Un blog pensado por y para madres, donde encontrarás todos los consejos, ayuda e información que te harán disfrutar de la maternidad y los primeros pasos de tu hijo.
La portada del diario 20 Minutos, en su edición madrileña de hoy nos regala una noticia que es buena y mala a la vez.
Parir en Madrid hasta hace nada era toda una odisea de búsqueda de ginecólogos particulares que se avinieran a atenderte aceptando tus planes de parto, o al menos, tus peticiones. La lista de entrevistas que algunas embarazadas realizaban antes del parto era interminable, para finalmente descubrir que las opciones eran prácticamente nulas – un par de gines respetuosos o directamente parto en casa – o parir en la Seguridad Social y encomendarse al santo de turno para ponerte de parto en el turno de la matrona respetuosa.
Hace ocho años, cuando yo estaba embarazada de mi hija mayor, no había nada. Hace cuatro, cuando estaba embarazada de mi segunda hija, rezabas para que te admitieran en Fuenlabrada. Desplazarse a otras Comunidades Autónomas, como Andalucía, Cataluña o Valencia, era la opción que escogíamos muchas, las menos valientes que no nos atrevíamos con un parto domiciliario.
Contestar a la terrible pregunta de “¿y entonces dónde doy a luz?” que las embarazadas planteaban en los foros era imposible.
Durante los casi ocho años que llevo metida en esto de los partos y las lactancias la recomendación que más me han hecho, y también la que más he hecho yo, es que si estás embarazada empieces a pensar en tu plan de parto. Un plan de parto, para la que no lo sepa, es un documento con el valor de un Consentimiento Informado, que especifica cuales son tus preferencias para el momento del nacimiento de tu hijo y los momentos posteriores.
Va a ser que a mí las revoluciones me rejuvenecen, o algo.
Como os decía el otro día, nadie va a hacer nada si no nos movemos. Leerse las recomendaciones de la OMS y la Estrategia para la Atención al Parto suelen ser el primer paso para abrir los ojos, sobre todo cuando una compara lo que se dejó hacer con lo que las autoridades sanitarias recomiendan. Y por supuesto es imprescindible si estás preparando un segundo parto, más si el primero acabó en cesárea.
Afortunadamente en España cada vez son más las mujeres que presentan planes de parto en sus hospitales de referencia o en las clínicas privadas en las que piensan parir. Hace cuatro o cinco años cada plan de parto era una lucha. Entrevistas con el jefe de obstetricia, discusiones, a veces incluso amenazas sutiles. Mujeres como Lucía Etxebarria cambiaron de ginecólogo cerca de 20 veces hasta dar con uno que le asegurara que no iba a hacerle una episiotomía rutinaria.
Algo así era el título de un libro que leí hace mucho, después de que naciera Ana. Lamentablemente estaba escrito por una inglesa y digo lamentablemente porque los partos “a la carta”, como los llaman algunos son algo normal al norte de los Pirineos (en unos sitios más que en otros), pero aquí, pues aún son considerados cosas de pijas, niñas malcriadas, neohippies progretas o al contrario, opusinas que quieren parir con dolor porque es lo que dice la Biblia. A mí particularmente me han llamado de todo, según lo que no fuera mi interlocutor.
Esta semana celebramos la Semana Mundial por el Parto Respetado. Estas jornadas se vienen celebrando desde el año 2004 y el topic de este año es: “Nacimientos traumáticos, como evitarlos. Nacimientos placenteros, como lograrlos”