Un blog pensado por y para madres, donde encontrarás todos los consejos, ayuda e información que te harán disfrutar de la maternidad y los primeros pasos de tu hijo.
Habitualmente a las personas que defienden – defendemos – que el proceso de parto no es una chapuza de mamá naturaleza, sino más bien un proceso seleccionado por la evolución a través de millones de años (en cuestiones de seleccion natural las chapuzas tienen muy difícil la cosa de la propagación) se nos acusa de querer parir debajo de un árbol, en medio de la selva o cualquier otra lindeza que se les ocurra. Sin entrar a debatir el hecho de que todas esas que acaban pariendo en medio de la M-30 con ayuda del taxista de turno jamás – o muy pocas veces – sufren ninguna complicación durante el parto (curiosa estadística ¿verdad?), he de decir que es una solmenne tontería insinuar algo así, aunque probablemente tenga algo que ver con las definiciones.
Elembarazo.net nos presenta en su videoblog este vídeo en el que la ginecóloga Alicia Fontanillo explica los motivos por los que, a la hora de decidir qué tipo de parto se desea (se desea tener como mujer y se desea proveer como profesional de la obstetricia) se debería apostar siempre que sea posible por lo que se conoce como parto fisiológico (o parto natural) en el que la ciencia actúa como acompañante de la naturaleza, dejando que ésta siga su curso mientras no sea imprescindible ninguna intervención.
El argumento clave, según la citada obstetra, es permitir que los nacimientos vuelvan a convertirse en una parte fundamental de la experiencia humana, con toda su intensa carga emocional. Muy interesante.