cara. Porque oirlas respirar me tranquiliza. Porque puedo abrazarlas cuando quiero, porque están suaves y tiernas, como todo lo nuevo.
Yo colecho. Y podría seguir aquí escribiendo miles y miles de palabras justificándome ante los demás o ante mí misma. Pero la realidad es que yo colecho por lo mismo que hago todo lo demás.