El tamaño importa
Una de las principales preocupaciones de mamás y pediatras con respecto a los niños es la ganancia de peso y altura durante los primeros años, curiosamente sobre todo incidiendo en el peso más que en la talla. “No coge peso“, “está bajo de peso” o “no está en el percentil” son algunas de las frases más comunes entre las mamás recientes, muchas veces motivo de un estrés innecesario y en un buen número de casos responsables del fracaso de muchas lactancias.
Cuando una tiene un bebé pequeño lo primero de todo es actuar con sentido común. Por mucho que una quiera nuestro bebé que pesó tres kilitos al nacer y perdió 300 gramos la primera semana no puede estar igual de gordo que el de la vecina, que como era el cuarto y la mamá tenía diabetes gestacional peso cuatro kilos y medio y no perdió nada a pesar de que el pobre tuvo sus hipoglucemias.
El peso del que se parte es importante, no sólo el peso con el que nuestro bebé nació, sino el peso mínimo que alcanzó después del parto. Todos los bebés pierden peso al nacer debido a que tras el nacimiento se produce una pérdida de líquidos sobrantes, todos los bebés nacen con cierto grado de edema.
Los niños suelen ser más grandes que las niñas. Los primogénitos suelen ser más pequeños. Si tú eres bajita y delgada es muy posible que tu hijo también lo sea.
Hay que tener cuidado con las tablas de crecimiento. Que un bebé no esté en el percentil 50 no significa nada. Un bebé que está y se mantiene en el percentil 3 no tiene porqué estar enfermo o tener algún problema, el 3% de los niños sanos estarán más delgados que él.
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