
Pues a pesar de que todos, absolutamente todos los médicos que se pronunciaron al respecto aseguraron que no, que no se adelantarían partos para facilitar que las mujeres cobraran el cheque bebé, la cruda realidad es que sí se ha hecho.
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Hoy, tras las navidades, retomamos vuestras historias de parto en Ser Mamás con la historia de Mayra, que tuvo a su bebé con sólo 19 años. Recordaros que podéis mandarnos vuestras historias de parto a sermamas@territoriocreativo.es y nosotros las iremos publicando, si es posible los viernes y que podéis encontrar las vuestras historias anteriores en la etiqueta “Historias de parto” en la categoría “Experiencias”. Esperamos seguir contando con vuestra colaboración, las historias de las mamis expertas son de mucha ayuda para las mamis primerizas y a nosotros nos encanta oirlas.
Muchas gracias Mayra, por tu historia.
Historias de parto: Mayra y Santino
Mi nombre es Mayra, voy a contarles un poquito la historia de mi parto.
Yo quedé embarazada con 19 años (imaginense con esa edad mi embarazo me fue dificil de llevar, porque tenia muuucho muuucho miedo).
Tenia fecha de parto para el 6 de mayo, era el 18 de mayo y mi hijo todavía no nacía.
Yo desde el primer momento quise un parto natural (sin epidural ni nada), el medico me explicó que ya se habia atrasado mucho eel bebe, y que era peligroso por el emvejecimiento de placenta.
Entonses me dio la orden que me interne al otro dia, para inducirme el parto.
El 19 de mayo me interné a eso de las 8am. Y a las 11am me pusieron el suero para inducirme.
Empecé pasadas las 17 pm con contracciones leves ( yo muerta de miedo, nunca habia tenido una contraccion en todo mi embarazo), asi pase la tarde con contracciones leves que iban aumentando,pero nada grave. a eso de las 22pm me pasan a una sala y un medico me rompe la bolsa, ahi empeze con contracciones MUCHO mas fuerte, a eso de las 23:15 me pasan a la sala de parto y a las 23:22pm nace mi hijo Santino con 3.800kg. Solamente tuve que hacer dos fuerzas y nació (sólo 2 puntos de episotomia me hicieron). La verdad que fue una experiencia HERMOOOOSA, no senti dolor en ningun momento, actualmente Santy tiene 6 mses y es un sol.
Muchas gracias por darme el espacio de contar mi experiencia.
Besos!
Mayra

Hoy en vuestras Historias de Parto os contamos el nacimiento de Adara en palabras de su mami, Sara Ruiz. Muchísimas gracias por compartir tu parto con nosotras, Sara, sobre todo por esas ganas de dar ánimos a todas las mamás y por tu espíritu crítico. Sí, es verdad que no todas las inducciones fracasan, gracias por regalarnos esta muestra y por tu generosidad.
Desde el equipo de Ser Mamás agradecemos a todas la buena acogida de esta iniciativa y os recordamos que podéis enviarnos vuestras historias de parto a nuestro correo sermamas@territoriocreativo.es. Vosotras sois Ser Mamás. Gracias.
Historias de parto. Adara
Me gustaría dar ánimos y esperanzas a aquellas mujeres que vamos al hospital para que nos induzcan el parto.
Yo estaba de 41 semanas y la niña no quería salir, se estaba muy a gustito dentro de mami ;p. En el hospital me informaron de la posibilidad de inducir el parto, los riesgos y la posibilidad de esperar un poco más, también con riesgos. Decidí esperar a ver si la peque se animaba. Después de pasar 4 veces por monitores, con sus respectivos tactos, cuando hacía 41+5 me seguían diciendo que estaba verde, pero al hacer el tacto empecé a sangrar, así que después de ver que paraba la hemorragia me aconsejaron quedarme ingresada para inducirlo, y así fue. Ahí empezaron mis nervios, el sudor frío, temblores…estaba muerta de miedo.
Me pusieron un tampón de progesterona y empezó a hacer efecto pronto (me dijeron las matronas que no a todas les funciona) pero me lo tuvieron que quitar a las 6 horas porque a la niña le bajó mucho el pulso, así que de ahí pasé a la oxitocina. Mi marido estaba tan nervioso como yo, hay que ponerse también en su lugar, nos ven sufrir y no pueden hacer nada más que acompañar, alentar, y en mi caso, dejar que casi le rompa la mano en las contracciones, jejeje.
Me pasó un poco de todo, fiebre, vómitos, me tuvieron que poner la epidural 2 veces porque no me hacia efecto (y de hecho nunca me lo hizo) pero después de 17 horas (también me comentaron que los partos inducidos suelen durar más) pude tocar la cabecita de mi niña, ¡qué sensación! por fin sentía que aquello que había estado creciendo en mi tripa era algo real!!! así que después de los empujoncitos Adara llegó al mundo llorando como una posesa, me la pusieron encima y empezamos a llorar juntas (a mí me duró más rato).
No podíamos dejar de mirar a la niña y decir lo preciosa que es. Así que tuve doble suerte ese día, tuve una niña preciosa y sana y lo hice con mucha suerte pues a pesar de ser inducido mi parto no requirió forceps, ventosa ni cesárea.
La foto es de sus primeras horas de vida, qué espabilada! cómo se nota que estuvo haciendose unos días más en el horno!!

He decidido que ésta sea mi particular semana internacional del parto. Por lo menos hoy, mañana igual cambiamos de opinión. Así que voy a explicar qué es el índice de Bishop y porqué es importante que sepáis cual es el vuestro si os ofrecen una inducción.
En pocas palabras, que si no es un poco ladrillo y esto no pretende ser un tratado de ginecología (ni yo soy ginecóloga).
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A estas horas hace seis años también era lunes y también hacía sol. Tras una maniobra de Hamilton de la que no se me informó y cuatro días con contracciones muy potentes, irregulares y nada dolorosas que habían conseguido ponerme de los nervios debido a la falta de información, me estaban ingresando en una clínica madrileña, para ponerme de parto.
Cuello de útero largo y centrado, permeable un dedo, absolutamente desfavorable. Yo no estaba de parto, pero nadie me lo dijo. Enema, vía, correas, oxitocina a chorro y muy malos modos, aguanté unas cinco o seis horas de hipersistolia e inmovilización bajo amenazas “si te mueves perdemos el latido y le pasa algo a tu hija”, tumbada sobre el lado izquierdo – no tumbarme sobre la espalda fue la única concesión que me hicieron, y cuando el monitor empezó a demostrar que Ana no estaba pasándolo demasiado bien, claudiqué. Justo después de terminar su consulta, comer y tomarse su cafecito en la cafetería, nuestro salvador acudió a practicarme una cesárea. Yo, epiduralizada, después de que un celador se hubiera subido encima de mi tripa tres veces para que la matrona pudiera monitorizar a mi hija, que había cometido el terrible error de ser pelona y después de que me dejaran bocaarriba y sola en el quirófano, tratando de girar la cabeza para no tragarme mi propio vómito (tú has comido, me gritaron cuando se dieron cuenta), dije que sí.
Si me hubiera dicho que me tenía que sacar el hígado también hubiera accedido. Estas cosas son así.
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¿Os acordáis de este post? La gráfica era tan explícita que no me resisto a volverla a poner. En agosto de este mismo año la Asociación El Parto es Nuestro se hacía eco de un estudio estadístico realizado por el Servicio Andaluz de Estadísticas que ponía sobre la mesa un rumor que se oía a voces por todos los rincones de los que nos dedicamos a estudiar la maternidad: los niños ya no nacen en fin de semana.
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