No aprendemos lo que no nos gusta

Escrito por Irene Garcia el 30/04/2013

3 comentarios, deja el tuyo

neuroeducación

La neurociencia, cada vez más interesante, empieza ya a desentrañar los misterios de asuntos tan complejos como el aprendizaje. Francisco Mora (Granada, 1945), doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford y catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense, acaba de publicar el libro Neuroeducación en la editorial Alianza, en el que afirma cosas como que la emoción es la base del aprendizaje y que no puede aprenderse aquello que no se ame.

A la luz de las últimas investigaciones científicas estoy convencida de que todas las disciplinas acabarán convergiendo hacia el mismo punto: el ser humano evolucionó y prosperó en un entorno concreto, que nada tiene que ver con el actual, y adquirir nuestras habilidades óptimas es tan sencillo como emular en todo lo posible aquel entorno. En cuestiones de educación hace muchísimo tiempo que yo – que no soy nadie – y multitud de expertos, nos planteamos que el cole está tan alejado del entorno natural para el aprendizaje que esa, y casi ninguna otra, es la clave de todo el fracaso escolar.

La alegría como base del aprendizaje, señala este científico. Aprender motivados no se consigue con gomets y caritas sonrientes, sino mediante la experimentación, la creatividad y la curiosidad. El ser humano es uno de esos animales neoténicos, que mantienen características infantiles durante toda la vida. Seguramente es por este motivo que mucha gente que fracasó en el colegio es capaz después de estudiar muchas cosas, por el simple hecho de que les gustan, las estudian a su aire y pueden así alimentar esa curiosidad innata característica de toda la humanidad.

Continuar leyendo

Etiquetas

Escrito por Irene Garcia el 20/03/2013

0 comentario, deja el tuyo

etiquetas

A los seres humanos nos encanta clasificar, compartimentar y etiquetar, con la consiguiente tendencia a juzgar según las etiquetas que nosotros mismos ponemos. A veces es inevitable, ponerle nombre a las cosas, describir a las personas con palabras nos permite entender el mundo. Pero las etiquetas marcan, como si fueran casi las etiquetas de los precios.

La lista. Yo era la lista de mi familia, lo que equivalía casi inmediatamente a que mi hermana era la tonta, o al menos la “no tan lista”. Además ella era la guapa y yo la responsable, ella la graciosa y yo la seria. Casi cuarenta años después las etiquetas que nuestros padres, familiares y maestros nos pusieron nos siguen pesando. Y han tenido que pasar cosas, cosas no agradables para que ambas hayamos empezado el camino de quitárnoslas.

Querría ser un poco más guapa, aunque sé que fea no soy, algo en mí me dice que nunca igualaré a mi hermana. Y sí, es posible que objetivamente ella sea más guapa que yo, tenga la nariz perfecta y el pelo más bonito, pero yo soy más alta y tengo mejores piernas. Eso sí, no me arreglo nada ¿para qué? También me gustaría ser menos responsable, probablemente eso me hubiera venido bien en muchas épocas de mi vida.

Etiquetar a los hijos, sobre todo si no son únicos, equivaldrá a que ellos, que son siempre buenos y generosos y quieren complacernos, dejen de ser quien realmente son e intenten siempre alcanzar el ideal. El listo, el bueno, el trasto…como la profecía autocumplida si etiquetas a tu hijo no podrá evitar compararse y tratar de ser lo que tú dices que es.

Intenta no etiquetar a tu hijo, sobre todo si la etiqueta no es especialmente agradable, pero también si según tu forma de ver el mundo sí que lo es.

No es sencillo, yo lo sé y yo misma etiqueto a mis hijas, pero si no lo logras al menos intenta ser claro con una cosa: nadie tiene que ser listo siempre, o siempre bueno o responsable, ni siempre tiene que estar guapo. Permíteles fallar. Y no los juzgues.

Foto | rosieapples

Categorías: Infancia
Etiquetas: , ,

Las normas de la casa

Escrito por Irene Garcia el 26/02/2013

0 comentario, deja el tuyo

normas

Estaba leyendo el post de Pilar de Maternidad Continuum y he llegado a un punto en el que no podía parar de reír, por las coincidencias.

Es cierto que mucha gente cree que la crianza natural es una especie de selva en la que los niños crecen asalvajados y haciendo lo que les da la gana. Y no. Eso sería más bien negligencia. La realidad es que los niños muchas veces necesitan contención y la verdad suprema es que aprenden con el ejemplo.

En mi casa también hay normas, aunque reconozco que poquísimas y también que a veces, muchas, nos las saltamos. Y como Pilar voy a intentar hacer un resumen.

En mi casa no nos hacemos daño, o por lo menos intentamos no hacérnoslo. Como somos humanos a veces no lo conseguimos, así que pedimos disculpas y tratamos de aceptarlas. Yo la primera. Así que en mi casa intentamos no hacer reproches, o no hacerlos mucho rato. La que peor lo lleva soy yo.

En mi casa nos escuchamos unos a otros e intentamos entendernos. Tenemos derecho a no estar de acuerdo en algo y también tenemos derecho a enfadarnos, a sentir miedo y a veces rabia y otras emociones “malas”. Por eso en mi casa no paramos de hablar. Todo el rato. Porque hablando es como se aprende a saber qué se siente y qué se puede hacer con ello.

Pero también respetamos los silencios y los espacios, que a veces hacen falta.

En mi casa tampoco se juega con agua. Excepto en la bañera.

Todo es de todos, excepto mi iPhone. Es que es mi iPhone, aunque lo cate poco cuando ellas están aquí.

El perro no es un juguete, es un ser vivo y por eso hay que cuidarlo y respetarlo y eso implica también no confundirlo con una persona. Esta es nueva y estamos en ello. El que mejor lo lleva es el perro.

Somos desordenadas, un poco desastres, comemos en cualquier parte y recogemos muy poco los juguetes. Y sí, también saltamos en las camas. La que peor lo lleva es mi espalda.

Y sí, como en la foto, las normas también son para la maestra, o sea, yo. Aunque a veces no nos sale. Somos imperfectas. Y eso está bien, porque siempre hay espacio para mejorar.

Foto | mik62

Categorías: Infancia
Etiquetas: , , ,

Brave ¿indomable?

Escrito por Irene Garcia el 20/02/2013

0 comentario, deja el tuyo

brave

Yo voy con retraso pero al final llego. El otro día por fin vi Brave, película de dibujos animados ¿para niñas? Muy alabada por el entorno feminista (a las que cada vez veo más alejadas de mi postura), a mí simple y llanamente me pareció perversa. No ya por el topicazo de que para que una niña sea cool y moderna y feminista tenga que empuñar un arma y trepar y ser un marimacho (en lugar de dedicarse a estudiar filosofía, por ejemplo, o meterse en política, o hacerse neurocirujana o poeta, ocupaciones que hasta ahora son propias de hombres) sino porque, más allá del asunto de la construcción de género, me parece terriblemente adultocéntrica.

Continuar leyendo

Categorías: Infancia
Etiquetas: , ,

Llega la Pedagogía Blanca

Escrito por Irene Garcia el 20/02/2013

0 comentario, deja el tuyo

pedagogia blanca

Practicar la pedagogía blanca es facilísimo en las primeras etapas de la crianza. No guardo más que buenos recuerdos de los primeros años de Ana. Conectadas – ese es el truco – atender a sus necesidades era una respuesta automática, porque lo que ella necesitaba también lo necesitaba yo. A pesar del terrible parto, la lactancia de Ana y sobre todo el alivio que para mí supuso encontrarme con Carlos González y ser así capaz de dejarme llevar por el instinto, Ana y yo fuimos felices. Pero la lactancia, la crianza se termina y las necesidades de nuestros hijos se vuelven más complejas, a menudo chocan con las nuestras propias y además están enormemente condicionadas por la sociedad en que vivimos.

Hacer pedagogía blanca, que con un bebé no consiste más que en atender y respetar al individuo, se convierte en algo mucho más complejo cuando el bebé deja de serlo y sobre todo cuando empieza a ir al cole. Y los padres en muchas ocasiones nos vemos desbordados entre lo que nos grita nuestro cuerpo y lo que la sociedad exige. Yo tengo un dilema constante con los deberes de Ana: me gustaría que no tuviera, pero si no los hace tiene problemas en el cole. ¿Qué hacer? El fracaso de nuestro sistema educativo salta a la vista, pero personalmente yo carezco de los recursos necesarios para resolver cuestiones como ésta.

Afortunadamente hay sitios donde compartir estas penas. Y desde ahora también hay sitios en los que aprender a cambiar.

Continuar leyendo

La pedagogía negra

Escrito por Irene Garcia el 18/02/2013

2 comentarios, deja el tuyo

Alice-Miller-006

En el estudio de la naturaleza humana y a pesar de lo embrollado y agotador que resulta estudiar filosofía o psicología no existen en realidad más que dos corrientes: aquella que piensa que el ser humano es malo por naturaleza y por tanto los niños deben ser educados para llegar a ser adultos respetables y la que considera que el ser humano nace bueno, que, patologías aparte, la maldad se aprende o tal vez se contagia, a través de la violencia y el miedo.

La Pedagogía negra es un término acuñado por la psicóloga Alice Miller, considerada en la actualidad como una de las mayores expertas en maltrato y abuso infantil y en el impacto que estas conductas, típicamente adultas, tienen en los niños y en la sociedad en general. Y obviamente los defensores de la pedagogía negra, pertenecen a la primera de las dos corrientes. Tu hijo es un tirano, tu hijo te manipula, tu hijo se te sube a la chepa, los niños saben latín…la cultura popular, construida sobre la base de la tradición judeocristiana y ese estupendo invento que es el pecado original, está prácticamente dominada por aquellos que piensan que a los niños hay que domesticarlos. Y eso a pesar de haber tenido un bebé en brazos.

Continuar leyendo