Si yo fuera madre hoy

Escrito por Irene Garcia el 17/05/2013

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La maternidad, por muy buscada que sea, te pilla siempre desprevenida. Si tienes suerte y te dejas, ser madre te hace cambiar, crecer, ampliar todos tus puntos de vista. La maternidad me ha hecho más valiente, más paciente, más tolerante incluso conmigo misma y sobre todo más optimista.

Hay muchos consejos que se le pueden dar a una madre novata. Que lea, que se informe, que no tenga miedo, que estudie y que se estudie y decida que es capaz de elegir, de parir, de alimentar y de criar justo como ella quiere. Que no escuche a los pesimistas, que no caiga en las trampas de esos que aprovechan los miedos para hacerse ricos, que se prepare para disfrutar una de las experiencias vitales más enriquecedoras, que además nunca termina. Que ser madre hoy es difícil, que ser la madre que una quiere ser es cansado, pero que se puede ser madre desde el placer y la alegría y no desde el dolor o la culpa, siempre.

Ser madre hoy es difícil, ser la madre que una quiere ser es cansado, a veces agotador y muchas veces parece imposible. Por eso, si yo fuera madre hoy, sólo me daría dos consejos: cree en ti y rodéate de gente, de mujeres, de madres, que también crean en ellas.

Hoy, en el Día Mundial de Internet, aprovecho para agradecer a todas esas mujeres que me acompañan/me acompañáis día a día en esta aventura de ser madre. Porque ser madre hoy es difícil y la culpa de todo la tiene la soledad. Porque si yo fuera madre hoy me buscaría una tribu. Porque gracias a las redes sociales y después de mucho tiempo de andar por la maternidad en solitario y muchas veces a contracorriente, ahora tengo una tribu. Y si yo fuera madre hoy ese es el consejo que me daría.

Para todas las madres, recientes, consolidadas o futuras: buscad una tribu. Como ésta, por ejemplo.

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Etnopediatría en contextos virtuales. Un nuevo paradigma social y antropológico basado en la crianza respetuosa y su articulación en internet

Escrito por Irene Garcia el 25/03/2013

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Desde que la mujer llegó a la ciencia la ciencia mola mucho más. Y desde que existe internet y las redes sociales el asunto la cosa mola mucho más todavía.

Nohemí Hervada, de Mimos y Teta, me pasa esta tesis doctoral que, al menos yo, tengo que leerme sí o sí. Etnopediatría en contextos virtuales. Un nuevo paradigma social y antropológico basado en la crianza respetuosa y su articulación en internet. De María José Garrido Mayo. Y tengo que leérmela porque habla de nosotras, las madres en red.

Para la que le interese, aquí el resumen.

“La etnopediatría aparece como una nueva ciencia a finales de los años noventa. Un grupo de antropólogos, pediatras, psicológos y expertos en desarrollo infantil analizó los modelos de crianza de diferentes culturas para comprobar cómo la cultura moldeaba la forma en que los adultos cuidaban a sus niños y cómo esto afectaba a la salud, supervivencia y bienestar de los niños.
Esta nueva ciencia plantea una forma de revolucionaria de considerar al bebé humano desde un punto de vista evolucionista. El hecho de combinar estudios interculturales sobre la manera en que la cultura influye sobre los estilos de crianza permite estudiar los efectos que tienen sobre la biología infantil.
La etnopediatría, además, es una disciplina proactiva por su capacidad de cambiar la perspectiva que los pueblos de culturas diversas tienen de la crianza de los niños, al mostrar información intercultural comparativa y plantear la interacción de la biología con cultura en el inicio del ciclo vital. Los distitntos modelos de crianza tienen una repercusión directa sobre los individuos en particular y las sociedades en general, siendo analizados también por esta disciplina científica.
Esta investigación pretende estudiar cómo se articula la crianza respetuosa, recomendada por la etnopediatría, en estos nuevos contextos cibernéticos, generando nuevas relaciones sociales e intercambio de información desde puntos distantes geográficamente. La organización de esta filosofía de la infancia ha tenido una gran repecursión, gracias a las nuevas tecnologías, constituyéndose en una auténtica revolución sociológica en los últimos años, alrededor de la materniada y la infancia”

Y aquí el enlace en el que se puede descargar. La buena pinta que tiene ya sólo el índice dejo que la descubráis por vosotras mismas.

¿Cómo somos las madres?

Escrito por Irene Garcia el 25/03/2013

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Ayer me perdí – afortunadamente, creo – un programa sobre maternidad en el canal Divinity en la que una mamá divina aseguraba como aperitivo que no pensaba bajarse de los tacones. Inmediatamente me imaginé a la gran cantidad de euros que podría suponer eso en ventas de zapatos de tacón especiales para embarazadas y cremas estupendas para combatir la irremediable hinchazón de pies. Yo hubiera vivido mi embarazo descalza, a ser posible andando por la playa.

Es obvio que cada madre es única e irrepetible y que cada una tendrá unas necesidades distintas, la mayoría de ellas condicionadas por el entorno y sus circunstancias previas. Por eso me rechinan tanto las iniciativas, generalmente feministas para más inri, que abogan por asuntos como las bajas paternales intransferibles (nótese que remarco lo de intransferible, no tengo nada en contra de las bajas paternales, al contrario). Ahora me recuerdo en mi maternidad reciente, hace ya ocho años.

Sin trabajo (porque me echaron) y sin ninguna experiencia con niños (Ana fue la primera en todo, la primera nieta, la primera sobrina, la primera entre mis amigos…) yo creía tenerlo muy claro. Hasta que me la pusieron en brazos.

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Censura a las madres

Escrito por Irene Garcia el 22/03/2013

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maternidadysalud

Las madres hablan y cuando se ponen lo hacen alto y claro. Y molestan.

Como madre parlante que llevo muchos años siendo, lo sé. Ir contracorriente es difícil. A veces feminazi, a veces neomachista, a mí, menos bonita me han llamado de todo. Por eso no me sorprende que el mismo Ministerio de Sanidad nos censure.

Que la atención al parto en España deja mucho que desear no es ninguna novedad, que sean las propias madres las que lo dicen ya es otra cosa ¡¿Cómo osamos, nosotras, que no tenemos estudios, a opinar sobre lo que los ginecólogos hacen con nuestros cuerpos y con los de nuestros hijos?! Tamaña desvergüenza sólo podría encontrarse en una feminazi, una de esas que luego encima quieren dar teta y quedarse en casa, las muy neomachistas.

Según comentaba ayer Ibone Olza en su blog, (os recomiendo mucho que leáis su reflexión) la obra colectiva Maternidad y Salud: Ciencia, Conciencia y Experiencia, escrita a medias entre profesionales de la maternidad, madres y padres y que iba a presentarse en la Jornada de Buenas Prácticas del 20 de febrero pasado fue de repente suprimida e incluso se eliminó de la web del Ministerio. Le aseguran hoy a Ibone que la obra puede volver a descargarse en la página y que perdón, perdón, no queríamos hacerlo, no volverá a suceder. Pero sí, volverá a suceder.

Cada vez que una madre reclama una baja maternal más larga para poder darle el pecho a su hijo, cada vez que alguien asegura que es mejor parir sin epidural y que el respeto – uno de los pocos ingredientes necesarios para que un parto progrese bien – es gratis, cada vez que quién sea asegura que lo que los niños necesitan es estar con sus padres, los gestores, esos mismos que después se llevan los sobres de las grandes empresas (aquí y en todo el mundo, que esto no es exclusivo de España), se ponen a temblar.

Y es que después de toda una vida de rebeldía yo ya sé que la maternidad, una maternidad consciente, conectada con las necesidades de los hijos y por tanto de toda la humanidad, te convierte rápidamente en un antisistema.

Las madres molestamos, nuestro papel en la historia moderna de las redes sociales debía haberse reducido a decidir que detergente comprar on-line, pero ha resultado que hablamos, no paramos, y lo hacemos entre nosotras. Un peligro. Hay que censurar a las madres, porque puede que estén cambiando el mundo.

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La chispa de la vida

Escrito por Irene Garcia el 13/03/2013

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En ocasiones leo correos. Y a veces me mandan cosas como la que os dejo hoy. Porque los papás, incluso algunas personas que no tienen hijos, también tienen su papel en este nuevo mundo que los blogs de maternidad estamos entre todos intentando construir, en esa Revolución del Amor, como la llama Leslie Power. Y porque aunque lleguen a mi correo, en realidad son para todas. Y todos. Para vosotros, que cada día entráis en este huequecito pequeño dentro de la gran comunidad de madres en la red. Gracias.

“Salvando ciertas y necesarias distancias a veces pienso cuando reflexiono sobre este blog en un proverbio chino: “Una chispa puede incendiar toda la pradera”.

Así, este blog y la comunidad que vosotras conformáis, y todos los blogs de temática similar que en el mundo son y han sido.

Sois sólo una pequeña chispa. Una pequeña chispa nacida del rayo que es la violencia sistémica que ejerce esta sociedad sobre todos sus individuos. Una pequeña chispa nacida del pedernal de vuestro sufrimiento innecesario y la pirita que es el amor que sentís por vuestros hijos. Una pequeña chispa nacida en el cortocircuito que genera el que debiendo ser un momento hermoso en la vida de toda mujer (y de todo niño) se convierte, es convertido, en muchos casos en un momento horrible, lleno de angustias y terror.

Y aquí estáis. Supervivientes o sobrevivientes, que cada una escoja según sus preferencias. Compartiendo experiencias y conocimientos conformáis un conjunto que cada día adquiere más cuerpo y llega a más personas. Obviamente las motivaciones particulares de cada una serán diversas. El resentimiento, la venganza, la búsqueda del perdón, la necesidad de comprender, el amor a y por vuestros hijos o sencillamente compartir. Probablemente, una mezcla de todo lo anterior.

Y tal vez sea esta la respuesta. Porque las madres, sea de un modo u otro, siempre tenéis la posibilidad de comprender, con todo vuestro cuerpo (que en definitiva es de lo que se trata), que el amor es la respuesta. Porque todo lo anterior, sobrellevar la violencia obstétrica, aguantar la incomprensión general de la sociedad y venir aquí a contarlo, a leerlo o a compartirlo no es más que una forma de expresar el amor. El amor que engendrar una vida regala. El amor que os regalan vuestros bebés cada vez que los miráis y os sonríen con todo su cuerpo o cada vez que rompen a llorar y os odian con toda su alma.

Por eso os invito a seguir leyendo, a seguir escribiendo, a seguir buscando información, compartiendo, hablando. A no caer en el desánimo o la desgana. A amar a vuestros hijos honestamente. Con todo vuestro corazón. Os invito a que seáis el vehículo de ese amor que os regala la vida y que seáis la chispa que incendie la pradera. Porque serán vuestros hijos quienes plantarán nuevos árboles. Porque todos tenemos nuestra chispa adecuada.”

Y no. El chaval no es gay. Creo.

Foto | Hash Milhan

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Bebés de libro. Malena es un nombre de tango

Escrito por Irene Garcia el 31/01/2013

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Hace unos días alguno de mis contactos publicó el segundo parto de Doris Lessing (premio Nobel de literatura) en FaceBook. Un parto malo del que esta mujer aprendió ya hace más de cincuenta años que una de las cosas más dolorosas que pueden sucederle a una mujer en esta vida es que la separen de su bebé nada más nacer.

En la literatura cada vez hay más partos. Más que nada porque cada vez las mujeres escribimos más. Aunque el que más me impactó fue aquel “Un milagro en equilibrio” de Lucía Etxebarria, toda una novela dedicada a la maternidad, hoy me recuerdan que otras mujeres han hablado sobre partos. Y tengo uno que me toca en especial.

Malena es un nombre de tango. Un embarazo difícil, en una mujer compleja, que acaba con el nacimiento de un niño prematuro y de bajo peso, anticipado, previsto por la madre, a través de una intuición que muchas hemos vivido. Con intención de releerlo para reflexionar os dejo un extracto, para ir abriendo boca. ¿Qué os parece?

“Me faltaban más de tres semanas para salir de cuentas, pero ya no sabía de qué cuentas tenía que fiarme. El ginecólogo, un tipo optimista, se había mostrado de acuerdo con el ecografista en que no convenía preocuparse antes de tiempo. Seguramente no estás de siete meses, sino de seis, me dijo, te repetiremos la ecografía dentro de unos días, y si no nos gusta el resultado, te provocaremos el parto, pero todo está bien, no te preocupes…Santiago, sus hermanas, mis padres, todo el mundo, optaron por creer en su palabra. Yo no. Yo sabía que el niño no crecía, pero me guardaba la angustia para mí sola porque quería creer lo contrario, necesitaba creer lo contrario, y decir la verdad habría sido como desafiar a la suerte”

¿Os acordáis de más bebés de libro?

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