
Hoy recuperamos esa tradición de los viernes en la que las protagonistas sois vosotras y vuestras historias, con una historia de parto que me tocó de cerca y que, de nuevo, tuve la suerte de vivir a pesar de las distancias gracias a las redes sociales, vía twitter.
Con la antena puesta. Así ando yo la mitad del tiempo cuando leo a “mis madres” twitteras, un grupo al que cada vez se une más gente y en el que es imposible no sentirse implicada en cierta (gran) medida cuando ves que algo no va como debiera. Y como cada día somos más, estar al tanto es cada vez más fácil. Así que aquel día en el que aquella chica de twitter, bonicacha, dejó ver que tenía problemas con su ginecólogo a causa de su cesarea anterior, la cosa salió casi en automático. Un poco alejada ya del activismo “activo” – que de vez en cuando hay que recuperar fuerzas – pero con la suerte de tener bien localizado al personal, mi hermana y yo pusimos a bonicacha en contacto con mujeres, madres que habían pasado recientemente por la misma experiencia y que podrían ayudarla de forma mucho más eficaz. Y nosotras mientras a acompañar, aunque fuera de lejos.
Porque es así de sencillo. Y porque merece la pena.
Las redes de madres funcionan y lo hacen porque nosotras, las histéricas, somos empáticas, amables y somos capaces de entristecernos con el sufrimiento ajeno y alegrarnos con los éxitos de otros, aún cuando nosotras mismas no hayamos logrado lo mismo. Es porque tenemos menos miedo. Y eso es lo que estas historias de partos demuestran, que somos valientes, mucho más cuando trabajamos juntas.
Os dejo las dos historias de parto de Chabela, unas historias muy parecidas a las de tantas mujeres luchadoras, que además de haberle plantado cara al sistema en beneficio de sus hijos, son después capaces de compartir sus victorias – porque siempre que plantas cara ya has vencido – con todas las demás.
Muchas gracias, Boni bonita, sin este feedback seguir en la trinchera sería mucho más difícil. Me hiciste llorar.
Y os recuerdo que podéis seguir enviandonos vuestras historias de parto al correo electrónico sermamas@gmail.com. La victoria de Chabela es una victoria de todas. Disfrutadla
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Un año más que se acaba. Un año complicado éste, con tanta crisis y tanto sobresalto. Tenemos estos días que superar esa tendencia de los seres humanos de hacer balances que siempre nos dejan con una sensación de incompetencia: es posible que no hayamos hecho todo aquello que el año pasado nos propusimos hacer, no hemos ido al gimnasio, o no hemos dejado de fumar, no hemos empezado la dieta ni tampoco comemos más verduras, de ahorrar ya ni hablamos, que no está el horno para bollos…un desastre, vaya.
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Ayer fue el Día Internacional del Voluntariado. El voluntariado es esa cosa que nos recuerda que aún es posible creer en el ser humano. El día Internacional del Voluntariado se centra principalmente en recordar el trabajo de Organizaciones No Gubernamentales que ofrecen ayuda sin ánimo de lucro. Oxitocina pura, existe gente que ayuda por el simple placer de ayudar, porque vincularse con otros siempre produce placer.
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En la era de la comunicación inmediata las redes sociales son la clave para organizarse y no perderse en una maraña de datos e informaciones muchas veces de dudosa procedencia. Tener acceso casi instantáneo a las nuevas noticias, siempre confirmadas, no es tan difícil si tienes buenas fuentes, pero siempre se agradece que alguien te facilite el trabajo. Las redes sociales especializadas son una buena opción si quieres estar a la última y además te permiten integrarte en un entorno en el que puedes también colaborar, lo que, a menos que tú seas la fuente, no suele suceder en redes sociales generalistas como Twitter o Facebook.
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Empieza un otoño con ganas de hacer cosas.
Llevo unos siete años haciendo activismo en red. Desde aquellos días en los que absorbía información como una desesperada en las listas de Apoyo Cesáreas que luego diseminaba por los foros de embarazadas, a veces incluso de una forma un tanto cruel y falta de empatía, hasta hoy, han pasado muchas cosas. Y no sólo en mi vida. La revolución de las redes sociales no ha hecho más que comenzar. El viernes, tras año y medio de charlas, abrazos virtuales, risas y trabajo en equipo, por fin conocí a algunas de las coautoras de Una Nueva Maternidad, según Mireia Long, una guía para el revolucionario.
Y otras veces lo he visto ya.
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Comunicarse no es más que compartir. Y durante las lactancias compartir es esencial. En una cultura occidental en la que las referencias a la teta se limitan a tratarla como un objeto sexual, recuperar la lactancia implica recuperar una parte de la sexualidad femenina que la sociedad machista rechaza, coarta, prohibe o como poco oculta. Las que hemos vivido lactancias “prolongadas” lo sabemos bien. Y para conseguirlo no hay nada mejor que hablar con alguien que lo haya conseguido ya.
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