La anestesia epidural interfiere con la lactancia

Sí, cuando era jovencita yo también creía que la epidural era la panacea, el milagro de la ciencia que venía a acabar de una vez por todas con la maldición bíblica del dolor en el parto. “Parirás a tus hijos con dolor” dice el Génesis lo que nos hace pensar en si no hubo una época en que el dolor no estaba necesariamente asociado al parto, aunque esto es otra historia que algún día trataré de contar.
Imagino que no es necesario describir lo que es una epidural, la mayor parte de las mujeres que hemos parido (por una u otra vía) hemos recibido este tipo de anestesia. La anestesia o analgesia epidural o peridural es, según el consenso científico, la mejor elección en caso de cesárea, tanto programada como urgente, ya que permite a la madre estar consciente en el momento en que nace su bebé y tiene menos efectos secundarios. Aunque, como todo, esto también depende de tus preferencias y tampoco es raro que una madre solicite anestesia general en caso de cesárea – sobre todo si no es la primera, estar consciente mientras te abren el útero no es una experiencia demasiado gratificante y más si en ese momento estás pensando que existe algún problema relacionado con tu hijo.
Pero, como todos los medicamentos, las anestesia epidural tiene sus contraindicaciones y riesgos. La más importante es que según la literatura científica puede estar relacionada con partos más largos y partos distócicos (que se complican, partos instrumentales, distocias de presentación…), aunque algunos de estos problemas pueden solucionarse con la walking-epidural, que permite a la madre permanecer de pie e incluso deambular durante la fase de dilatación, pero que no está disponible siempre, ya que requiere un mayor control por parte del anestesista.





