¿Otra vez lo mismo?

Si hay algo que he aprendido de mi maternidad es que para criar hijos y no morir en el intento tienes que ser flexible. Al menos si no quieres ser víctima de un ataque de nervios.
El tema de las rutinas. Reconozco que una cierta rutina puede facilitar la vida. De hecho, sé que todos tenemos rutinas más o menos conscientes, por mucho que nos guste ir de libres como el viento por la vida. Tú antes de irte a la cama haces pis, te lavas los dientes y te pones el pijama. O tal vez lo haces en sentido inverso. Eso sí, quizás no lo sepas, pero lo más seguro es que te pongas primero el pantalón y luego la sudadera, o viceversa. Somos unos seres aburridos los humanos.
Yo era, lo prometo, una persona muy organizada, pero llegó Ana. Y con ella el caos.
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