Que no os separen

Escrito por Irene Garcia el 16/01/2010

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Dice Michel Odent que uno de los rituales más comunes, más antiguos y más universales en relación a la maternidad es la separación madre-bebé inmediatamente después del parto. Según el ginecólogo francés todas las culturas tienen o han tenido mitos relacionados con los primeros momentos de vida, desde la prohibición de que la madre mire a los ojos del bebé por temor a que le robe el alma, hasta la típica frase de abuela de que la culpa de que el niño esté amarillo no es de la bilirrubina, sino de los calostros.

Nada más lejos de la realidad, claro. El inicio precoz de la lactancia, el contacto inmediato tras el nacimiento,  favorece lo que en etología se denomina impronta, esto es, el establecimiento primero y primordial del vínculo madre-bebé, que será decisivo en todas las demás fases de la crianza y durante la vida, ya que es la base de las relaciones sociales que ese bebé establecerá posteriormente como niño y más tarde como adulto. Por no hablar de los beneficios del calostro, el oro líquido, esa primera leche transparente amarillenta plagada de anticuerpos que protegerán al bebé de multiples infecciones en sus primeros pasos por el mundo, justo en el momento en que más vulnerable es.

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La hora siguiente al nacimiento: ¡Dejen en paz a la madre! (y III)

Escrito por Irene Garcia el 11/01/2010

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Tercera parte del artículo del Doctor Michel Odent.

Perspectiva 9: Enfoque etnológico

La etnología se ha consolidado como ciencia a través de publicaciones de bases de datos. Hoy en día todo el material sobre embarazo, nacimiento y los primeros días posteriores al parto se encuentra fácilmente disponible. La mayoría de las culturas alteran el primer contacto entre la madre y el bebé durante la primera hora siguiente al parto. El modo más universal e intrigante de hacerlo es simplemente fomentando la creencia de que el calostro está contaminado o es dañino para el bebé; incluso se piensa que se trata de una sustancia que hay que sacar y desechar.

Esta idea requiere el hecho de que, inmediatamente después de nacer, el bebé no debe estar en los brazos de su madre, lo que implica rutinas tales como cortar el cordón umbilical en seguida. El primer contacto entre la madre y el bebé puede ser perturbado a través de otras muchas rutinas, como baño, masaje, envolver en pañales apretados, atar los pies, “ahumar” al niño, agujerear las orejas de las niñas, abrir las puertas en los países fríos, etc.

Necesitaríamos libros enteros para presentar un estudio exhaustivo de las características de un gran número de culturas en relación a cómo desafían el instinto maternal protector durante el sensible período posterior al parto. Sin embargo, después de echar un vistazo rápido a las informaciones que tenemos a nuestra disposición podemos sacar una conclusión sencilla: cuanto mayor sea la necesidad social de agresión y la capacidad para destruir la vida, más intrusivos son los rituales y las creencias sobre el período siguiente al parto.

Si perturbar el primer contacto entre la madre y el bebé y promulgar excusas tales como la creencia de que el calostro es malo son prácticas tan universales, esto significa que dichas rutinas han supuesto alguna ventaja evolutiva. Después de tener en cuenta y combinar todas las perspectivas que indican la importancia de la hora posterior al parto, y tras hacer referencia a los rituales y creencias perinatales, estamos en la posición de afirmar que los entornos culturales se forman en gran medida durante la primera hora siguiente al nacimiento. Ahora podemos contemplar la primera hora después del parto en el contexto de nuestras sociedades modernas.

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La hora siguiente al nacimiento: ¡Dejen en paz a la madre! (II)

Escrito por Irene Garcia el 10/01/2010

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Continuamos con el artículo de Michel Odent publicado anteriormente en sermamás sobre la importancia de la no separación madre-bebé durante los primeros momentos tras el nacimiento.

Perspectiva 3: Perspectiva etológica

Los etólogos son los que observan el comportamiento de los animales y los seres humanos. A menudo estudian un comportamiento en concreto dentro de un número de especies no relacionadas. Ellos fueron los primeros científicos en afirmar que, desde el punto de vista del vínculo entre madre y recién nacido en los pájaros y los mamíferos, hay un período corto pero crucial inmediatamente después del parto que no se va a repetir jamás. Harlow estudió concretamente el proceso de vinculación entre los primates. La importancia del enfoque etológico está surgiendo paulatinamente después del reciente descubrimiento de los efectos conductuales de las hormonas implicadas en el proceso del parto. Un estudio etológico sobre la primera hora después del parto entre los humanos es difícil porque los procesos fisiológicos se interrumpen de manera sistemática. No obstante, sería posible en circunstancias inusuales. Imaginad a una mujer que da a luz en su propio baño mientras su marido está de compras. Está en un sitio muy cálido y bastante oscuro. No se siente observada por nadie. No obstante, a través de una rendija de la puerta, de vez en cuando, se pueden vislumbrar imágenes de la escena. Combinando lo que hemos aprendido de diferentes historias como ésta, podremos describir un comportamiento estereotipado. Primero, la madre mira a su recién nacido que se halla entre sus piernas. Después de un rato, se atreve a tocarlo con las puntas de los dedos. Luego, cada vez se atreve un poco más y quiere coger a su bebé en brazos. En ese momento, la mayoría de las mujeres están fascinadas por los ojos del bebé.

Perspectiva 4: Primera hora y comienzo de la lactancia

Hasta hace muy poco no se consideraba la importancia de la primera hora posterior al nacimiento como el momento en el que se supone que comienza la lactancia. Imagínense a un bebé nacido en casa hace un siglo. El cordón se cortaba en seguida; luego, al bebé se le lavaba, vestía y se le enseñaba a la madre antes de ponerlo en una cuna.

Contaré una anécdota que nos ayude a darnos cuenta de lo reciente de esta perspectiva. En 1977, en Roma, en el congreso sobre Psicosomática, Ginecología y Obstetricia, presenté un documento sobre la expresión temprana del reflejo de succión. Simplemente estaba describiendo las condiciones ideales que permiten al bebé encontrar el pecho durante la primera hora después del parto. Ninguno de los obstetras y pediatras presentes en aquella sesión podían creer que un bebé humano sería capaz de encontrar el pecho, por sí mismo, durante la hora posterior al nacimiento.

Hoy día la mayoría de las comadronas saben que el bebé humano está programado de forma natural para encontrar el pecho por sí mismo en su primera hora de vida. Es más, uno puede entender que en condiciones fisiológicas, cuando el bebé recién nacido está listo para encontrar el pezón, la madre sigue en un equilibrio hormonal especial. Ella está todavía en otro planeta, muy instintiva. Sabe cómo coger a su bebé. En los humanos, la lactancia es básicamente instintiva durante la primera hora posterior al nacimiento. Después hay tiempo para la educación, imitación e incluso técnica.

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La hora siguiente al nacimiento: ¡dejen en paz a la madre! (I). Dr. Michel Odent

Escrito por Irene Garcia el 6/01/2010

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Nos parece interesante publicar en su totalidad el artículo del Dr. Michel Odent sobre la importancia de la primera hora en la vida del recién nacido, por su claridad y alto grado de detalle. Cuando una cosa no se puede mejorar, pues ni se intenta. Dado que el artículo es bastante largo hemos decidido dividirlo en tres partes. El criterio de división es básicamente el formato, así que pedimos disculpas de antemano por la inevitable discontinuidad producida.



Michel Odent es el ginecólogo que más sabe sobre parto fisiológico, fundador del Primal Health Research Centre, creador de la Primal Health Research database y autor de 12 libros que han sido traducidos a más de 20 lenguas, entre los que destacan: El bebé es un mamífero o La cientificación del Amor. En ellos explora no sólo esa parte tan fundamental en la sexualidad humana, sino muchos otros temas, como la ecología, el amor, etc, aportando en todos ellos una visión holístika del mundo. Su mejor frase, en mi humilde opinión “Para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer”.

La hora siguiente al nacimiento es, sin duda, una de las fases más críticas en la vida de los seres humanos. No es por casualidad que todos los grupos humanos han molestado de forma rutinaria los procesos fisiológicos durante este corto período de tiempo a través de rituales y creencias. Nuestros entornos culturales están determinados en gran medida desde el principio de la interacción madre-recién nacido.

La primera hora siguiente al nacimiento puede ser vista desde multitud de perspectivas complementarias. Mi objetivo es catalogar doce perspectivas para demostrar la dimensión real de este tema tan complejo.

Perspectiva 1: Necesidad repentina de respirar

No necesitamos desarrollar esta perspectiva extensamente documentada. Se sabe muy bien que durante la primera hora después del nacimiento el bebé ha de utilizar sus pulmones de forma repentina. Esto implica, en particular, que el corazón debe bombear urgentemente la sangre para la circulación pulmonar. La condición es que las circulaciones pulmonar y sistémica se separen a través del cierre de las conexiones que hay entre ellas (ductus arteriosus y foramen oval).

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